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 Preface
 La política regional del Carib...
 La vida de relación del Caribe
 La potencialidad económica del...
 El eslabón del Caribe
 Las reuniones del Caribe
 La próxima conferencia del...
 Table of Contents
 Apendices
 Mapa: Zona del Caribe














Title: Política regional del Caribe
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00078361/00001
 Material Information
Title: Política regional del Caribe
Physical Description: 30 p. : fold. map, fold. tables. ; 23cm.
Language: Spanish
Creator: Campa y Caraveda, Miguel Angel, 1882-
Unión interamericana del Caribe
Publisher: s.n.
Place of Publication: La Habana
Publication Date: 1944
 Subjects
Subject: Caribbean Sea   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
General Note: At head of title: Miguel Angel Campa.
General Note: On cover: Publicaciones de la Unión interamericana del Caribe.
General Note: "Seis artículos que han aparecido ... en la revista 'Carteles' de la Habana, en ... los meses de febrero y marzo del año actual estos artículos coincidieron con la declaración de la Comisión anglo americana, encaragada de estudia la situación de las colonias inglesas y estadounidenses en el área antillana, asegurando que estos problemas del Caribe son fundamentalmente regionales."--p. 5-6.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00078361
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000138099
oclc - 24685430
notis - AAQ4179

Table of Contents
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    Preface
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    La política regional del Caribe
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    La vida de relación del Caribe
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    La potencialidad económica del Caribe
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    El eslabón del Caribe
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    Las reuniones del Caribe
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    La próxima conferencia del Caribe
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    Table of Contents
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    Apendices
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    Mapa: Zona del Caribe
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Full Text






POLITICAL REGIONAL DEL CARIBE





MIGUEL ANGEL CAMP
President de la Uni6n Interamericana del Caribe




POLITICAL REGIONAL

DEL CARIBE
















LA HABANA


1944











Cl, \ r


LATIN
AMERICA
















No esti de mis el advertir que...


Toda idea general encierra un valor positive. Impuesta por su
contenido human, por su verdad medular, lleg6 a destacarse por
sobre otras ideas singulares o subalternas que azin tienen un
camino por recorrer. La concibe una mente; pero la valoriz6
una multitude.
El movimiento unificador del Carihe es una de ellas.
Negada, discutida o aplazada, ocasionalmente predicada o im-
pulsada por A. J. o Z., el acercamiento particular centre estos
trece pueblos situados en la zona mediterrdnea de Amnrica,
vuelve, sincrdnica, a reproducirse, cada vez mds vigorosamente,
como aspiraci6n colectiva de alta significacidn political, como
fuerza, hitil y consciente, generada por intereses, ideales, propd-
sitosr necesidades comunes, en constant fusion o enlace.
Motivos mds o menos circunstanciales, reserves mds o menos
legitimas. egoismos mds o menos justificados, errors mds o
menos perdonables, ban entorpecido hasta boy la evolucidn rd-
pida hacia un sistema regional tan identificado con los princi-
pios institucionales del Nuevo Mundo.
Pero la humilde experiencia nos hace ver que paso aquella
Edad en que el Hombre podia cimentar un prestigio y un bien-
estar, convirtidndose en el lobo de su vecino, porque, hoy, los
pueblos, con sus heridas cada vez mds hondas e incurables, van
ilegando a convencerse de que en la vida international del por-
venir serd imprescindible contr*buir al bienestar de los dernds
para asegurarse a uno mismo la vida tranquila y comfortable.
La publication de los seis articulos que contiene este folleto,
responded, mis que a una simple propaganda, a la protocoli-
zacidn de una noble tendencia historica en pleno florecimiento.







MIGUEL ANGEL CAMP


Aparecidos con ligeras variantes, en la revista "Carteles" de
La Habana, en seis nwimeros consecutivos correspondientes a los
meses de febrero y marzo del ano actual, coincidieron con la
declaracidn de la Comisi6n Anglo Americana, encargada de es-
tudiar la situaci6n de las colonies inglesas y estadounidenses en
el drea Antillana, asegurando que estos problems del Caribe son
fundamentalmente regionales.
Lo cual quiere decir que, al tratarlos en un sentido estricto
o aislado, no se les excluye, caprichosamente, del canvas general
de las relaciones ams amplias de todo un Continente.
Somos ya muchos los que habiamos caido hace agos en tal
afirmaci6n.
Y somos tambidn ya muchos los que deseamos coordinar la
totalidad de los intereses de esta region geogrdfica, lamada a
ser, en el futuro, un mar cerrado a la exploracidn y a la con-
quista; pero abierto, ampliamente abierto, a las relaciones hu-
manas, pacificas y provechosas, al recreo de los sentidos, al ol-
vido de pretiritos dolores, al florecimiento de nuevas esperanzas
colectivas...
Complementando esos articulos, agregamos algunas cifras es-
tadisticas, correspondientes a cada .uno de los trece pauses libres
y a cada una de las colonies enclavadas en este mar interior de
America.
Quizds al compaginar ahora ideas y observaciones hechas se-
mana tras semana, aparezcan algunas repeticiones.
Pero no debe olvidarse que la repetici6n es tambien el medio
ml4s adecuado para despertar las voluntades desdezosas o en
reposo.


















La Political Regional del Caribe


Con alguna sorpresa no exenta de inquietud, han sido reco-
gidas por la prensa national las noticias de las agencies infor-
mativas extranjeras relatives a futuras negociaciones entire las
potencias poseedoras de colonies en el Caribe, al objeto de acor-
dar ajustes econ6micos y sociales, de alcances ain desconocidos,
en sus establecimientos insulares de esta region geogrifica.
Esa acci6n, que ha despertado aglida preocupaci6n en la
opinion pidblica cubana, seguramente harA tambi6n recapacitar
a aquellos que estimaban las reuniones de los paises libres del
Caribe, como una interferencia de la jurisdicci6n de otros or-
ganismos americanos; y que tales entendimientos regionales
afectaban, en su base, a una perfect uni6n continental. iError
o timidez de dilettanti! Si no bastara con el ejemplo ofrecido
por nuestros hermanos del Sur celebrando Convenios para re-
gular situaciones o intereses especiales que exclusivamente les
afectan, dichas negociaciones reafirmarian una vez mis el sen-
tido de utilidad de esos acuerdos particulares entire paises ale-
dafios, que desean ademis de vivir en buena armonia, mantener
y cultivar actividades peculiares reciprocamente provechosas.
iPueden interpretarse como exclusivismo o recelo el imprimir
a! sentimiento de fraternidad vecinal ya existente, un ritmo mis
acentuado que nos leve a una conjunci6n de ideales o intereses
ain mis amplio?
El Caribe es, sin duda, un rinc6n geogrifico singular, como lo
es el Mediterraneo. Ya lo dice, al afirmar su unidad desde el
punto de vista tanto fisico como econ6mico y politico, nuestro
miximo ge6grafo el Dr. Massip.






MIGUEL ANGEL CAMP


Agreguemos que la Historia del Caribe estrechamente ligada
al desenvolvimiento institutional y social de todo el Continente,
tiene, sin embargo sus originalidades que la matizan dentro de
la gran familiar americana. De estas islas del Mar de los Caribes
partieron los conquistadores espaiioles en busca de nuevos im-
perios y El Dorados y del magnifico rosario que se inicia en
Yucatin y cierra en los cabos veqezolanos, irradiaron, hacia todo
un mundo, los destellos de las civilizaciones occidentales.
Durante las primeras d6cadas del Descubrimiento, el Caribe
constituy6 el asiento emporial del intercambio de las Indias y
Castilla y las relaciones entire Europa, las Islas y Tierra Firme,
fueron muy estrechas y regulars. Necesidades comerciales-o
estrategicas entonces fundamentales-daban caricter domestico
al contact entire La Espafiola, Cuba, M6xico, las Floridas y
Tierra Firme, dificultadas solamente por la asechanza del pirata
o la lentitud del transport; y si mis tarde, al independizarse
los pueblos o segregarse las provincias, se iniciara una era de
aislamiento hasta Ilegar a la ignorancia mutua, debi6se en gran
parte, a la political "cuarentenaria" seguida en el siglo XIX por
la antigua Metr6poli, a fin de evitar la infiltraci6n de las ideas
secesionistas en los dominios que ain conservaba; y tambi6n a
esas pugnas o prejuicios municipales, en cada region liberada,
afligidos por lo general de una corta vision.
Centro de penetraci6n hist6rica de las invasiones del Oriente,
al iniciarse las dos grandes guerras del siglo XX, los pueblos de
este sector americano comprendieron en seguida el inminente
peligro de la amenaza comiin. Si alguno de ellos permaneci6
aislado durante la pasada contienda, fu6 por encontrarse empe-
fiado en una cruzada de libertad internal que lo hacia, en aquellos
afios, presa de dificultades y quebrantos. Por lo demis, durante
esta segunda guerra, ya en march ordenada hacia un glorioso
Destino, ha dado pruebas relevantes de su cooperaci6n a la causa
de todos.
Pero estos dos conflicts universales que comenzaron por obs-
taculizar y llegaron a abolir nuestras relaciones con los paises
de Ultramar, pudieran, al menos, realizar el milagro de acer-
carnos, de contribuir a conocernos y de llegar a estimarnos.
A nuestra devoci6n ciega, casi mistica por la lejania se corres-






POLITICAL REGIONAL D3L CARIBE


pondia desdeiiosamente, crey6ndonos habitantes de un Mundo
fuera de la Ley, victim de la indisciplina y la violencia de masas
o caudillos, unos en eterna rebeli6n contra la autoridad, otros
en continue olvido de los derechos humans. Y un impensado
snobismo nos llev6, irreflexivamente, a tomar como buena esa
opinion.
Asi como la historic de aquel gran Sefior, duefio de una casa
cualquiera en un barrio cualquiera de cualquier ciudad. Los
gritos que parten de las viviendas inmediatas le dan una triste
impresi6n de sus habitantes. Se siente orgulloso de su posici6n,
de la belleza de su casa, del orden de su hogar, donde tambien
se grita a veces aunque no a la misma hora del vecino. Vive
herm6tico, unicamente preocupado de sus mezquinos prejuicios,
de sus exclusivas vanidades, que s61o le permiten el contact con
un pequefio Mundo artificial y catalogado; como su propia
mujer desdefiaria todo otro traje que no fuere autorizado por
una firma extranjera u otras relaciones que las que le imponen
las altas cotizaciones sociales.
Pero un dia en que la vida de la ciudad se interrumpe privin-
dole del placer de moverse hacia donde le Ileva diariamente la
costumbre o su deseo, sale a tomar el sol a la puerta de su casa.
Por primera vez observa con asombro lo que le rodea.
Y ve que los edificios aledafos aunque de diferentes lines
o fabricados por arquitectos distintos al suyo, son tambien
bellos. Y ve nifios que juegan y sonrien como los suyos. Y es-
cucha hombres y mujeres que cantan o trasiegan en hogares
tambi6n felices o dignos como su propio hogar.
Por primera vez, quizis, ha comprendido el error de toda vida
aislada, fragmentaria o introspective.
Saluda y terminal por estrechar, complacido, la mano de
aquellos nuevos amigos.
Tal ha sido la tragedia de los pueblos del Caribe. Vivir lado
a lado, sin conocerse, yendo, por ignorancia o desidia, a buscar
lejos que lo hubieran podido encontrar mis cerca si hubieran
observado mejor.
La verdad es que en estos iltimos tiempos nos vamos aproxi-
mando, aunque lentamente, atraidos por un franco y reciproco
deseo de cordializar; pero el conocimiento cierto que vamos ad-







MIGUEL ANGEL CAMPA


quiriendo por tiles contacts, al destruir prejuicios y errors
consagrados por la ausencia de critical y contrastaci6n, es la Have
que nos van abriendo las risuefas perspectives de una sincera y
provechosa hermandad, necesaria para afrontar los tiempos difi-
ciles que atravesamos y para los ain mis angustiosos que anuncia
el porvenir.







La Vida de Relacin del Caribe


La guerra actual va dejando tras si una huella de hondos do-
lores y de irreparables desastres; pero tambi6n ensefiara a los
pueblos y a los hombres un ctmulo de tiles experiencias que
quizis los ayuden a proseguir, mis sabiamente, su march hacia
adelante.
Una de ellas es que no existen en la actualidad energies des-
defiables en el frente, multiple, de las batallas humans. Otra
-y no de las menos importantes-es el positive valor de la
cercania.
En guerras como las iniciadas en el afio 14, en las que se lucha
con todas las armas, licitas e ilicitas, en que las mujeres y los
nifos son tambien beligerantes y no los menos expuestos al
alcance de la metralla enemiga, y en que la amenaza y la muerte
lo mismo se encrucijan tras las nubes que en el fondo de los
mares, la distancia, al disminuir el riesgo, cobra un valor estra-
t6gico primordial.
Destruidos por la realidad que vivimos teoremas econ6micos
como la imposibilidad de las largas guerras o axiomas juridicos
como la convivencia pacifica international, el Mundo sigue do-
minado por el peso de los agravios seculares, y el espiritu de
las vendettas ambiciosas.
Y el peligro mayor dentro de esta triste objetividad, es el que
el Hombre Civilizado aprendi6 a manejar el Rayo y no parece
cansarse de jugar con 6l.






POLITICAL REGIONAL DEL CARIBE


Por eso resultaria prudente no confiar demasiado en que los
interests, las ambiciones, las desconfianzas y los odios puedan
ser canalizados y definitivamente dominados en el future por
unos cuantos hombres de buena fe o un conjunto de pueblos
amantes de la Paz.
Oremos porque esto suceda; pero es necesario y principal el
tambi6n precavernos para que si estas crisis vuelven a repetirse,
no nos sorprendan desprevenidos.
El conflict actual ha valorizado la potencialidad de estos
pueblos de Amdrica con la organizaci6n de una acci6n colec-
tiva, que cubre un ancho frente de peligro, impidiendo las ase-
chanzas de retaguardia y le permit vaciar sus recursos en los
graneros de amigos y aliados.
El factor hombre y el factor miquina b6lica no estin alertas
ni son eficientes, a la hora del combat, sin la subsistencia ase-
gurada, sin el metal o la material prima que le dan resistencia
y dinamismo.
Durante la guerra de independencia cubana, muchos extran-
jeros se ofrecian para venir a Cuba a combatir por la libertad.
El gran soldado que fu6 G6mez respondia invariablemente a las
indicaciones de las juntas revolucionarias del exterior: "Man-
dennos armas, los hombres nos sobran."
El singular precedent se reafirma en esta guerra. Unos
cuantos hombres mis, que aumentaran los regimientos en los
frentes de combat de Europa y el Pacifico, significarian menos
que la fraternal cooperaci6n para acrecentar la producci6n be-
lica o asegurar el transport de articulos vitales con destiny al
polvorin o la despensa. Los granos, las carnes, los metales son
tan igualmente tiles como, el recluta, el aeroplano o el carro
de asalto.
Antiguamente se sumarian los muertos y los millones para
medir la contribuci6n de cada pais al esfuerzo belico; hoy
cuentan, al par, los servicios prestados, los products ofrecidos,
las dificultades salvadas que equivalent tambi6n en la pondera-
ci6n del Triunfo.
Por eso ciertas afirmaciones hechas iltimamente por algin
hombre public extranjero-rectificadas con acierto por los
centros responsables de su propio pais-, negando eficacia o vir-
tualidad a la political del Buen Vecino, revelan ignorancia en el






MIGUEL ANGEL CAMPA


discurso y mezquindad en el prop6sito. Por lo que a los cubanos
respecta-y podria generalizarse esta palabra dindole el mismo
6nfasis en cuanto a los demis pueblos del Caribe-con su ayuda
amistosa y prictica para acrecentar la producci6n, multiplicar
las facilidades del transport y ofrecer la seguridad del convo-
yaje a la navegaci6n regional, no cabe duda que ban sido am-
pliamente compensadas.
La verdad es que nunca fueron mis necesarios que ahora el
estrecho contact y la amplia y sincera conversaci6n entire los
trece paises que forman la region del Caribe. Quizis mas que
para preveer lo que sofiamos realizar, cuando la guerra termine,
para empezar a conocer lo que estamos haciendo y robustecer
el porvenir vecinal que vamos creando.
Durante muchos afios se ha hecho por este sector de America
una political enfermiza; la del favor sospechoso, la de la gratitud
subordinada, la de la subvenci6n mal6vola, la de la hostilidad
demag6gica o la de la elocuente gentileza.
Con ninguna de ellas se ban establecido sistemas de convi-
vencia regional, permanentes y fecundos.
La propia political del Buen Vecino necesit6 ser aclarada, por
sus felices resultados en el transcurso de dos lustros, para mostrar
su entrafia sincera, su positive validez.
Referida como generosidad unilateral, tenderia a la inercia;
pero aquilatada, uno y otro dia, por el ejemplo ofrecido, las
necesidades satisfechas y las angustias compartidas durante el
conflict belico actual, toma vigencia plurilateral, proclama una
equivalencia proporcional en el sacrificio colectivo, mostrando,
finalmente, la Anica realidad que puede crear una estimaci6n
vecinal, reciproca y duradera: aquella en que uno necesita
de todos; pero en la que tambi6n todos los demis necesitan y
pueden confiar en cada uno.
No es ficil que los peligros afrontados, voluntariamente, con
fraternal y un id6ntico anhelo, puedan ser olvidados. Pero a ese
aspect sentimental se agrega esta vez algo que hard mis intense
y duradera la emoci6n: las necesidades creadas y las restricciones
impuestas en el transcurso de los Altimos afios; la orbitaci6n de
una verdadera political de defense dom6stica que ha reglamen-
tado la participaci6n de cada pueblo para el interns coming; el
establecimiento prictico de una frontera geogrifica defensive







POLITICAL REGIONAL DEL CARIBE


cerrada a las ambiciones extrafias y tambien a la possible per-
meabilidad beligerante de pueblos o doctrinas que repugnen
a nuestro sentido liberal y human del Gobierno y de la Vida.




III


La Potencialidad Econ6mica del Caribe


Durante muchos afios los pueblos del Caribe constituimos una
fuente inagotable de chistes universales.
Desde los decorativos "indios con levita" atribuidos a la di-
vina Sara-que siempre neg6 la maternidad de la frase-hasta
los "pintorescos" batallones integrados por desarrapados maris-
cales, otros pueblos, sabios, previsores, pedag6gicos y archicivi-
lizados nos biografiaban, jocundamente, como pequefias munici-
palidades semibirbaras, sometidas a la tirania de audaces cau-
dillos a menudo en dificultades con ellos para aprovechar el
cambio, el desorden o los rendimientos del pillaje.
Apenas les interesaba nuestro doloroso esfuerzo en una larga
y dificil evoluci6n political y social como no fuera por la reper-
cusi6n que pudiera tener en los cupones de la Deuda Exterior,
en la caida de inversiones industriales o en las florecientes
ventas de su bisuteria y quincalla a estos paises lejanos e in-
felices.
De cuando en cuando nos expedian tambi6n alg6n ilustre ex-
plorador en alta misi6n de proselitismo mercantil-cultural, quien
algo sorprendido de descubrir, durante su exploraci6n, que
aprendimos la vida en sus propios libros o de hallar lo que poco
mis o menos se encuentra en todas parties, es decir, unos cuantos
hombres y mujeres de "elite" y una multitud amorfa, despreocu-
pada, ignorante, pobre o vencida, se consideraba obligado, al
regreso a la sede y para no confesar su asombro, a cincelar al-
gunas observaciones extravagantes, agresivas o desdefiosas que
mantuvieran fundamentalmente la negra leyenda de una Ame-
rica virgen de comprensi6n y de espiritu.






MIGUEL ANGEL CAMP


No pretend desde luego generalizar y por otra parte es just
el convenir, una vez mis, que nuestras propias comunidades con
la obsesi6n hist6rica de la factoria y la distancia, fueron las mis
propicias en favorecer tal propaganda; pues si bien hacian al-
guna generosa concesi6n "cuantitativa" a la capacidad political,
productora o "confortiva" de cualquier pueblo americano, era
salvando su responsabilidad intellectual, con formales reserves,
sobre tales manifestaciones verniculas, desprovistas de sentido,
calidad o emoci6n, poco ponderables en el arte o la experiencia
del clasicismo greco-romano.
Mas o menos prudentes, mis o menos virtuosos, mejor o peor
gobernados, nos unia, sin embargo, por sobre las fronteras y los
mares una conciencia moral y political equivalent; una inter-
pretaci6n identica de la vida que iba fortificando nuestras ener-
gias dom6sticas y creaba la confianza en un destiny comun y
perdurable.
Lentamente. sin ambiciones malsanas que satisfacer, o agre-
siones injustas que afrontar, estas naciones cuyas tierras bafa el
Caribe, afianzaban bajo el signo de la paz interior una norma
de conduct respectable, convirtiendose en un granero de recursos
humans hasta transformarse hoy en una de las zonas mis flo-
recientes del universe.
En efecto, dentro de una superficie de 1.840,873 millas cua-
dradas a que alcanzan las tierras continentales e islefias, se pro-
ducen todos los frutos, desde el banano que nos alimenta hasta
el tabaco que nos hace sofiar. Como en minerales contamos con
la piedra filosofal de la 6poca contemporinea: el petr6leo y
el manganeso.
El oro que poblaba la fantasia de nuestro antepasado el he-
roico conquistador espafiol, del siglo XVI, ha pasado a'ser un
metal de cuarto orden.
El dem6crata modern necesita mis de hierro y petr6leo para
la factura y movimiento de sus miquinas belicas; de carnes y
vegetables para las subsistencias militares; de az6car para endulzar
y tabaco para entretener, en la trinchera, la seguridad del soldado
en la victoria final.
Pero a todo eso que da un valor estrategico primordial a esta
zona interior de America hasta el punto que la guerra pudiera






POLITICAL REGIONAL DEL CARIBE


realizarse, de nuestro lado, exclusivamente con los recursos na-
turales propios con que actualmente contamos, hay que agregar,
pasados estos tiempos singulares, el factor hombre o sea aquel
que, consumiendo articulos, desarrolla necesidades, trabajo y
producci6n.
En Ia zona del Caribe viven actualmente 57.112,056 almas o
sean 52.281,540 en las nueve repfblicas continentales y las tres
antillanas; 1.869,255 en Puerto Rico; 2.300,718 en las posesiones
inglesas; 550,951 en las Antillas francesas y 109,592 en las islas
holandesas.
En estas cifras no estl incluida la Repiiblica nortefia ni ain
sus cinco Estados meridionales como Texas, Louisiana, Missi-
ssippi, Alabama y Florida, cuya posici6n en el Golfo los hace
tambi6n tributaries de la gran corriente maritima que se ex-
tiende desde el Orinoco al estrecho de la Florida y que forman,
geogrificamente, parte de esta misma zona costera antillana.
Pesarian ya demasiado sus cifras en una estadistica complete de
la region y sus generosas posibilidades. Ademis son, quizis, los
unicos, de entire nosotros, que han interpretado cuerdamente las
ventajas de la cercania, practicando una relaci6n bilateral con
cada uno de sus vecinos; relaci6n que, en definitive, ha redun-
dado en utilidad positive y sabias ensefianzas para los demis.
Porque sin comunicaciones los hombres no pueden verse y
apenas si logran conocerse. Y al no conocerse raramente lie-
garian a estimarse, lo cual excluye tambi6n el mantenimiento
de una amistad cordial y duradera.
Ya desde antes de sumarnos al mundo que lucha por la li-
bertad y la seguridad humans, cuando el conflict europeo
y sus derivaciones universales redujeron el campo del comercio
international, algunos hombres de clara vision habian previsto
la necesidad del mejoramiento de contacts reciprocos entire las
trece naciones libres y ocasionalmente con los establecimientos
europeos de esta region.
Y los resultados obtenidos han destruido el ingenuo error
econ6mico de que nuestra similitud de producci6n hace dificil
el florecimiento de un intercambio entire pueblos de una region
que, bueno es advertirlo, comprende tres zonas productoras: la
fria, la templada y la tropical.







MIGUEL ANGEL CAMP


Una Exposici6n Circulante de products cubanos iniciada y
dirigida por un hombre de constancia y energia como el senior
Juli~n Martinez Castells, de la Sociedad Colombista Pan Ameri-
cana, en cumplimiento de un acuerdo de la Primera Reuni6n del
Caribe celebrada en La Habana, visit hace pocos afios los pueblos
de la cuenca Antillana en una verdadera exploraci6n de ca-
racter econ6mico-cultural.
Contrastando sobre el terreno las realidades locales de cada
uno de esos paises; sus necesidades y sus recursos, ignorantes e
ignorados entire si, l1eg6 a una opinion optimista sobre la even-
tual magnitude de esas futuras relaciones.
Concluy6 con arguments y acierto que es possible el crear
un important cabotaje regional con positive utilidad para todos,
y que la afirmaci6n sobre la imposibilidad de ensamblar el
intercambio de sus products, no es mas que una leyenda creada
y mantenida por el Factor lejano para sostener su monopolio
mercantile.
Tenia raz6n. Una potencialidad commercial que alcanza la
cifra de un mil cuatrocientos cuarenta millones de d6lares-en
ella no estin comprendidos ni los Estados Unidos ni Cuba-que
logra exportar products por valor de 818 millones y medio
y absorber 622 millones de articulos extranjeros, merece de nos-
otros una atenci6n mayor, en la consideraci6n y el studio, que
las frasecitas "pintureras" grabadas sobre aquel mar, ya lontano,
de aventureros, de pirates y de esclavos.



IV


El Eslabon del Caribe

A veces nos levantamos enarbolando ideas que creemos origi-
nales. Pero en cuanto bajamos a la biblioteca o salimos a la
calle nos convencemos de que aquello que tomabamos por una
personal genialidad no es mis que un pensamiento que corre
hace afios por el mundo. Mejor. Si una pueril vanidad se re-
siente, tal vez, del choque, debemos consolarnos pensando que,







POLITICAL REGIONAL DEL CARIBE


en estas modernas sociedades democriticas, solamente las ideas
mayoritarias, o sea las que pueden ocurrirseles a los demis, son
llamadas al exito o a la realizaci6n.
Es cierto que algunos persisten en creer--en medio de las risas
de la galeria bien informada--que esas ideas son inicamente
propias y las imprimen en libros y las otorgan en instruments
puiblicos para inscribir su dominio. Pero 6stas son mis bien
almas ciegas y sordas sumidas en un plicido egocentrismo que
les hace ignorar la opinion ajena y apenas si perciben el ruido
de la vida que pasa...
El proyecto de una comunicaci6n interamericana, limitada al
vehiculo de traslaci6n ripida entonces conocido-el ferrocarril-
fu. sugerido en el afio 1888 por Mr. Blaine, en la Primera Con-
ferencia; el de una carretera continental no se apunt6 hasta la
Quinta Conferencia de Santiago de Chile, proyecto ampliado
mis tarde, en el discurso del Presidente Coolidge, en 1928, al
inaugurar en La Habana la Sexta Conferencia.
La ins6lita presencia en la capital de Cuba del Jefe de la mis
poderosa y floreciente republica de las tres Am6ricas, imprimia,
por primera vez, a las reuniones de nuestros paises, una solem-
nidad y una eficacia insospechables.
Simples contacts de folklores verniculos, o vagas expresiones
de buena voluntad, esas pliticas se desenvolvian, hasta entonces,
en un ambiente de amigable recelo, entire fiestas, palabras y po-
nencias recomendatorias que a nada comprometian y que, desde
luego, nada prActico lograban.
El panamericanismo vegetaba como una triste flor de corona
finebre, llamada a esconder su lozania, perdido entire los demis
gloriosos eufemismos diplom6ticos de la 6poca.
Eran los tiempos sedefios y magnificos de una diplomacia ex-
clusiva, de foie-gras, de bridge y de vals, en los que el agent
politico recibia una sola instrucci6n confidencial: la de observer
sin afirmar.
Pero gracias al esfuerzo de algunos hombres de buen sentido
y a la acci6n bienhechora de la Uni6n Panamericana establecida
como 6rgano central y permanent de un mis alto y fecundo
prop6sito, comenzaba a madurar el noble ideal y a descorrerse
el velo que ocultaba una promisora lejania.







MIGUEL ANGEL CAMP


Ya el delegado de Washington recibia la candida sorpresa
de comprobar que el delegado bonaerense no era un gaucho de
la Pampa, y el representante de Argentina rectificaba, a su vez,
la clisica opinion sobre el tocinero de Chicago. E iban encon-
trando tanto unos como otros, que el espafiol y el portugu6s
eran mis dulces; y que el ingles y el frances eran menos isperos.
Y no tardaban en hallar, por fin, la fuente comin de su reci-
proca simpatia; hombres del norte, hombres del centro y hombres
del sur, aunque en diferentes idiomas, habian combatido con
las mismas palabras, por los mismos principios y contra las
mismas causes.
Pero comprendieron que esa mutua simpatia no se traduciria
en acercamientos efectivos sin el lazo que los uniera, sin la equi-
valencia del future camino llamado a comunicarlos.
A partir de esta primera realidad, la political panamericana
toma un vuelo inesperado. Favorecida por la cabal concepci6n
de un elevado espiritu, por esa doctrine de la Buena Vecindad,
que abona tambi6n una conduct international respetuosa y
cooperante, diecis6is afios despu6s, en un clima de sinceridad
y confianza mutuas y tambi6n de peligro comin que hace abrir,
los unos a los otros, ampliamente, las hasta entonces herm6ticas
fronteras, la obra de aproximaci6n spiritual queda completada,
pero tambi6n la material esti a punto de terminarse.
Concluida la carretera de Alaska, construido el puente inter-
nacional sobre el Guarcoran, que une al Salvador y a Honduras;
intensificadas las obras sobre el territorio costarricense, intrin-
cado y dificil; inaugurada, por el Presidente Avila Camacho,
el tramo de la gran ruta "Crist6bal Col6n", en la parte com-
prendida entire Puebla y Oaxaca; apenas quedan, por terminar,
para fines de 1945, unos 416 kil6metros de esta ruta panameri-
cana, la mis larga del mundo; trazada en una extension de
25,400 kil6metros, que, partiendo de las tierras articas, alcanza
las zonas australes, desde Alaska y Argentina, y une, por el
occidente, veinte capitals americanas: Fairbanks, Otawa, Wash-
ington, M6xico, Guatemala, Tegucigalpa, Managua, San Jose,
San Salvador, Panama, Bogota, Caracas, Quito, Lima, La Paz,
Santiago, Buenos Aires, Asunci6n, Montevideo y Rio de Janeiro.
Bajo los auspicios de la Uni6n Panamericana y a fin de re-






POLTIlCA REGIONAL DEL CARIBE


gular la circulaci6n, diez paises de America firmaron el mes de
octubre l6timo en Washington, un convenio previendo la in-
mediata utilizaci6n de la Gran Via Interamericana.
Pero el esfuerzo ain no es complete. Seri necesario afiadir
el complement natural de esa ruta: el ramal Atlintico-Caribe
que acorte las distancias de la costa norte oriental americana,
uniendola a la arteria principal en San Crist6bal (M6xico), a
traves de Cayo Hueso-La Habana-San Antonio-Yucatan, con las
correspondientes lines de barcazas o botes de paso para franquear
los pequefios brazos de mar.
Es la culminaci6n de la proposici6n Cortina hecha en 1936
en la Conferencia de Consolidaci6n de la Paz de Buenos Aires,
ratificada y ampliada por la Resoluci6n 82 de la Segunda
Reuni6n de los pueblos del Caribe celebrada en Ciudad Trujillo
en 1940 y destinadas ambas a hacer participes a las tres repd-
blicas mediterrineas (excluidas por su posici6n maritima) de ese
simb6lico abrazo.
La Comisi6n Nacional Vial cubana, presidida por el ilustre
ministry de Estado, doctor Emeterio S. Santovenia, se esfuerza por
realizar tal prop6sito en la primera etapa del proyecto, o sea
la de unir al este norteamericano con San Crist6bal en M6xico
en la parte proporcional que corresponda a Cuba en dicho pro-
yecto, que es la de levar la Carretera Central hasta el extreme
occidental de Pinar del Rio a un punto de la costa donde ficil-
mente pueda establecerse un puerto para el emboque y trasiego
de las barcazas de paso que deben unir nuestra isla con el ex-
tremo oriental de Yucatan. Un interns paralelo despertado en
Mexico, por este proyecto, hace prever que su Gobierno, ani-
mado por el espiritu progresista y constructive del general
Avila Camacho, completari en breve, dentro de la secci6n res-
pectiva, esta participaci6n en el plan general de intercomuni-
caci6n panamericana.
En cuanto al ramal hacia Haiti y la Repuiblica Dominicana, la
Comisi6n international designada para coordinarla y viabilizarla
encontraria ya una base suficiente en nuestra Carretera Central,
la mixima realizaci6n de ese gran cubano que es Carlos Miguel
de Cespedes.
Quizas para facilitar mis .el salto del Paso de los Vientos y






MIGUEL ANGEL CAMP


la entrada y travesia por Haiti hasta Santo Domingo, la vieia
ciudad primada de los Col6n, o sea la nueva Ciudad Trujillo,
fuera necesario extenderla desde Santiago de Cuba hacia Maisi.
Es una sugesti6n dirigida al general Batista, empefiado hoy
en uno de los periods de mayor constructividad que ha tenido
la Repfblica. Guardo motives para pensar que no voceo en el
desierto; pues verdad es que cada vez que recurri a su alta
decision para una obra de interns p-iblico, la respuesta ha sido
colocar una primera piedra y activar inmediatamente con su
gran voluntad el impulso del patri6tico prop6sito. El podria
iniciar, para su mayor gloria, la forja de este ultimo eslab6n
que falta a la cadena de una uni6n efectiva entire todos los
pueblos de America y especialmente entire los del Caribe, con la
contribuci6n cubana a esa ruta estrat6gica primordial que, eco-
nomizando miles de toneladas de navios en el transport de sub-
sistencias y materials esenciales, nos ahorre, en caso de emer-
gencia, unas mil millas de peligrosas rutas maritimas.
Porque de San Pedro de Macoris, Higiiey o las proximidades
del Cabo del Engafio (Repiblica Dominicana), puede fran-
quearse ficilmente el Paso de la Mona hasta Puerto Rico, com-
pletindose el circuit, a trav6s del rosario de las Antillas Me-
tores hacia Trinidad, para cerrarse en el continent, sobre la
tierra hist6rica de Bolivar; y en la esperanza de que algin dia
la potencia econ6mica de nuestro gran hermano del sur, el bra-
silefio, uniendo sus esfuerzos a los de Venezuela y las Guayanas,
logre completar la red oriental de la carretera de la Gran
America.
Todo eso es algo mas que la proyecci6n de un bello y aluci-
nante espejismo; es una realidad magnifica que comenzamos
a tocar.



V


Las Reuniones del Caribe

El siglo XIX y las primeras d6cadas del XX fueron pr6vidos
en formulas political mas o menos artifiicales. Desde los suefios






POLITICAL REGIONAL DEL CARIBE


de Confederaci6n, hasta los proyectos de unions aduaneras, pa-
sando por tentativas, oscuras o sospechosas, de liberaci6n o incor-
poraci6n, el Caribe constituia, potencialmente, una zona de con-
quista o un mercado de species.
Alg6n estadista de lejana vision (como entonces se les deno-
minaba) al contemplar mapas sugestivos, pintados en lindos co-
lores y con escalas de distancia tan ficiles para recorrer con la
vista, como para poblar la imaginaci6n de fantasias imperiales,
no dejaba de acariciar la posibilidad de extender la linea domis-
tica defensivea" cada vez mis lejos.
Y asi se vivia: entire recelos y alarmas. Apenas osando mirar
con buenos ojos por sobre el muro o sobre el mar; hostiles a la
sombra que se proyectaba del otro lado; y que la natural anti-
patia, creada por un regimen de mala vecindad, no tardaba en
transformar en peligros, cuando no en agresiones ciertas.
Por fortune, los americanos del present reflexionamos en otra
forma ante los mapas. Seri porque hemos llegado a conven-
cernos que la existencia -humana result demasiado complicada
para recrearnos en la dura responsabilidad de avasallar, proteger
o gobernar a otros pueblos.
Es algo de 1o que ocurre en el orden de la vida familiar mo-
derna. Si bien amamos tan profundamente a los hijos, como
nuestros antecesores hubieran podido querer a los suyos; la
verdad es que cada dia nos sentimos menos inclinados a robarnos
la prole ajena.
Nuestra 6poca, debido quizis a dolorosas experiencias o a un
concept mis exacto de las formas, impuso un sentido nuevo
a las relaciones regionales, basado en el contact de sus cultures
respectivas, de su cordialidad social, del intercambio de ideas y
products, del contrast comprensivo, de antecedentes" y resul-
tados.
Tal fu6 el criteria del Consejo de Gobierno de la Sociedad
Colombista Panamericana, al preconizar, con una propaganda
plausible y desinteresada, las ventajas de un cambio de impre-
siones para constituir la "Uni6n Intermericana del Caribe".
Al hacerlo, se daba cuenta de que captaba una emoci6n co-
lectiva, viva y capaz de ser fecunda.
Desde la Primera Conferencia organizadora, celebrada en La






MIGUEL ANGEL CAMP


Habana en octubre de 1939 y a la que asistieron los represen-
tantes de nueve paises del Caribe, se demostr6 la utilidad de
estas pliticas.
Ciertos hombres que ain viven al ritmo de la 6poca del gale6n
y el arcabuz, discipulos de una escuela de irido pesimismo his-
t6rico, aquellos que atribuyen a los demis el malestar de su
propia conciencia, trataron, sin embargo, de inducir a la insti-
tuci6n a tomar rumbos, diferentes a los naturales, ya trazados
sobre la realidad international de cada pueblo de esta zona
americana.
Mas como no se trataba de "rodar" una pelicula de aventuras,
o de crear una organizaci6n demag6gica de tipo ancestral, sino
de trabajar en firme para llegar a una interpretaci6n sincera
y adecuada de las conveniencias reciprocas, termin6 por impo-
nerse el espiritu de convivencia modern predominante en una
cuerda mayoria: aquel dentro del cual puede tener una signifi-
caci6n tan alta la nota del pentigrama, como la pigina del libro,
como la camaraderie deportiva, como el.hallazgo cientifico apro-
vechable en com6n; en una palabra: todo lo que pueda ser ve-
hiculo de relaci6n, de comprensi6n, de conocimiento o acerca-
miento humans.
En esa primer Consulta se termin6 por recabar el concurso
de los paises que aun no se hallaban adheridos; y la Segunda
Conferencia, de Ciudad Trujillo, de junior de 1940, a la que
concurrieron doce paises del Caribe, incluso los Estados Unidos
-invitado especialmente por resoluci6n uninime de la Primera
Reuni6n-aseguraba la vida y marcaba un rumbo, definitive
y serio a la Instituci6n.
Los que en aquellos dias fuimos complacidos huespedes del
pueblo dominicano, tuvimos ocasi6n (en nuestra vergonzosa ig-
norancia de una patente realidad) de asombrarnos ante los pro-
gresos realizados por la naci6n hermana en el orden de la
discipline social y el mejoramiento ciudadano, y, tambi6n, de
aquilatar el resurgimiento intellectual y econ6mico de una pe-
quefia colectividad capaz de ejemplarizar la energia americana
con su transformaci6n, ripida, sorprendente y cabal.
Muy cerca de 300 delegados que representaban Gobiernos,
Bancos, Sociedades culturales o artisticas, Instituciones econ6micas,
Comisiones de turismo, Organizaciones m6dicas y sanitarias,







POLITICA REGIONAL DEL CARIBE


Universidades, Escuelas, Peri6dicos, Clubs sociales, Cimaras de
Comercio, Bibliotecas, Colegios profesionales de Arquitectos, de
Ingenieros o Abogados; Museos, Archivos, Corporaciones de
caricter national o hist6rico, Centros agricolas, Academias y
Ateneos, se relacionaron en una itil y significada colaboraci6n,
acercando en el ideal comin de mejoramiento propio, el alma
de doce pueblos.
Aun no estaban precisados los fines institucionales de la Uni6n,
y ante los peligros de una Neutralidad ya entonces precaria,
propusimos, interpretando una necesidad colectiva, tachada por
aquellos dias de inoportuna, la Recomendaci6n a la Segunda
Conferencia de Cancilleres, que se reuniria semanas despues en
La Habana, sobre la eventual ocupaci6n de las colonies europeas,
amenazadas de una transferencia de soberania y como media
urgente de seguridad dada la possible extension de las actividades
beligerantes al propio coraz6n de America.
Se sabe el resultado posterior de esa gesti6n; pero lo cierto
es que la II Conferencia defini6 aquella vez con sagacidad sus
prop6sitos, ajenos a la consideraci6n de materials que no fueran
las relacionadas con los problems econ6micos, culturales o so-
ciales de la region. Bast6 el simple contact entire universitarios,
agricultores, economists, literatos, artists, hombres de ciencia,
comerciantes y sportsmen para encontrar la formula exacta de
un, noble prop6sito, sin necesidad de acudir a temas cuyo ca-
ricter ambiguo o escabroso pudiera considerarse comprendido
dentro de la esfera en que se mueven otras instituciones con las
que la Uni6n desea mantener el contact mis estrecho y cordial.
La Segunda Reuni6n aprob6 ochenta y siete proposiciones de
indole diverse, muchas de las cuales crearon distintos organismos
permanentes de caricter interregional, con el fin de impulsar las
actividades de la Zona del Caribe en asuntos de excepcional
interns para los Estados de la Uni6n.
Una de ellas fu6 la constituci6n de la Corporaci6n de Archi-
veros, Bibliotecarios y Conservadores de Museos del Caribe, que
el pasado afio celebr6 en La Habana la primera de sus asambleas
internacionales.
Se recordara que en ella se aprob6 un sistema uniform de
catalogaci6n propuesto por el cubano doctor Jose Antonio Ramos,






MIGUEL ANGEL CAMP


y que en ocasi6n de inaugurar sus sesiones di<;ho Congreso, el
President Batista no s6lo sancion6 la ley que dota a Cuba de
un Archivo-que aunque rico en fondos era pobre en insta-
laci6n-, sino que tambi6n inici6 personalmente los trabajos del
Palacio, que se inaugural en mayo pr6ximo, gracias al esfuerzo
del Patronato de las Obras, presidido por el doctor Santovenia.
La Tercera Reuni6n de los pueblos del Caribe, la de Port-
au-Prince, de 1941, tuvo una mayor importancia, si no por la
solemnidad desplegada, por sus trascendentales resultados.
Ciento tres proposiciones que comprenden materials impor-
tantes de comunicaciones, econ6micas, educativas, universitarias,
aduaneras y aun de aprovisionamiento reciproco, fueron tra-
tadas y aprobadas.
Los delegados extranjeros legaron a un pais de una evoluci6n
original y exclusive en America, donde las relaciones habituales
de las tres lenguas mayoritarias, espafiol, ingles y portugues, han
hecho ya un ligamen mis profundo.
Aisladas en el continent, la economic, la cultural, la propia
vida material y social de Haiti, se habian mantenido durante
mas de un siglo incorporadas a intereses lejanos, repentinamente
impedidos de comunicarse.
Apenas si conociamos a la Republica vecina mas que por la
rudeza de su brazo en el cafiaveral; y a traves de calumniosas
informaciones y de malsanos prejuicios de clan.
El inico lazo que hubiera podido aproximarnos era esa in-
fluencia basica francesa que, en gran parte constitute el fondo
institutional y cultural de todas estas democracies latinas.
Y alli encontramos a un pueblo trabajador y respectable, a una
"elite" culta y hospitalaria, con un caracter propio, a algunos
hombres que pudieran figurar entire las aristocracias espirituales
de los pueblos mis civilizados de la tierra.
Cuando nos despedimos de los haitianos, sentiamos la segu-
ridad de haber hecho una buena amistad y de que partiamos
dejando el mismo s6lido afecto que nosotros Ilevibamos de aquel
provechoso encuentro. Habiamos aprendido algo y tambi6n algo
ensefiado; que es despues de todo el mis puro deleite del hombre
responsible.
Un delegado, funcionario de pensamiento clasico, uno de esos
hombres que se estiman a si mismos como "avisados", porque







POLITICAL REGIONAL DEL CARIBE


creen que la diplomacia debe llevar consigo finicamente una
cajita de acuarelas para transformar los mapas y una lista de
articulos para modificar las tarifas, me decia algo maguado:
-Total: hablar, escribir, proponer, recomendar. iHemos sa-
cado algo de todo esto?
--Le parece a usted poco el hacer salir a un pueblo del tri-
gico ais!amiento en que vivia? Mire bien a su alrededor y ob-
serve los resultados. Caras alegres. Espiritus confiados y abiertos.
Brazos que se tienden espontineamente. Manos efusivas que nos
invitan al regreso. Asi trabajaremos mis juntos y mejor. Ahora
es cuando comenzamos a entendernos. Cuando cada uno de nos-
otros sabe lo que el otro vale. Desde que vinimos, cordialmente,
a estimar su labor. Desde que ellos, a su vez, interpretan com-
prensivamente la nuestra.



VI


La Pr6xima Conferencia del Caribe


La iltima Reuni6n del Caribe-la Tercera--que tuvo lugar
en Port-au-Prince en abril de 1941, acord6 celebrar la IV Confe-
rencia, fijindola para el afio 1942, en una ciudad-no designada
ain--de los Estados Unidos Mexicanos.
En ella debian tratarse asuntos de la mayor importancia, tales
como el proyecto de Estatuto de la "Uni6n", sometido al studio
de los Gobiernos de los trece paises miembros de la misma, y
por el cual se reorganizaba la Direcci6n permanent de la Ins-
tituci6n, dandole los recursos necesarios, a fin de imprimirle
mayor utilidad y dinamismo.
America era todavia neutral; y presenciaba, entire acongojada
y expectante, el conflict desarrollado en Europa, pero que to-
caba ya a sus puertas. El choque artero y repugnante de Pearl
Harbor no habia adn conmovido a un mundo que, sin embargo,
desde dos largos afios sufria la diaria zozobra de ver desaparecer,
uno tras otro, pueblos de su misma civilizaci6n, representatives







MIGUEL ANGEL CAMP


de su propio genio politico, y 6nico valladar opuesto al desbor-
damiento de insanas dictaduras e imperialismos sanguinarios.
Una mafiana nos despertamos dentro de la trigica realidad,
que hoy, dos afios despues, vivimos todavia.
En tales condiciones, America necesitaba prepararse para ame-
nazas mis urgentes, para defenders de mis inminentes pe-
ligros. Era hora de medidas de emergencia, de movilizaci6n
total de energies, de somatin a todas las fuerzas, de requisa
de todos los recursos.
En ese instant, nadie pensaba en otra cosa que no fuera en
ocupar el puesto que se le sefialara; o en cumplir el deber que
la confraternidad le exigiera.
Por otra parte, con las comunicaciones interrumpidas y el
alma de los pueblos del Caribe absorbida por tan graves pre-
ocupaciones, el moment parecia inadecuado para el viaje o la
platica; necesitindose el espacio y el silencio a los fines de
imprimir mayor eficacia a la acci6n comin, y resolver, parti-
cularmente, la grave situaci6n que cada uno confrontaba.
Todas las actividades que no tuvieran urgencia military eje-
cutiva, resultaban naturalmente subalternas, en aquellos dias en
que si se requeria una concentraci6n de fuerzas no era menos
util el evitar tambien la dispersi6n de los espiritus.
Y asi fu6 aplazada indefinidamente la Reuni6n de M6xico.
La experiencia demostr6, no obstante, que todos los actos in-
teramericanos celebrados durante los afios 42 y 43, de caricter
professional, que hubieran podido, irreflexivamente, dar cual-
quier nota aguda, en sentido demag6gico contrario al uninime
prop6sito, mantuvieron en un frente inquebrantable la total
aspiraci6n de nuestras naciones, unidas en el agravio colectivo
y por un identico interns.
Pero aquellos problems que habian despertado nuestra aten-
ci6n regional, cobraron singular vigencia, debido a la intensi-
ficaci6n de las operaciones submarines enemigas, inyectadas en
el propio coraz6n de America.
El arco de las Antillas Menores, punto estrat6gico de pri-
mordial importancia, entrada traditional de las invasiones de
Oriente, sellado de islotes desmantelados e inermes, se convirti6
en centro de asechanzas y emboscadas contra la navegaci6n me-







POLITICAL REGIONAL DEL CARIBE


diterrinea, interrumpiendo la vida de relaciones del Caribe,
apenas iniciada, antes del conflict, con timidas lines de con-
tacto.
Hay que convenir que estas grandes conmociones humans
sirven a veces para hacer modificar situaciones arraigadas, di-
ficiles de revision en el curso de una existencia sosegada. Tal
fu6 el caso de esas colonies europeas en las Antillas.
America sentia siempre el malestar de esas pequefias islas ha-
bitadas por una poblaci6n numerosa y active, sometida a regi-
menes politicos y econ6micos incompatible con el siglo, y que
pudieran constituir bases de perturbaci6n o agresi6n, dado su
estrategico enclave en el coraz6n de un continent de libertad.
Ya la Conferencia de Cancilleres de La Habana, considerin-
dolas una amenaza direct a la seguridad del Hemisferio, caso
del traspaso de su soberania, previ6 su ocupaci6n colectiva por
los Estados de America, regulando para ellas un regimen de
administraci6n provisional, atento a su mejoramiento social, eco-
n6mico y cultural.
Por eso al tomar la guerra una nueva trayectoria, fu6 necesario
un acuerdo con los paises no americanos dominadores de las
islas, seguido de ciertas medidas militares, ripidas y eficientes,
para lograr una mayor regularidad en las comunicaciones in-
termediterrineas de America, indispensables al mantenimiento
de los servicios de avituallamiento de products belicos esen-
ciales hacia el Norte y a proveer la subsistencia de las bases
castrenses; asi como de las poblaciones islefias del sur, desconec-
tadas de sus respectivas metropolis e insuficientes para alimen-
tarse y vivir decorosamente con sus recursos domesticos.
Una Comisi6n angloamericana, nombrada para obviar esas
dificultades, en dos aiios de plausibles esfuerzos, parece haber
resuelto con 6xito los puntos fundamentals del program cuya
realizaci6n se le encomendara.
Al decir esto no revelo informaciones que no sean del do-
minio piblico, y ya los doctors Guerra y Portell Vili--iltima-
mente lo ha hecho tambien el Dr. Maestri-han comentado en
la Prensa Nacional algunos aspects de los problems estudiados
en dos folletos en que la Comisi6n expone sus puntos de vista
y los resultados obtenidos, de su labor, hasta fines del afio 1943.







MIGUEL ANGEL CAMP


Hay un hecho important que se destaca en esos documents:
la creaci6n de una ruta maritimo-terrestre fomentada con los
recursos bien escasos por cierto, existentes en las propias islas
y que, partiendo del sureste del continent, recorre el arco anti-
llano y terminal en La Habana, para dar el iltimo salto a Cayo
Hueso; ruta establecida gracias a la amistosa cooperaci6n de las
tres Repiblicas antillanas, y que ya significa de por si una gran
economic en tonelaje y recorrido maritimos.
Este ensayo de comunicaci6n, aun con las deficiencies natu-
rales que acarrea un estado normal de guerra, contiene la esencia
de un lazo permanent en la Paz, con el objeto de sostener una
corriente turistica del Norte hacia el Tr6pico; y es initil pon-
derar los beneficios que Cuba-nudo central de toda esa red
maritimo-terrestre que comprende dos de sus puertos y ocho-
cientas millas de su carretera transversal-, derivaria de la conso-
lidaci6n efectiva de tal ensayo.
La Comisi6n bipartita colonial del area del Caribe, que cuenta
en su seno con algunos funcionarios, conocedores de la compleja
situaci6n regional, apunta pricticamente una political conserva-
dora de cultivos, que tiende a evitar, desde el moment, una
superproducci6n y consecuentemente la competencia ruinosa
dentro de la misma zona.
Por otra parte, el prop6sito de elevar el nivel de vida de cada
isla, aumentando los jornales envilecidos por una dura opresi6n
econ6mica cuya existencia secular la misma Comisi6n reconoce,
hari, con toda probabilidad, a esos pueblos, condenados a rela-
ciones lejanas y exclusivas, ifirmarse y mejorar social y econ6mi-
camente en medio de las posibilidades cercanas y multiples de
la comunidad americana.
Ya es advertida por la Comisi6n la eventualidad de un cambio
de impresiones con los demis pueblos de la region del Caribe,
interesados, tambi6n, en el bienestar de sus vecinos; en forma
de evitar que cualquier political desarrollada en las colonies sig-
nifique una desviaci6n fundamental de la economic general.
No faltan observadores que avizoren el peligro de una possible
implantaci6n de m6todos artificiales para solucionar .temporal-
mente ese precario estado actual de las colonies, en detrimento
de los demis intereses regionales ya constituidos; pero tales sos-







POLITICA REGIONAL DEL CARIBE


pechas no concuerdan al parecer con la actitud prudent asumida
hasta hoy, por los que no estin menos empefiados que nosotros,
en que la situaci6n no adquiera ese caricter agudo tan temido
por una inquietud nada justificada por los hechos.
Frente a factors emergentes, bajo el agobio de situaciones
imprevistas que es ef normal desayuno en estos tiempos azarosos,
ninguna persona de buen juicio seria capaz de pretender adivinar
el secret de los Astros; pero dentro de la l6gica, en este regimen
de economic dirigida practicado por las potencias beligerantes
y que sin duda seri el que confront la Humanidad hasta el cese
de las hostilidades, y en tanto no se restablezcan principios mis
liberals, sin los cuales no podri consolidarse una paz duradera,
seria una locura el promover cualquier impulse normal en la
producci6n. con la subsecuente improvisacion de maquinaria
y herramientas que requeririan el distraer materials y brazos,
de otras exigencias belicas de mayor urgencia.
Existen demasiados campos, aiin virgenes, en los que pueden
ficilmente intentarse fecundos experiments que agreguen otras
fuentes a los recursos regionales, sin caer en el error de una
nueva superproducci6n que pagariamos todos con dolores y
ruinas.
Por mi parte, tengo una gran confianza en el porvenir. Acos-
tumbro a apostar a lo bueno y a lo sabio que, generalmente, es
lo que triunfa. No debe olvidarse que las condiciones del mundo
obligan a todos a una severisima sensatez y que nadie pensaria
en ir a fomentar lejos lo que en mejores condiciones tiene orga-
nizado y floreciente al alcance de la vista; sin contar su acopla-
miento secular a un interns ya valorizado y reciproco.
Lo real, el verdadero exito human, es que esta necesidad be-
lica ha hecho a los hombres preocuparse por un ensayo parti-
cular de distribuci6n de la producci6n, que de haberse intentado
cientificamente y aplicado en esfera mas amplia, quizAs hubiera
evitado las guerras de tarifas, a las que no son ajenas estos con-
flictos universales que pesan mortalmente, desde hace treinta
afios, sobre la vida de cada uno de nosotros.
Han sido abiertos, por tanto, al studio y la soluci6n todos
estos problems y materials que afectan el orden particular del
area colonial del Caribe.







30 MIGUEL ANGEL CAMP

Quizis si fuera oportuno tambien el disponernos a preparar
el ensemble de un compromise regional entire los trece paises
soberanos, que llene la aspiraci6n coming de establecer una si-
tuaci6n libre de peligros y sobresaltos, una economic que, aun-
que provisional y de guerra, pueda hacernos reir burlonamente
ante el fantasma de la postguerra. *
Por eso en esa pr6xima Conferencia de M6xico, celebrada, hoy
o maiiana, cuando lo determine las circunstancias, se dibujan
ya tres asuntos fundamentals. Uno administrative: el Estatuto
de la Uni6n que la convierta en laboratorio diario de los inte-
reses morales y materials del Caribe. Y otros dos temas de
coordinaci6n inmediata y de honda permanencia: el lazo amis-
toso de la comunicaci6n entire sus pueblos; y la mira al bienestar
comin, proyectado sobre un seialamiento equitativo de la pro-
ducci6n y distribuci6n; bbsicamente sobre la actualidad realidad,
preparado sin descanso ni prisa, con cordura, en ambiente cordial
y con prop6sito generoso y fecundo.














INDICE



No esti de mas el advertir que.......................... 5


I. La political regional del Caribe.................... 7


II. La vida de relaci6n del Caribe..................... 10


III. La potencialidad econ6mica del Caribe.............. 13


IV. El eslab6n del Caribe.............................. 16


V. Las reuniones del Caribe ......................... 20


VI. La pr6xima Conferencia del Caribe.................. 25









POLITICAL REGIONAL DEL CARIBE


APENDICES



I-Informaci6n estadistica general sobre los paises del
Caribe.


II-Informaci6n estadistica sobre los paises del Caribe
(Superficie, Poblaci6n, Presupuestos, etc.)


III-Informaci6n estadistica sobre los paises del Caribe
(Producci6n Ganadera y Agricola).


IV-Informaci6n estadistica sobre los paises del Caribe
(Producci6n Mineral, Industrial y de Energia).


V-Informaci6n estadistica sobre las colonies norteame-
ricanas y europeas en el Caribe.


VI-Principales manufactures de la zona del Caribe.


VII-Mapa de la zona del Caribe.











(VI)
PRINCIPLES MANUFACTURES
DE LA ZONA DEL CARIBE


Manufacturas de Productos ali-
menticios de todas classes

Enlatado de Frutas

,, Vegetales
,, Pescado

,, ,, Carnes

Aceites Vegetales

Molinos de harinas de trigo, de
maiz, de yuca, etc., etc.

Manufacturas de Cervezas
S ,, Ron
,, Licores
,, Tabaco

Azicar

,, ,, Productos
quimicos
,, Alcoholes

S ,, Productos
farmaceuticos

Papel

S ,, Armas

S ,, P61voras

,, Herramientas
agricolas

,, Boteljas

S ,, Ropa

,, Tejidos y telas


Manufacturas de Sogas y Teji-
dos de fibra.

,, Cmaras y go-
mas de autos
Fibricas de zapatos y calzado
Peleteria
Laboratorio de Fotografia y Ci-
nematografia
Manufactura de piedras preciosas

,, ,, metales precio-
SOS

Joyerias
Fibricas de reparaci6n de aero-
pianos y piezas de repuestos
Plantas de reparaciones de autos
Manufacturas de piezas de repa-
raci6n de maquinarias
Manufacturas de mater'ales de
construcci6n: ladrillos, ce-
mentos, tubos vidriados, vi-
drios, etc.
Manufacturas de maderas

Manufacturas de muebles y ta-
piceria
Altos hornos
Plantas metalurgicas
Astilleros
Plantas elctricas
Plantas de destilar petr6leos y
de empaque
Plantas de destilar asfaltos













INFORMATION ESTADISTICA GENERAL SOBRE LOS PAISES DEL CARIBE (I)


COMERCIO CON E. U. DE N. A. COMERCIO CON I. B.
SA I S E S Supeficie en Poblacrin Careteras y Cnmino Ferrocarriles Presupuestos Capital norteame- Capital britnico Importacion Exportaci6n
ricano invfrtido invertido Importaci6n Exportaci6n lmportaci6n Exportaci6n
Kildmetros 2 habitantes Klmts. Klmts. en U. S. dollare en U. S. d6llares en U. S. dolls en U.S. dollars en U.S. dollars Inmportacin Exportacien Importacirn Exportacion
en U. S. dollars en U. S. dollars en U. S. dollars en U. S. dollars

Repiblicas 4,801,318 501362,074 134,582 50,249 469,129,119 1,504346,000 757,054,000 620,416,115 871,370,232 456,571,239 792,161,575 22,872,266 26,085,463


Colonias 48,819 4,921,007 11,452 1,202 88,248,868 376,758,317 376,287,678 115,617,739 105,503,655 53,922,878. 50,704,694


TOTAL. 4,850,137 55,283,081 146,034 51,451 557,377,987 997,174,432 1,247,657,910 572,188,978 897,665,230 76,795,144 76,790,157


Datos estadisticos recopilados por JULIAN MARTINEZ CASTELLS JR.







INFORMATION ESTADISTICA SOBRE LOS PAISES DEL CARIBE (II)


PRESUPUESTOS NACIONALES IMPORTACION EXPORTACION COMERCIO CON E. U. DE N. A. COMERCIO CON I. B.
Poblaci6n Carreteras Moneda Ncionl (1942) CAPITAL INVERTIDO (1941) (1941) (1941) (1941)
P A I SE S Superficie habitd-tes y camio fl0 m FOCies Equivalente por
en Kmts.2 Kmts.
(1941) Kmts. U.S. Dollar Moneda Naional U. S. Dollars E. U. de N .A. Imp. Brit. Monedd Nacionl U. S. Dollars Moneda Naional U. S. Dollars Importci6n Exportacidn Importacidn Exportacidn
U. S. Dollars U. S. Dollars U. S. Dolldres U. S. doftares U. S. doNares U. S. dolares



Colombia . ..1,139,152 9,523,200 6,618 3,327 Peso 1.75 84,601,000 48,343,000 111,616,000 29,815,000 169,905,500 97,088,000 176,132,500 100,075,000 75,106,000 56,741,000 6,459,000 13,703,000

Costa Rica . .. 59,545 656,129 241 664 Col6n 5.62 40368,045 7,182,926 24,726,000 21,677,000 90,036,000 17,800,000 54,514,000 9,700,000 10,469,298 8,665,000 741,070 758,240

Cuba .... ....114,341 4,227,557 3,739 4,875 Peso 1.00 89,995,000 89,995,000 559,797,000 132,144,000 133,890,137 133,890,137 211,507,591 211,507,591 117,153,870 181,262,005 3,347,250 16,709,100

Rep. Dominicana 50,032 1,768,163 3,561 880 Peso 1.00 12,820,000 12,820,000 41,895,000 No hay dates 11,739,081 11,739,081 17,123,937 17,123,937 8,842,689 8,803,294 667,500 6,192,814

Guatemal . 117,675 3,283,209 7,662 1,186 Quetzal 1.00 10,033,000 10,033,000 68,224,000 42,495,000 12,800,000 12,800,000 16,800,000 16,800,000 10,531,368 13,342,578 442,718 565,609

Haiti .... ..... 31,172 3,000,000 2,148 254 Gouldea 5.00 27,726,160 5,545,232 12,479,000 No hay datos 42,285,000 8,457,000 42,885,000 8,577,000 6,469,605 6,818,715 591,900 1,115,500

Honduras. . 115,158 1,109,883 822 131 Lempira 2.00 12,222,313 6,111,156 38,267,000 6,229,000 20,509,469 10,254,734 20,236,000 10,118,000 7,793,597 9,713,453 340,900 365,200

E. U. Mexicanos. .. 1,988,352 19,478,791 91,589 36,615 Peso 4.85 707,845,000 145,969,000 357,927,000 ,448,859,00q 915,100,000 188,700,000 729,400,000 150,400,000 108,718,000 177,063,000 4,479,000 1,976,000
(1)
Nicaragua ... 147,943 1,013,946 2,687 590 Crdoba 1.00 28,066,642 5,613,328 8,858,000 No hay dates 10,438,271 10,438,271 11,931,091 11,931,091 9,141,506 11,456,788 153,463
para Expt.

Panam ... 83,831 631,633 1,566 160 Balboa 1.00 30,127,977 30,127,977 36,815,000 32,917,392 32,917,392 4,283,145 4,283,145 26,509,276 4,162,042

El Salvador . 34,113 1,829,816 4,493 608 Col6n 2.00 23,721,000 11,860,500 11,204,000 4,154,000 20,827,000 10,413,500 28,010,937 14,005,468 8,122,530 6,670,400 520,675 700,000

E. U. de Venezuela 920,004 3,839,747 9,453 1,039 Bolivar 3.25 320,000,000 95,522,000 232,538,000 71,681,000 287,825,000 85,918,000 1,001,546,000 316,849,000 67,713,500 307,462,700 5,128,700


TOTAL . 4,801,318 50,362,074 134,582 50,249 469,129,119 1,504,346,000 757,054,000 620,416,115 871,370,232 456,571,239 792,161,575 22,872,266 26,085,463


(1) Nicaragua tiene el C6rdoba Nacional que vale U.S.A. $0.20 para uso interior
y el C6rdoba de exportaci6n que equivale a U.S.A. $1.00.










INFORMATION ESTADISTICA SOBRE LOS PAISES DEL CARIBE (III)


______ -------------------------


PRODUCTION


AGRICOLA


(1 9 4 0)


_____ -- I I ir..T t Iave*na.tli~ol)midtsdel ,, ....II... I..
I~~TO~~d~S Fiea veette GI TO5 mai


caucho
Ton.


__________________________________________II.I I I-- 1 --- 1 ---1 -I I I


Colombia ......


Costa Rica . ..


Cuba .. ....


Rep. Dominicana .


Guatemala . .


H aiti . .


Honduras .. .


E. U. Mexicanos .


Nicaragua ...


Panama .. ....


El Salvador . .


E. U. de Venezuela .


TOTAL. .


1.700.0 106.6 320.6


119.0





18.0





9.0


45.0


6.4


106.5








16.7


chicle
1000 ton.


Drogas
Ton.


348.0


13.8


3,185.8


454.5


35.0


38.6





463.0


10.0


0 to,. 10to', 10Grtnos
F ibr as ; /, G re eOe
1000 ton. 000 (ton. 1000 ton.


215.2


270.0


21.5


31.0


22.0


54.0


31.8


0.8


45.1


13.0


0.9


65.0


57.0



612.1


65.0




















4,000.0










Nd hay
datos


4065.0


19.0





15.0














164.0








2.3






200.3


462.8


1000 ton.


de ac0 a
1000 gaLd.


1000 ton.


pitanos
1000 rw.


tabdcos
1000 ton.


_______________ I. I I I '


461.0


5.2


175.3


2,000.0


366.2


3,526,6


466,000.0


235.6





53.0





22.9





10.5


2,291.0


5,187.0








7,151.0





13,437,0





731.0


Scebada
1000 ton.


14.2








499.7


abeij
ton.


9.0


1,854.0





285.0








113.0


V acuno F-a o
cabezas cabezas



9,170,000 1,870,000


331,000


5,100,000 933,000


532,000


500,000

-0-


10,000,000


732,000


250,000


650,000


4,265,000


162,000


cabezas



920,000











240,000


cabes



560,000





102,000





22,000


3,600,000 3,600,000 6,500,000


355,000


I I. I __ I __________ -II I
2,261.0 31,530,000 6,920,000 6,125,000


49.0

No hay
datos





216.5















265.5


322.0


28,797.0


513.9


1,365,000


108,000



7,292,000


PRODUCTION GANAD ER


PAISES


de Sd leche y CaballaT


Deriva0oa
de laeche
1000 ton.


aoflfalfa aod6n mro.
1000 ton.1 1000 ton. 1000 ton.


Asnwr
y Cabllar
cabezas



1,820,000





680,000





131,000


dl0 ton.
1000 ton.


cacao
1000 tn.


caio
1000 ton.


- Producen del 70 al 100/o del consume interno.
-o--- Honduras es pais exportador de carnes y sus derivados.


Carnes
1000 ton.



220.5





86.7





33.5





-o---


222.2















562.9


2.0


435,000



4,866,000


2.0





-0-


8.6 142.0


1.700.0


678.0


30.0


30.0



4608.7


466,000.0


15.4



76.2


- I 1,800,000


6,125,000


2,261.0


31,530,000


6,920,000





INFORMATION ESTADISTICA SOBRE LOS PAISES DEL CARIBE (IV)


PAISES


Colombia .. .


Costa Rica ......


Cuba . . .


Rep. Dominicana .


Guatemala . .


H aiti . . .


Honduras. .......


E. U. Mexicanos. .


Nicaragua .. ....


Panami .. ......


El Salvador ....


E. U. de Venezuela .


TOTAL ...


P K OD U C
COMBUSTIBLE ES


CI ON


MI N E R A L (1940)
M I N E R A I E C


POTENCIA INDUSTRIAL


.. I lrn,,t,, I Oknr i I II I I I I I d -II _


Petroleo
toneladas


jasolina
toneladas


de petrdleo
toneladas


dos del petrileo
y aceitei tonm.


CarbSn
toneladas


Oro Plata Hierro Core Zinc
1000 onm. 1000 aon. 1000 ton. 1000 ton. 1000 ton.


II*- -1 -- -- *I I- I* I- ---II. I I. I I ___________


3,537,000



















6,571,000










33,353,000


43,461,000


28,000





17,000


128,000





58,000


59,000 1,673,000


31,600


135,600


1,859,000


375,000





66,000













3,902,000










3,721,000


8,064,000


521,000



















856,000














1,377,000


____ ___ ___ ____ ___ .1I ____ ___ __ ____ ___ ___ L


656.0


20.0




4.3


5.5




29.3


799.1


209.4




14.6


115.0


1,853,2


271.1
















3,748,7


82,638,Z


272,6


109.0













70.0


126.0 1 216.0


Plomo Tusteno
1000 ton. 1000 ton.








59.0


Mansan so
1000 ton.


133.0 1 158.0


0.3 I ** 142.0


86,930,6 179.0 82.0 126.0 216.0 59.2 133.3 300.0


1,569




***


1,674










11,964










*** 8,025


23,232


36,958




32,010


35,750


79,324,000




22,335,000


10,895,000


122,985,000




63,971,000


25,895,000


240,7621 179,818,000 1 3J3,749,00


345,480


28,000,000


320,372,000


73,225,000


599,825,000


PRODUCTION DE
ENERGIA ELECTRIC

Fuerza en kw.
ta 1.000.000|


pequeia


561







900










50


1843


IIi II _______________________________________________ _______________ ______________


400.0


50.0







2,500.0













2,950


- Producen del 70 al 100%o del consume interno.
Colombia produce 37,350 onzas de platinos. La industrial de esmeraldas, y pie-
dras preciosas y metals esti controlada por el Gobierno.
** Mexico elabora 40,000 toneladas m6tricas de acero.
*** No se tienen en cuenta la industrial azucarera ni las manufactures de tabaco.
**** No se tiene en cuenta la industrial petrolera.


Otros Etableci- Empleados Inrtido anu*
t1000 ton. mientos y obrros U. dollars U.S. dollars


--- II --- _~ __~ -- -----------









INFORMATION ESTADISTICA SOBRE LAS COLONIES NORTEAMERICANAS Y EUROPEAS EN EL CARIBE (V)



Superficie Poblacin C reteras 7 Frrcilte Unidad Presuuesto Iport Ex COMERCIO CON E.U. DE N. A. COMERCIO CON IMP. BRIT.
COLaONmIAS eb o cminol en U. S. dollars Imprtin Exporalin
C L N AS e ro 2 habitantes kil6metros kildmetros monetaria (1942) en U. S. dolldres en U. S. dollars Importaci6n Export cin Importacidn Expornidn
------ -- en U. S. dollars en U. S. dollares en U. S. dotlares en U. S. dollars

Barbados I. B. -. . 430 197,956 437 Libra 3,218,982 11,110,817 9,881,186 1,837,938 362,28 7,861,655 8,532,727

Is. de Barlovento -.. B. ... 1,600 262,006 Libra 2,354,990 4,318,711 4,169,966

Antillas Holandesas P. B. 1,043 109,552 Guilder 7,099,520 153,750,564 179,033,655

Guadalupe -Fr.- . .1,509 304,239 1,213 Franco 1I660,000 10,023,320 11,858,880
Belice-Territorio de Centro America
temporalmente Colonia del I. B. 22,260 61,068 41 Dollar 1 523,997 3,751,950 3,357,346 1,187,331 888,792 757,809 907,858

Jamaica I. B. . ... 5,618 1,241,420 4,025 345 Libra 18,616,324 29,970,272 14,794,314 4,233,140 3,779,120 8,707,496 7,207,600

Martinica Fr. ... 997 246,712 Franco 2,000,000 8,548,920 9,240,024

Puerto Rico E. U. ...... 8,800 1,869,255 2,808 619 Dollar 32,269,442 90,194,489 97,349,204 89,884,221 97,349,204 310,268 NADA

Trinidad y Tobago I. B. 5,125 506,316 2,969 197 Libra 16,819,761 57,485,563 47,295,847 14,371,400 1,675,502 36,225,650 34,053,009

Is. del Viento y Virgenes I. B. 1,093 97,644 Libra 1,796,007 3,440,002 4,859,256

Is. Virgenes -E. U. ...... 344 24A839 Dollar 889,845 4,163,709 1,448,020 4,103,709 1,448,709 60,000 3,500

TOTAL ...... 48,819 4,921,007 11,452 1,202 88,248,868 376,758,317 376,287,678 115,617,739 105,503,655 53,922,878 50,704,694




1, :- ;i


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MEXICO 9


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ZONA DEL



CARIBE


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