Citation
El Periodismo en Cuba

Material Information

Title:
El Periodismo en Cuba
Alternate Title:
Libro conmemorativo del día del periodista
Place of Publication:
Habana?
Publisher:
s.n.,
s.n.
Publication Date:
Frequency:
annual
regular
Language:
Spanish
Physical Description:
v. : ill. ; 24 cm.

Subjects

Subjects / Keywords:
Journalism -- Periodicals -- Cuba ( lcsh )
Genre:
serial ( sobekcm )
Spatial Coverage:
Cuba

Notes

Dates or Sequential Designation:
1935-
General Note:
"Libro conmemorativo del día del periodista."
General Note:
Latest issue consulted: 1959.

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
University of Florida
Rights Management:
The University of Florida George A. Smathers Libraries respect the intellectual property rights of others and do not claim any copyright interest in this item. This item may be protected by copyright but is made available here under a claim of fair use (17 U.S.C. §107) for non-profit research and educational purposes. Users of this work have responsibility for determining copyright status prior to reusing, publishing or reproducing this item for purposes other than what is allowed by fair use or other copyright exemptions. Any reuse of this item in excess of fair use or other copyright exemptions requires permission of the copyright holder. The Smathers Libraries would like to learn more about this item and invite individuals or organizations to contact Digital Services (UFDC@uflib.ufl.edu) with any additional information they can provide
Resource Identifier:
AEP8630 ( LTUF )
16532213 ( OCLC )
000937460 ( AlephBibNum )
sn 87035529 ( LCCN )

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Full Text
CUBA


I
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LIBRO CONMEMOR6TIVO
DEL DIA DEL PERIODISTA









OCTUBRE 24
1 935


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-EY LXXIN
i'TNIVEY(SITY of 'FLOEP4_I~







EL PERIODISMO


EN


CUBA


LIBRO CONMEMORATIVO
DEL DIA DEL PERIODISTA


24 OCTUBRE
19 3 5











Fnn





LATIN
AMERICA












Primer Directorio


de la

Caja del Retiro Periodistico



President:
RAFAEL MARfA ANGULO.
Vice Presidente:
OSVALDO VALDES DE LA PAZ.
Secretario de Correspondencia:
JORGE FERNANDEZ DE CASTRO.
Secretario de Actas:
GUSTAVO REY.
Tesorero:
MODESTO MORALES DfAZ.

Contador:
ANTONIO GONZALEZ MORA.

Miembros del Ejecutivo:
MARIANO P. DE ACEVEDO.
ENRIQUE H. MORENO.
AMADO DIAZ SILVER.

Suplentes:
MIGUEL A. TAMAYO.
JUAN CORZO.
FRANCISCO MORENO PLA
RODRIGO ALVAREZ DEL REAL



























POR acuerdo adoptado por unanimidad, por el
Directorio de la Caja del Retiro Periodistico,
en la sesi6n celebrada el dia 14 de septiembre de
1935, se concedi6 un amplio voto de confianza a los
compaieros Sres. Miguel A. Tamayo, Virgilio Ferrer
Gutidrrez y Lisandro Otero Masdeu, para que con-
feccionen y hagan circular un libro conmemorativo
del Dia del Periodista -24 de octubre- ingresan-
do en la misma el product de losanuncios y de los
ejemplares que se verdan.




















Por qut se hace este libro


Porque todo tiene su raz6n de existencia, tambien la tiene este li-
bro: un acta notarial de la consecuci6n del prop6sito fructifero, insospe-
chado del Retiro para la clase periodistica. Lograda la ley que lo ins-
tituye, organizados sus cauces de recaudaci6n, la obra material esti sa-
tisfecha. Para completarla, precisa la parte spiritual, que la hace elegan-
te. El periodismo-bello hasta para sus detractores-ha querido dar fe
de su triunfo. Al hacerlo no usa el lKxico frio y rutinario de la curia--
que es un arma ajena-sino sus nobles instruments: la filosofia tranqui-
la de la vejez, la narraci6n ornamental como mujer bonita y el humo-
rismo, risueiio como pilluelo travieso. Y, asi, como somos-con la emo-
ci6n y la nerviosidad del oficio-se han fabricado estas piginas, parinte-
sis abierto en las labores cotidianas, encerrando en ellas algo del encanto
de fibula que tiene para los profanos esa nebulosa de misterio que es el
periodismo.
El Retiro Periodistico establece una linea limitrofe. Deja atris un
pasado confuso. De ella, en lo adelante, se marca un nuevo orden social,
clasista y moral. Social, porque reconoce la labor fiscalizadora de la pren-
sa. Clasista, porque enrola a los autinticos periodistas-que, como nin-
guna otra clase, ha sufrido el influjo extrafio-. Moral, porque exige
al periodista la pureza de su labor vigilante, poniendole a resguardo de
las incertidumbres del porvenir. A6n hay mas: el Retiro de los Periodis-
tas, significa que Cuba se incorpora ventajosamente a las mis avanzadas
conquistas sociales del Continente. Tales acontecimientos era menester
perpetuarlos, y, tratindose de hombres de letras nada mejor que un libro.
Pretendimos que este libro resumiera el siglo y medio que nos sepa-
ra del "Papel Peri6dico"-primer diario del que existe recuerdo en Cu-
ba-. Esto, en lo narrative. En cuanto a la critical hist6rica, hemos aban-
donado la comprendida en los treinta y tres afios de Repfiblica. Tempes-
tuosas nuestras querellas pfiblicas, acaso hubiera podido empaiiar la pu-
reza y galanura de este/volumen, el juicio, siempre apasionado, de los que
han sido autores o actors en las comedies del partidarismo politico o en
los dolorosos dralias que han conturbado la nacionalidad. El periodista
-por su participaci6n active en la vida ciudadana-no ha podido sus-










traerse, de modo global, a tales sucesos, que enjuiciados en esta hora sig-
nificaria la glorificaci6n de unos, con detrimento de los otros.
Procuramos traer a estas piginas las vibraciones de las ciencias mo-
dernas-en sus puntos de contact con el periodismo-. Es, por eso, que
destacados periodistas apuntan en ellas sus ideas acerca de las mis recien-
tes teorias influyentes sobre la prensa en los paises mejor enterados.
El periodismo cubano es una gran familiar. Un conglomerado don-
de no existen privilegios ni castas, donde no se admite mis aristocracia
que la del talent, ni se acepta otra alcurnia que la de la probidad. To-
dos iguales ante las exigencias de la sociedad, de la cual somos orientado-
res, a la vez que intirpretes.
Tampoco hemos querido hacer de este libro una vitrina, que exhi-
biera-falsa o justicieramente-los meritos mis o menos relevantes de
los periodistas. Solo dos de ellos llevan una menci6n especial. El uno,
Jose Marti, nombre ineludible en toda obra cubana por su alta signifi-
caci6n hist6rica e intellectual. El otro, Juan Gualberto G6mez, el patriota
insigne, quizis el primer paladin periodistico de la emancipaci6n. Para
honrarlos, para reverenciarlos, hemos dedicado lugar preferente, enten-
diendo que ellos compendian cuanto es precise glorificar en el periodismo
cubano. Bien sabemos que existen hombres-llimense Santos Villa, Va-
rona, Justo de Lara, Ricardo del Monte o Nicolis Rivero-que tienen
puesto destacado entire nuestros mis prominentes diaristas. Sus nombres
son dejados para posteriores ediciones, ya que nadie osaria discutir la per-
sonalidad de Marti o Juan Gualberto, tan lujosamente blasonadas por
timbres de gloria y talent.
Imposible nos ha sido recoger el fruto de todas las mentes que de
modo generoso nos ofrecieron su valiosa colaboraci6n. Algunas-y muy
estimables, por cierto-han tenido que ser subordinadas a inalterables
exigencias de lugar y tiempo. Ellas quedan como prometedor anticipo de
lo que seri EL PERIODISMO EN CUBA en sus volfmenes sucesivos.
Junto con nuestra gratitud sincera, cumplidas excusas a esos distinguidos
compafieros.
Esta es nuestra obra. No la creemos perfect. Possible es superarla,
porque todo admite mejoramiento. Confiamos, no obstante, en que ella
no defraudari totalmente el anhelo de los periodistas y sus simpatizado-
res. Si asi fuere, piinsese que a ella hemos dedicado-dentro de moldes
muy estrechos--el entusiasmo e inteligencia de que somos capaces y "a
quien da cuanto tiene, no se le puede pedir mis".

Miguel A. Tamayo,
Virgilio Ferrer Gutierrez,
Lisandro Otero Masdeu.

















































D. Antonio

San Miguel

Decano de los periodistas
de Cuba.


Dr. Rafael


M. Angulo

Primer Presidente del
Directorio de la Caja
del Retiro Periodistico.









EL PRIMER PERIODIC DE CUBA





*04)COW f o C' P * *WZO 4& y "Od .3J1l~a~

PAPEL PERIl/D1CO DE LA HAVANA l
Del VomiDiio 24 de Uctubre de izgo.

scrpi non oisa abmnun, sa , a ed t5amorspe a e. ii
15�





Li Vs ciu~ades ropulo-ai 'on de muy grane ur;lidnd los pa.
fd�s Nub-,cos to quc sc a-clia los vecitios qudiuto ha dc ha;
%e-e cis Pa s.nana rcefceaist !i sus i.tcresas ia i-s diVersinoet. IA
Ad1vania cu)a poblIacldi cs \a tan cu'midtrab'e cchi intncs uno de
ftvs paprlkl s qu fdi at Pt`blico iii zcia del rrccl de Ics cf;eios
MflIcrci bles % de Iii, b8 titei,tos , de )as cos4s que 2'gunas per-
rt~wins quicmn vcider-oi coniprar, & lus espcmdculi s ) dc )as obrps
rat#..s d& t ,di c'ic , dc his emb rcaciontcs quc h1i.. currado, '0'
-Pan de sWair , c ui 1ta pafab.ra dc ro'lu aqucilo cie puede contribuir
las comudidades de ]a vida.
El desco tie que nui'tros com1act Itas dcsfruren quantas rpiedaa
proporcionarse l*s mueve i rurnarnaos cl crabijo d& trcribir todnis
Jai -scmaras mcdio plicgo de papel cii qtc 'c rcr*.an las expuliea-
4as noticias. A, imirtcion dc orrt~s quc se pub!icall cn Ia Etriopa
l*rel.z3ri n tamkicn muessros papcics com algunos rctazos de Iftera-
t~ra, quc prdcbraremos cscgcr con cl mnaynr esniero. A-i dcl~ara-
rTw 1 feidce ahora quc ;f exccpcion dc las equiecaioueg y crrorcs,
q!%Wti sc encotitrariii en ntic-sra obrilla , todo Io demis cs
-,nu , tvdo copindo.
1asaticionados que qui'ieren adornarlh cjn sus proru-c;ows .se
*%.,iwirin poaierlors en Ia. bbreria de D,. Franco Stgut-qne orreec im-
,'rnirlas , quan.o para cllthj' ticrO lugar ; nd' sc t 1cfl- ie n nvr-
klientes, 4o0iservanldo oculfo u publicando el ropmbie .4-- aitror sc-
.1 cstc lo previniire.
d6 iZZ que descaic vendor 6 comprar algutia casa, estancia., es-
Cla-


Famsimile del primer n~imero del Pavel Priddowo.








EL PERIODISMO EN CUBA


La Ley del Retiro Periodistico y sus

tres aspects trascendentales


Por Rafael Maria Angulo



En la historic del periodismo cubano, la fecha del 27 de Agosto de 1935, en que fue
promulgado el Decreto-Ley estableciendo como Instituci6n Pfblica el Retiro de Perio-
distas, se destacari a perpetuidad, no s6lo para evocar con vanagloria el termino victo-
rioso de una prolongada campafia por la conquista de una legitima aspiraci6n, sino tam-
biin para conmemorar con regocijo el advenimiento de una era de superaci6n de relie-
ves y prestigious en la clase periodistica.
A este aspect de la nueva Ley, de indiscutible valor sociol6gico, pues que, apar-
te de su intrinseca importancia, adquiere por la indole del ministerio de la Prensa tras-
cendencias colectivas, me decide a conceder prelaci6n en el esbozo del tema, con que, por
disciplinado acatamiento del encargo de los directors de la obra, he de Ilenar algunas
piginas de este Libro Conmemorativo del primer "Dia del Periodista", instituido ofif
cialmente en Cuba. Porque la Ley "nuestra", en su noble tendencia hacia la elevaci6n
del nivel professional, contiene un profundo y totalitario sentido sociol6gico, que es con-
veniente presentar con fidelidad, por lo mismo que no ha sido tratado con frecuencia.
Existe boy en la political social, al margen de las discrepancies sobre la concepci6n
del Estado y de las diferencias en las formas de gobierno; lo mismo en las Monarquias
que en las Repiblicas; en las cumbres que decoran en su vuelo de aguilas los sempi-
ternos ideales de la Democracia, como en las frondas done parece que "flirtean" el cri-
terio del Fascismo y la teoria del Comunismo, una orientaci6n universal que se dirige
a procurar el mejoramiento de la colectividad al travis del bienestar del- individuo. Y
lo iltimo se busca, ya que de otra suerte el empefio quedaria destruido, a la par, en su
fundamento, su justicia y sus ventajas, por el conduct de una equitativa distribuci6n
de los rendimientos del Capital y el Trabajo y el exact equilibrio de los dos elemen-
tos basicos de la Riqueza. Se quiere proporcionar al ser human la seguridad de que
la eficiencia de su trabajo le bastari para cubrir las necesidades materials de su hogar
y su posici6n: brindarle la tranquilidad spiritual de que no afila sus guadafias la mi-
seria en los recodos del camino donde lo acechan la ancianidad o la invalidez y habi-
litarlo de recursos intelectuales para el aumento de su equipo y el perfeccionamiento de
sus armas en el combat de la vida.








EL PERIODISMO EN CUBA


A los ojos de todos, lo segundo constitute el objetivo primordial del Retiro Pe-
tiodistico, cumplido con mayor o menor suma de aciertos, en el texto de la Ley que lo
establece. Pero a niuchos quizis haya escapade que tambiin respect a las otras dos fi-
nalidades que acabo de citar, se han trazado sitios de emplazamiento para magnificas
edificaciones, o, por lo menos, se han esparcido semillas de segura fructificaci6n, si no
se desatiende el cultivo.
Hay, en efecto, un articulo que sefiala un minimum de retribuci6n al periodista pa-
ra disfrutar de los beneficios del Retiro. Y si es probable que no falten quienes alli ad-
viertan excesiva parquedad, nadie habri, seguramente, que desconozca que con ello se ha
dado un paso de advance hacia estipendios mis estables y mejores, con las prudencias ne-
cesarias para no chocar con graniticas realidades, y con la suficiente claridad para que
se perciban el anhelo y el derecho. Ademis, ese precepto se enlaza estrechamente con otro en
que se crea el "Carnet del Periodista" para los inscriptos y los jubilados, y por lo tanto,
se hall destinado a servir de titulo al autentico professional del periodismo, en noble y
eficaz sustituci6n de los que el cerco de compromises suele obligar a que se expidan a
favor de quienes jamas han firmado una n6mina de Redacci6n y acaso nunca hayan em-
borronado una cuartilla para la imprenta.
La Ley de Retiro exige, igualmente, determinadas condiciones de preparaci6n a los
periodistas que en lo adelante inicien sus labores profesionales. No lega, en puridad, al
conjunto de requisitos apetecibles, pero, como en relaci6n con los salaries, cuidase de
expresar en este punto que s6lo fija la minima capacidad. El ideal se encarnaria decidi-
damente en una Escuela de Periodismo, abarcadora de los tres aspects que. seg6n el co-
nocido simil, identifican al peri6dico con el hombre: el material o fisiol6gico, que es el
anuncio; el intellectual, constituido por la labor de redactores y reporters, y el spiritual,
que constrifie las funciones de publicidad bajo los troqueles de la Etica Periodistica. Pe-
ro todavia a distancia mis o menos corta de la cristalizaci6n de ese deseo, o mis bien de
la satisfacci6n de esa necesidad, la Ley, siguiendo el paso de las evoluciones de la vida
que han destruido las posibilidades del lucro periodistico para una caja de "tipos" y una
miquina pequefia, estatuye formulas capaces de impedir que el periodismo se convierta
en un deported para improvisados o un reducto para las audacias.
No obstante, en uno y otro de los particulares que dejo mencionados, solo cabe
percibir en la Ley del Retiro de Periodistas reflejos de una aspiraci6n, escorzos de un
criterio, o, a lo sumo, indicaciones de un rumbo. Las esencias de su contenido de Pro-
recci6n Social se hallan en el Seguro Obligatorio que amjara la inutilidad, la vejez y la
muerte. Esto ha constituido el nervio de la lucha y sobre esto hay que izar la bandera de
triunfo, porque es esto lo que ha transformado la potential en actual.
Por inutil pudiera descartarse cualquiera alegaci6n sobre la justicia de las persisten-
tes instancias periodisticas, desde hace largos afios reconocida, pero nunca, hasta ahora,
concedida. Muy dificil parece, doblado ya el primer tercio del siglo XX, que se niegue
en el Derecho Social el caricter de postulado a la aplicaci6n del principio del seguro con-
tra las desgracias de indole diverse que afectan a los trabajadores, y que deje de recha-
zarse por absurda la pretensi6n de concentrar el derecho en los que rinden sus faenas
en los organismos del Estado o en las empresas de servicios piTblicos. La conciencia de
nuestra ipoca ampara por igual en su "derecho just" a todos los obreros, sin distin-
ci6xI de classes, sexos y labores, aunque no en todas parties se haya elevado a la jerarquia
de un "derecho vilido".
No seri yo quien niegue que la Ley del Retiro de Periodistas, sin alteraci6n de su
estructura y merma de su eficacia, pudo haber encontrado para los principios y los efec-








EL PERIODISMO EN CUBA


tos, radios de mayor extension, si al criteria doctrinal no se hubiera vinculado el prop6-
sito de no comprometer el exito, suscitando alarmas de intereses, rutinas y prejuicios.
Pero nunca seria admisible que la analogia en el origen y la sustancia del derecho, Ilevara
a confundir en todos los sectors del Trabajo, el modo de protecci6n. La labor del pe-
riodista es distinta a la del obrero de una fibrica, y tambiin se diferencia de la ocupaci6n
de un empleado del Gobierno, sib ien con aquella coincide en lo que tiene de prestaci6n
de servicios a una empresa y a la filtima vaya aparejada en lo que se traduce en coope-
raci6n al cumplimiento de ciertos fines del Estado. Y es, precisamente, esa dualidad en
el caricter de las funciones y la personalidad del patron lo que determine la necesidad
de separar el Seguro de Periodistas de los demis Seguros Sociales. Como trabajador, se
debe, al mismo tiempo, al piblico y a la empresa, y sirve, a la vez, a dos patrons: al
duefio del peri6dico y al Estado. La contribuci6n patronal a los fondos del Retiro que
la ticnica juridica reclama, debe, en consecuencia, provenir conjuntamente de los propie-
tarios y del Estado.
Porque el peri6dico constitute a todas luces un negocio particular, y en esta cate-
goria debe asumir las cargas y obligaciones genericas. Pero con la propia evidencia, es un
resort para la difusi6n de la cultural, un medio de educaci6n popular, un poderoso factor
de Progreso; y, a virtud de ello, se convierte en agencia de elevadisimos ministerios del
Estado. De ahi nace la justificaci6n cabal de exenciones y franquicias para la Prensa en
el orden tributario. Y de ahi tambien procede el deber, que el Decreto-Ley, a que vengo
refiriindome, reconoce y declara espontineamnte, de la cooperaci6n "mis s6lida y direc-
ta de los Poderes Piblicos" al Seguro Social del Periodista.

A la Republica Argentina corresponde la gloria inmarcesible de haber iluminado el
Hemisferio Occidental con la Primera Ley de Protecci6n Social al periodista. La sigui6
a poca distancia y la mejor6 en extremes importantes, la Ley de Chile de 1925, incor-
porando al regimen fiscal de la naci6n dos impuestos especiales destinados a engrosar los
recursos de la Caja de Retire: uno, sobre el imported de las apuestas mutuas, y otro, sobre
los anuncios colocados en lugares pfblicos. En este iltimo sentido, el de la aportaci6n
constant y direct del Estado, se planted el problema y se esquiv6 el debate, en el Con-
greso de Periodistas celebrado en Washington. Desde entonces, sin embargo, ban pasado
diez aiios, y en el transcurso de los mismos se han producido alteraciones sustanciales en
las contexturas ideol6gicas y econ6micas de la gran Repfiblica vecina. Y si no cambian
de criteria los colegas norteamericanos que me hablaron del asunto, cuando en el ultimo
mes de Agosto se vot6 alli el Social Security Act, es muy possible que pronto se regu-
len con independencia las pensions periodisticas, mejorando por ello las asignaciones del
Gobierno Federal y los Estados.

Implantado en nuestro pais el Retiro de Periodistas debemos confiar en que el gesto
no se petrifique entire celajes de bellas declaraciones. Es positive que, a virtud de la nue-
va legislaci6n, cualquiera no podri ser periodista, que nadie habri de llamarse periodista
sin serlo y que todo periodista deberi disfrutar de una renumeraci6n equitativa. Con la
misma fuerza se reconoce al professional de la Prensa, el derecho a una pension para si
en la ancianidad y la invalidez, y para los suyos en caso de muerte. .. Pero si el Estado
afirma que el derecho del trabajador a la protecci6n de sus desgracias "se ha incorpora-
do, en la evoluci6n de la vida social, a los tradicionalmente consagrados como esenciales
del hombre y del ciudadano" y el Estado no puede desconocer el servicio public que
rinde el periodista, vano parezca razonar la consecuencia de que al Estado incumbe la obli-
gaci6n de asegurar la estabilidad de la nueva Instituci6n con el empleo de los medios y
recursos a su alcance. La formula chilena de creaci6n de pequefios impuestos especiales no








EL PERIODISMO EN CUBA


es, ciertamente, la dnica, pero habri que darle puesto entire las mis ficiles y de mayor
virtualidad.

En el "Dia del Periodista" debiiramos dirigir una mirada hacia las viudas y huir-
fanos de los que hemos visto caer a nuestro lado, a fin de que la patitica vision de su
penuria inflame y robustezca la voluntad de que se extingan para siempre las sombras
que encierran con un manto de pavores el porvenir del periodista... Hemos corridor
durante various afios un genuine "Steeple-chase" y estamos ahora en la famosa "recta fi-
nal" de los hip6dromos . . No puede contentarnos el hecho de haber salvado los obsticu-
los,cuando la poblaci6n entera de la Repdblica nos estimula con la cooperaci6n mas es-
pontinea y generosa, como si en un formidable vocerio quisiera alentar nuestra carrera,
recordindonos con William Janes que "el concept gallo, no canta" y repitiendo con Leon
Duguit que "no se almuerza con un derecho"...



v



Masa de Periodista


Por Manuel Pin6s (Nipso)


En un mortero y por iguales parties
col6quense porciones
de todos los oficios, profesiones,
industries, ciencias, religiones y artes.
Se agregan, a mont6n, indiscreciones,
sentimientos, audacias, hidalguias,
virtudes, vicious, llantos, alegrias,
un celemin de natural talent;
y agregando otras cuantas fruslerias
se pone a cocinar a fuego lento.
Se le hace hervir el tiempo que resista
y cuando ya su punto esti a la vista,
por un tamiz de ingratitud se pasa
y se deja secar. iEsa es la masa
con que se suele hacer un periodista!

Bueno es tener present,
si procederse quiere con esmero
y una masa obtener sobresaliente,
que en el dicho mortero
de tddo puede haber, menos dinero.








EL PERIODISMO EN CUBA


La Asociaci6n de la Prensa y

el Periodismo Cubano


Por Mariano P. de Acevedo



No se desarrollaron en el ambiente de la Colonia las asociaciones puramente pe-
riodisticas, aunque se esbozaron algunas, como la de "Escritores y Artistas", presidida
por el Dr. Antonio Sinchez de Bustamante, alli por el aiio de 1894.
Al constituirse la Repiblica y al irse organizando todas nuestras fuerzas socia-
les, fueronse agrupando estas en instituciones representatives. El periodismo no pudo de-
jar de sentir ese impulso de solidaridad fecunda entire sus diversos components, contri-
buyendo asi a la reconstrucci6n de la vida en la nueva patria.
Los periodistas de La Habana se reunieron por primera vez para constituirse en
asociaci6n, el dia primero de abril de 1902. Dificultades que no pudieron entonces
vencerse, apesar de la uni6n y concordia que era base de la naciente Repfiblica, malogr6
el esfuerzo generosamente realizado de que los que fueron precursores de la actual Aso-
ciaci6n, a cuya cabeza figuraba como primer Presidente, Don Nicolis Rivero y Mufiiz.
Pasaron dos afios, creyindose que no era possible en Cuba acallar pasiones aiin vi-
vas por la entonces cercana guerra de la independencia. En medio de esos recelos, tres
periodistas, firmes, a pesar de los titubeos, obligados por el escepticismo y la desconfian-
za de muchos, nos decidimos a convocar una junta para el 28 de marzo de 1904 en los
salones del Centro de Dependientes. Hago este recuerdo, mis que por mi mismo-viejo
superviviente-teniendo en cuenta la memorial de dos camaradas desaparecidos, Josi Ma-
nuel Fuentevilla y Rafael Conte, que me acompaiiaron en aquellas gestiones.
A pesar de los augurios acudi6 a nuestro llamamiento un buen golpe de periodis-
tas que eligieron una mesa provisional, presidida por Eduardo Varela Zequeira, y de
alli sali6 la comisi6n gestora, formada por el propio Varela Zequeira, Mario Mufioz
Bustamante, Josi M. Fuentevilla, Rafael Conte, Eduardo Alonso, Juliin Ayala, Mo-
desto Morales Diaz, Napole6n Gilvez y Mariano P. de Acevedo.
La labor de esa comisi6n culmin6 en la asamblea efectuada en la noche del 13 de
abril en el "Ateneo de La Habana", donde se eligi6 la primera Junta Directiva de la







EL PERIODISMO EN CUBA


"Asociaci6n de la Prensa de Cuba": Presidente, Alfredo Martin Morales; Primer Vice,
Eduardo Varela Zequeira; Segundo Vice, Manuel Mirquez Sterling: Tesorero, Juan L6-
Spez Seiia; Vice, Ram6n A. Catali; Secretario Contador, Modesto Morales Diaz; Vices,
Julian de Ayala y Josi M. Fuentevilla.
Vocales: Josi E. Triay, Francisco J. Daniel, Gast6n Mora y Varona, Lincoln de
Zayas, Mario Garcia Kohly, Enrique Corzo y Principe, Eduardo Alonso, Aurelio Ra-
mos Merlo, Alfredo Cadaval, Napole6n Gilvez, Alvaro de la Iglesia, Miguel Espinosa,
Mariano P. de Acevedo, Mario Mufioz Bustamante, Jesis Castellanos, Rafael Birzaga,
Rafael Conte, Luis A. Abad, Carlos Ciaiio, Abel Du-Breuil, Guillermo V. Portela, Os-
car Silveira, Carlos A. Vasseur, Victor Mufioz, Antonio G. Zamora, Arturo R. Ruiz,
Antonio Martin Lamy, Jose M. Garrido, Wifredo Fernindez.
En sucesivas juntas se completaron los detalles de reorganizaci6n, adoptindose el
Reglamento definitive, redactado por una comisi6n formada por Alfredo Martin Mo-
rales, Lincoln de Zayas, Guillermo Valdis Portela, Manuel .S. Pichardo, Enrique B. Bar-
net, Javier P. de Acevedo y Pablo M. Esplugas.
Los primeros tiempos de la "Asociaci6n de la Prensa", bajo la presidencia de Al-
fredo Martin Morales, fueron ya de actividad y de marcada eficiencia. No se limitaba a
los beneficios de orden material, para el desarrollo de las empresas periodisticas, obte-
niendo la franquicia postal, la tasa telegrifica, y la libre introducci6n del papel de im-
primir. Ni a otros a favor de los compafieros en desgracia, que recibian asistencia y au-
xilios oportunos. Acerca de esta piadosa labor citari s6lo algunos casos destacados, en
gracia de la brevedad:
Tales son, el traslado de los restos del escritor y patriota Manuel de la Cruz, desde
New York a La Habana; los funerales de Mercedes Matamoros; el alivio en los filtimos
meses de su vida de Luisa Pirez de Zambrana y de Ricardo del Monte; la protecci6n
en el inicio de su carrera artistic de Ernesto Lecuona.
Uniase a todo ello la consult del Senado de la Repuiblica en asuntos transcen-
dentes, como el del tratado relative a la,Propiedad Literaria y Artistica con Francia y
el Convenio Internacional sobre la misma material, propuesto por Suiza. Fui ademis en-
tonces muy saliente la colaboraci6n active de todos los Directores de peri6dico en una
obra comun de solidaridad y defense de la prensa, a fin de suavizar las relaciones entire
los periodistas en controversial y polimicas, dignificando y robusteciendo la instituci6n
asi como disciplinindola. Compusieron el Comiti de Directores, que trabaj6 de acuer-
do con la Directiva de la "Aosciaci6n", los sefiores Nicolis Rivero, del "Diario de la
Marina": Antonio San Miguel, de "La Lucha": Manuel Maria Coronado, de "La Dis-
cusi6n"; Wifredo Fernandez, de "El Comercio": Adelardo Novo, de "La Uni6n Es-
paiiola"; Josi Manuel Govin, de "El Mundo" y Manuel S. Pichardo de "El Figaro".
Estos brillantes principios, cuyo recuerdo refrescamos leyendo las memories de los
trabajos realizados en los afios 1904 y 1905, no fueron continuados de un modo pro-
gresivo, por causes que no pueden achacarse al grupo de los fundadores, siempre entu-
siastas y agrupados bajo la vieja bandera de la confraternidad. Causas determinadas, ca-
ben sin embargo sefialarse, cual ese mismo amplio espiritu de extension e influencia, le-
jos de todo exclusivismo de clase, que puso la "Asociaci6n" a merced de las contin-
gencias de la political, tan agitada en nuestra vida republican.
Como contrast de la eficacia de un criterio mis restrictive puede presentarse el
ixito creciente de la gemela "Asociaci6n de Rep6rters de La Habana" (Circulo Nacio-
nal de Periodistas), cuyo airoso Palacete en el centro de la capital, proclama el triunfo
del tes6n y el sentido cooperative de profesionales.








EL PERIODISMO EN CUBA


La elecci6h del 1'r. Rafael M. Angulo, en primero de enero de 1828, marca un re-
surgimiento en la "Asociaci6n de la Prensa de Cuba". Como periodista el doctor An-
gulo logr6 reunir a los dispersos, animar a los desalentados, prepararlos a todos para una
labor digna de los comienzos. Con elements muy reducidos se tomaron iniciativas y se
lealizaron obras fructuosas y patri6ticas, de la calidad del monument erigido en Man-
tua al Soldado Invasor, esto es a la pigina hist6rica decisive de nuestras guerras de in-
dependencia. Angulo, legislator y figure de primer linea en el Consejo de Estado, esti
siempre atento a las necesidades y a la ideologia del periodismo cubano. Resonantes he-
chos, bien recientes, asi lo demuestran: ahi estin la ley del Descanso Dominical, los pro-
yectos sobre amnistia para delitos de prensa, y sobre todo la Ley del Retiro de Perio-
distas, promulgada en 27 de Agosto del present afio, que se juzgaba impossible despuis
de tantas decepciones y fracasos, sacada adelante a fuerza de inteligencia y de constancia.

No sin cierta melancolia me referi a los exitos que en un principio alcanz6 la "Aso-
ciaci6n de la Prensa", seguidos pronto de una epoca de decadencia y abandon. Hoy el
inimo reacciona ante esperanzas muy halagiiefias. Los que fuimos fundadores de esa
instituci6n, podemos ya estar tranquilos, seguros de que no ban sido estiriles nuestros
esfuerzos. De esos fundadores. muchos, la mayor parte, ban desaparecido. Justo que les
rindamos un recuerdo en este radiante "Dia del Periodista".



v



Con eso basta...



Por Manuel Pin6s (Nipso)



Un periodista cabal,
debe saber, a conciencia,
de las artes lo esencial
y aquello que es natural
que sepa un hombre de ciencia.
Poseer debe geografia,
much de literature,
bastante de astronomia,
su poco de anatomia
y su algo de arquitectura.
Mas, si Ilega a suceder
que de cuanto dicho llevo
nada logra poseer,
le bastara con saber
"donde el jejin puso el huevo".







EL PERIODISMO EN CUBA


Intercolumnio



Por Gonzalo G. de Mello



Entrambos p6rticos estin frente por frente. Los claros soportales del cabaret, ale-
gres como un carrousel; y las oscuras arcadas del club, titricas como un daustro. Es
toda luces la brillante fachada del "Eden Concert". Apenas si se alumbra el Circulo de
la Prensa con un farol de cripta.
En el portal del club, en pesados balancines, que recuerdan los sillones de invilidos,
una hilera de ex-hombres, se mece, con feble desgano, como en un corredor de hospital.
Trajes grises, rostros grisaceos, silencio gris. Sobre los brazos de los asientos-vasto te-
clado-se aferra una teoria de manos, digna del atrio de una iglesia .. si no fueran tan
dignas.
El leve oscilar de la hilera se anima tan s61o a intervalos con un ademin cansino,
que la recorre maquinal y mon6tono, siempre igual, en idintico vaivin. Son los dedos
palidos, Ilevando el perenne cigarro a los labios pilidos.
Asi, entire el humo y la sombra, en la ceniza de la madrugada, se forma en fila la
banda taciturna de los periodistas sin trabajo.
Enfrente, rozando la acera del cafe-concierto, se enfilan, a su vez, de continue, los
autom6viles de lujo, tomando su jubilosa carga.
Gritos, llamadas, risas, estrepito de portezuelas y bocinas. El "stacatto" del palo
de un policia. Tumulto de driles blancos, de uniforms, de vestidos y tocados coruscan-
tes. Un pufio blandiendo un frasco. Relente de perfumes, de nafta y de marijuana. So-
bresaliendo, el estribillo tenaz de un beodo que vocifera:
"iYo lo pago todo!"
Una miquina formidable coge su turno. Es un monstruo mecinico, soberbio, res-
plandeciente, erizado de niqueles y cristales. Un "boudoir" ambulante, florido, tapizado
de gamuza y sedas. En la altiva carroza montan dos parejas. Ellas, hermosas y precio-
sas hembras de placer; ellos, dos "periodistas" de alta categoria, con buen empleo.
El estupendo auto, ahito de bulliciosa embriaguez, abandon el cabaret y desfila an-
te el tenebroso club, donde monta su guardia el silencioso retain de indigentes. En la pe-
numbra, la ringlera de ascuas de los cigarros puntfia la humareda, fingiendo una linea
de ametralladoras distantes.
De la pomposa miquina se escape una vez mis, antes de desaparecer, la pertinaz
cantilena del borracho:
"iYo lo pago todo!"












Atenci6n del Dr. Rufino M. Moreno


Director del Sanatorio "La Esperanza"

al Retiro Periodistico. -




No podia faltar en esta obra magna del periodismo
modern de legar un retiro a los soldados de la noticia, el
apoyo decidido, gentil, caballeroso y correct del Director
del Sanatorio "La Esperanza", doctor Rufino M. Mo-
reno .

El distinguido hombre de ciencia, quetcon su esfuer-
zo y tes6n ha sabido llevar, elevando al mds alto nivel el
establecimiento benefico ,a el encomendado, ha sido uno
de los primeros que ha contribuido a la gigantesca obra de
los periodistas, prestdndole su concurso para llevar a fe-
liz tirmino este libro que se llama: "El Periodismo en
Cuba".

En las pdginas de oro de este libro queda esculpido el
gesto del doctor Rufino M. Moreno y en el coraz6n de to-
dos los periodistas el reconocimiento leal y sincere para
equil, que en el cumplimiento de su deber solo ha recibi-
do frases de elogio y de estimulo y que ha sabido en el
moment oportuno identificarse, rememorando sus pri-
meros pasos en el periodismo, con aquellos que luchando
a traves de la vida, con el mds sano desinter6s, han bus-
cado un consuelo de satisfacci6n al rendir y caer en la gran
jornada de la publicidad: un amparo para sus mujeres y
sus hijos.



SECCION DE PROPAGANDA











La Bella Obra del Dr. Luis Suarez Fernindez,

en la Direcci6n del Hospital "Lila Hidalgo" -


HJemos visitado el Hospital "Lila Hidalgo", en cuya direccidn se
encuentra el Dr. Luis Sudrez Ferndndez, distinguido hombre de
ciencia que gentilmente ante la exposicidn del motivo de nuestra visit
nos ofrece su cooperaci6n para llevar a buen fin la obra de editor
este Libro "El Periodismo en Cuba".
Recorrimos en todos sentidos el coquet6n hospital, recibiendo la
giata impresidn de la mds perfect organizacidn cientifico-adminis-
trativa.
El periodismo hurga entire los datos estadisticos de este estableci-
miento para conocer la labor rendida y saca de su investigation un
bello exponente de la magna labor realizada por el Dr. Luis Sudrez
Ferndndez, en el corto lapso de seis meses que lleva a su cargo.
Intensa ha sido la labor cientifica rendida en estos meses, ya que
con el mismo presupuesto se ha reorganizado el personal facultativos
y de servicios. Se ha adquirido instrumental quirtrgico y aparatos,
ultima expresi6n de la ciencia modern. Tambidn han sido mejorados
los jardines y ha quedado debidamente construido el pabell6n del per-
sonal facultativo del Hospital.
ESTADISTICA DE TRABAJOS
En los moments que el Dr. Luis Sudrez Ferndndez ocup6 la
direcci6n del Hospital "Lila Hidalgo" habia un promedio de setenta
camas, existiendo en la actualidad sobre noventa y dos, y un promedio
de 648 consultas mensuales, arrojando una diferencia de 300 consul-
tas a favor de la nueva direcci6n.
En los ingresos, que se realizan rigurosamente por orden sin que
las influencias hagan desvirtuar este noble procedimiento, marcan un
promedio de 312 contra 199 que se registran en el trimestre anterior
a su period.
Los dcpartamentos de Garganta, Nariz y Oidos, de nueva creacidn,
han realizado 64 operaciones en el primer trimestre de funcionamiento
y el Dental. tambien de nueva creaci6n ha ejecutado 345 operaciones
en dicho trimestre.
Un considerable aumento en Ics andlisis se registra en las estadis-
ticas, arrojando a favor del trimestre iltimo, bajo la direcci6n del
Dr. Sudrez, la cantidad de 728 andlisis mds. Igualmente ocurre con
los servicios prestados por el Departamento de Rayos X, que acusan
mds de cien servicios. ya que en este hltimo trimestre se registraron
235. y en el anterior solamente 134.
Las transfusions de sangre, de las que solamente se hicieron dos
en el period administrative anterior, han sido aumentadas de manera
considerable, pues en estos tres meses alcanzaron la cifra de 14.
CIRUGIA MAYOR
Es digno de especial menci6n el trabajo rendido en cirugia mayor
en el Hospital "Lila Hidalgo" bajo la direccidn del Dr. Luis Sudrez
Ferndndez, por cuanto en s6lo seis meses se han realizado 234 opera-
clones contra 230 en todo un ai5o anterior a la fecha de su toma de
posesion.
No podemos terminar esta informaci6n sin dejar constancia del
agradecimiento de los periodistas cubanos para con el Dr. Sudrez Fer-
ndndez, por la gentileza tenida, por sus atenciones, asi como hacerle
pdblico testimonio de felicitacidn por la labor digna y honrada que
realize al frente del Hospital "Lila Hidalgo".


SECCION DE PROPAGANDA








EL PERIODISMO EN CUBA


La Asociaci6n de Reporters en

el Periodismo Cubano


Por C6sar Rodriguez Exp6sito



No se podria escribir nunca la verdadera historic del periodismo cubano, sin men-
cionar de un modo altamente significativo el important papel que ha representado en
ella la "Asociaci6n de Rep6rters de la Habana", que desde el catorce de abril de mil
novecientos dos, desarrolla con celo y escrupulosidad infatigables, una dinimica, inten-
sa y denodada labor por los fueros de la clase periodistica, velando siempre por la li-
bertad del pensamiento.
Cuando los reporters, los que son y fueron el alma de un peri6dico, al animar de
mil modos diversos sus piginas con todas las noticias del orbe: los certeros captadores de
las mil y una emociones distintas que la vida motiva; los que compulsan constantemente
el bar6metro de la actualidad, eran nada mas que un grupo disgregado y disperse, la
"Asociaci6n de Rep6rters de La Habana" tuvo la supreme virtud de ser un ancho palio
para todos, uniendolos estrechamente, fomentando en su seno una camaraderie iniguala-
ble, logrando que el dolor de uno solo, fuera el de todos y la alegria de unos pocos, el
regocijo de los demis.
Los fundadores de la "Asociaci6n de Rep6rters de La Habana", aquellos viejos pe-
riodistas entusiastas que soiiaron con tener una modest casa que pomposamente llama-
rian "Club", done poder reunirse y cambiar impresiones, han visto, la mayoria de ellos,
como su suefio, que parecia un tanto ut6pico, se ha convertido en una realidad aun mas
hermosa que su propia quimera. Gracias a aquel esfuerzo la "Asociaci6n de Rep6rters de
La Habana", puede lucir hoy, orgullosamente, las bellas lines arquitect6nicas de su pa-
lacete, demostrando asi, todo lo que puede hacer la esforzada labor de un grupo de hom-
bres orientados por un ideal comuin.
Pero no fue vista su fnica aspiraci6n. Era necesario crear servicios de beneficencia,
para que los periodistas tuvieran en sus moments de dolor, medico, clinic y medicine,
ademis de contar con la mano fraternal del compafiero de trabajo. Y estos servicios se
crearon.
Si el periodista de hoy cae en la lucha, su viuda y sus hijos no quedarin desampa-
rados. La pension reglamentaria les otorgara su ayuda.









EL PERIODISMO EN CUBA


La "Asociaci6n de Rep6rters de La Habana" ha sabido, sabe y sabri cumplir con
su deber para con los periodistas. No los dej6 nunca de la mano. Y muchas veces acudi6
solicit en sus necesidades, sin preguntarles si eran socios o no. Sin importarle que fue-
ran cubanos o extranjeros. Eran periodistas, y eso bastaba.
La "Asociaci6n de Rep6rters de La Habana" ha sabido tambien mantener en alto
la moral professional. Ha sido dura algunas veces al juzgar a sus socios. Pero tambien
ha exigido tanto de gobernantes como de particulares el debido respeto al periodista. No
se atemoriz6 nunca ante las medidas dristicas, ni pens6 con timideces, al iniciar una ac-
tuaci6n que crey6 necesaria. Sin estridencias, pero sin debilidades, los fueros de la cla-
se periodistica ban sido mantenidos en todo moment.
La libertad de la prensa, la libre emisi6n del pensamiento, supremas conquistas de
todo pueblo civilizado en toda epoca, fui para la "Asociaci6n de Rep6rters de La Ha-
bana", frente de combat, tanto cuando nos azotaba el huracin reaccionario de la dic-
tadura, como cuando nos envolvia la vorigine revolucionaria.
Un periodista atropellado es una agresi6n a la clase. Un peri6dico clausurado sig-
nifica una ofensa a la profesi6n. Contra agresiones, persecuciones, circeles y exilio supo
siempre la "Asociaci6n de Rep6rters de La Habana" amparar y proteger a los suyos. Y
nunca la pasi6n political ni religiosa obscureci6 sus principios de compaiierismo.
La "Asociaci6n de Rep6rters de La Habana", en sus treinta y tres afios ha logra-
do conquistas extraordinarias: DESCANSO DOMINICAL Y RETIRO PERIODISTI-
CO. Estas dos leyes promulgadas en los (iltimos tiempos fueron triunfos en los que la
"Asociaci6n de Rep6rters de La Habana", ademis de anotarse el exito de la iniciativa,
tuvo la satisfacci6n de cooperar brillantemente con la "Asociaci6n de la Prensa de Cuba"
en la culminaci6n de los mismos.
El periodista de antes laboraba sin descanso, durante todo el afio. No gozaba de
un solo dia para reponerse de la fatiga. Y reclamar en anteriores epocas el DESCANSO
DOMINICAL era mis que un delito. Ese dia habia muchisimo mis trabajo que en los
seis restantes de la semana. Y afio tras afio el periodista realizaba su esfuerzo sin inte-
rrupci6n y sin descanso. A pesar de no cejar en su empefio de obtener este derecho, que
no le fue concedido.
Pero hoy el DESCANSO DOMINICAL es un hecho tangible. Como tambiin lo
es la Ley del RETIRO PERIODISTICO. Y con esta 6ltima ha desaparecido ya para
siempre el triste especticulo de compafieros en el, ocaso de sus vidas, agotados por la dia-
ria labor, sin pan ni abrigo.
Y ambas legislaciones favorable a la clase periodistica, y negadas por todos los Go-
biernos fueron decretadas por el actual que preside el Coronel Carlos Mendieta.
Pero todavia hay mis: se halla en vias de hecho otra conquista para la clase, tam-
bien iniciativa de la "Asociaci6n de Rep6rters de La Habana": RETRIBUCION MINI-
MA. Se encuentra pendiente de studio, y pronto seri una realidad inis.
La "Asociaci6n de Rep6rters de La Habana", tiene pues el orgullo de haber sabi-
do cumplir con su deber en todo tiempo, laborando por la clase, por su moral profesio-
nal, por sus derechos, y hermanando bajo sus credos a todos los periodistas de Cuba.







EL PERIODISMO EN CUBA


Los Origenes de la Prensa

Peri6dica de Cuba


Por Emilio Roig de Leuchsenring



Acierto indiscutible ha tenido el Directorio de la Caja del Retiro Periodistico al
elegir el 24 de Octubre de cada afio para celebrar en toda la Rep6blica el "Dia del Pe-
riodista", pues, efectivamente, en fecha igual del afio 1790' vi6 la luz el "Papel Pert6-
dico de La Havana"-aunque desde 1720 se conoci6 la imprenta en La Habana y antes
del "Papel" existi6 una "Gaceta" con noticias y disposiciones oficiales.

INTRODUCTION DE LA IMPRENTA EN CUBA

Fue introducida la imprenta en La Habana, segin las investigaciones hasta ahora
realizadas por los bibli6filos, en 1720 por el impresor frances Carlos Habre.
Jacobo de la Pezuela, el historiador espafiol mis copiosamente documentado so-
bre Cuba en los archives de la Peninsula y de esta Isla, da la noticia (1) de que cuan-
do el capitin general D. Gregorio Guazo Calder6n lanz6, al Ilegar a La Habana, el 23
de diciembre de 1718, severe bando con motivo de la ruptura de hostilidades entire Es-
paiia e Inglaterra, dicho bando "se public con copias manuscritas, porque ain no existia
en la capital ninguna imprenta".
Y el fraile cubano Salvador Cabello envi6 a imprimir a Mexico su "Serm6n de
la Santisima Virgen del Rosario". (Mexico, 1720, 7 p.), lo que hace suponer a Carlos
M. Trelles (2) que "no existia entonces la imprenta en La Habana, porque no es 16gi-
co career que si aqui hubiera habido un taller tipografico se hubiera enviado un op6sculo
tan pequefisimo a imprimir en la capital de aquel Virreinato".
Antonio Bachiller y Morales (3) sefial6 ya en 1861 al impresor frances Carlos
Habri como el introductory de la imprenta en esta Isla, ofreciendo la ficha bibliogrifica

(1) Jacobo de la Pezuela, "Diccionario Geogrdfico, Estadistico, Histdrico de la
Isla de Cuba", Madrid, 1866, t. IV.
(2) Carlos M. Trelles, "Bibliografia cubana de los silos XVII y XVIII", 29
Ed., La Habana, 1927, p. 186.
(3) Antonio Bachiller y Morales, "Apuntes para la historic de las letras y de
la instrucci6n piblica de la Isla de Cuba", t. 39, La Habana, 1861, p. 115.








EL PERIODISMO EN CUBA


de un folleto, que afirmaba poseer "Miritos que ha justificado y probado el Ldo. D.
Antonio de Sossa...", editado en 1824, "con licencia de los superiores en La Hava-
na", en la "Imprenta de Carlos Habri".
Tambien dice Bachiller en esa misma obra (4) haber adquirido casualmente un
impreso que parece ser de 1720, pues en uno de los cartones de la cubierta del tomo en
que estaba encuadernado con otros folletos apatecia como de imprenta "Havana 1720".
Dicho folleto era una "Carta de esclavitud a la Virgen Santisima del Rosario".
En 1910 Manuel Perez Beato (5) descubri6 el mas antiguo de los folletos hasta
ahora existentes impreso en La Habana por Habri: "Tarifa general de precious de me-
dicina", Havana, 1723.
Y como el historiador Perez Beato (6) ha probado documentalmente que el im-
presor Habri era frances o belga y vecino de La Habana en 1720, en cuyo afio contrajo
matrimonio, seg6n aparece de la certificaci6n que aquil di a conocer, en 15 de enero,
con Maria Teresa Hamble, natural de San Malo de Francia, no es aventurado afirmar,
como lo hace Trelles (7), "que el impreso descrito por Bachiller sali6 de la prensa de
Carlos Habri en 1720", fecha que puede darse, por lo tanto, hasta ahora, como la cier-
ta de la introducci6n de la imprenta en Cuba.
. En 1735 don Francisco de Paula logr6 que el capitin general Francisco de Giiemes
y Horcasitas le concediese licencia, a 4 de junior de ese afio, despuis de haberla solicita-
do del Ayuntamiento, el que le orden6, en 3 de ese mes, se participate dicha solicitud
a la primer autoridad gubernativa de la Isla. Paula vendi6 su taller a don Manuel As-
peitia, y iste a don Esteban Josi Boloiia, nombrado impresor de Marina en 1785, su-
cediendo a don Matias de Mora. Hacia 1763 existi6 otra imprenta de don Blias Olivos,
titulada de la Capitania General, establecida en la calle de Mercaderes. Este iltimo im-
presor present un solicitud al capital general Conde de Ricla para fomentar las im-
prentas en la Isla, la que le fue negada por Real Cedula de 20 de enero de 1774, en la
que S. M. mandaba "que ni ahora ni mis adelante hubiera mis imprenta que la de la
Capitania General", (8) resoluci6n que no fue cumplida por los capitanes generals.
Mas adelante, y segfn afirma Bachiller, don Francisco Segui "tom6 a su cargo la di-
recci6n de la imprenta, por haberse enlazado con la familiar de Olivos, y hasta principios
del siglo XIX conserve tranquilamente el concept de ser el mejor establecimiento de
su especie; por los afios de 1800 ya tuvo un rival en don Esteban Bolofia, pues en in-
formes oficiales que existen en el archive de la Real Sociedad Econ6mica, las vemos re-
conocer como "los dos inicos establecimientos de la ciudad a las expresadas oficinas".

LA GAZETA DE LA HAVANA

El esclarecimiento de la existencia y pormenores de una "Gazeta", que publicaba
noticias y disposiciones de gobierno, anterior al "Papel Peri6dico", lo debemos al histo-
riador y jefe del Archivo Nacional, senior Joaquin Llaverias (9)


(4) Ob. cit., p. 121.
(5) Una joya bibliogrdfica. En "El Curioso Americano", La Habana 1910,
ndmeros 5-6.
(6) Manuel Perez Beato. "La Patria de Habri", 1908.
(7) Ob. cit., p. 185.
(8) Antonio Bachiller y Morales. Ob. cit., p. 4.
(9) "Boletin del Archivo Nacional", La Habana, 1935, t. XXXII N9 1-6, p.
35-55.


20








EL PERIODISMO EN CUBA


Del documentado trabajo que iste ha publicado el present afio tomaremos los da-
tos indispensables referentes a esta publicaci6n official habanera, de la que hasta ahora
no se conservaba ejemplar alguno de sus n6meros ordinarios, poseyendo la Biblioteca
Nacional 6nicamente el de uno de sus suplementos y tan s61o se tenian noticias de ella
por referencias de historiadores, pero gracias al descubrimiento que de un ejemplar de
dicha Gazeta hizo el doctor Emeterio S. Santovenia. en las oficinas de la Secretaria de
la Presidencia en 1934, ha podido el senior Llaverias reconstruir la historic del citado
peri6dico.
Pezuela (10) menciona "un diario official y semanal con 4 piginas de a cuarti-
Ila y de forma muy parecida al antiguo "Diario de Avisos de Madrid", que por orden
del capitin general conde de Ricla empez6 a publicarse por mayo de 1764 en la im-
prenta de Bias de los Olivos, o sea de la Capitania General. y de la que dice: "No sabe-
mos ni interest saber cuando ceso la primer series de aquel pobre peri6dico, cuya mi-
si6n casi se reducia a anunciar compras y ventas y las entradas y salidas de los pocos
buques que fondeaban entonces en el puerto. Pero debi6 cesar a los dos afios, a pesar
de la protecci6n del capitan general, conde de Ricla, porque hemos recorrido toda la
documentaci6n del gobierno, de sus sucesores Bucareli y marques de La Torre, que dur6
mis de diez ailos, sin encontrar rastros ni menci6n de aquel peri6dico".
Seg6n ha comprobado el senior Llaverias, el primer nimero de la "Gazeta de La
Havana", sucesora en cierto modo de la citada por Pezuela, aunque desde luego, sin ne-
xo director con ella y s6lo semejante en cuanto a su caricter de publicaci6n official de
la Capitania General de la Isla, vi6 la luz el 8 de noviembre de 1782, aunque de ese
n6mero no se conserve ejemplar alguno y s6lo ha Ilegado hasta nosotros del mismo el
discurso que detallando su contenido, escribi6 el ilustre venezolano Francisco Miranda,
quien residi6 en La Habana durante la primer 6poca del gobierno de don Juan M. Ca-
gigal (11).
Por este discurso vemos que ese primer nlmero de la "Gazeta" ofrecia el siguiente
material: tarifa de comestibles, aviso al piblico sobre la utilidad de las Gacetas, instruc-
ciones sobre la pirdida de negros "u otras alhajas a fin de solicitar su recuperaci6n",
acontecimientos mundiales, entradas y salidas de buques, y discurso sobre el cafi.
El ejemplar, finico existente hoy en dia, descubierto por el senior Santovenia, co-
rresponde al n6mero 3, del viernes 22 de noviembre de 1782, y debajo del titulo de
"Gazeta de La Havana" aparece la siguiente frase latina: "Centum oculos, nox occupat
una... Ovidio". El pie de imprenta dice: "Con superior permiso. En la imprenta de
la Capitania General". El tamafio es 20.112x31 cm., con 4 plans de a 2 columns.
Contiene noticias political extranjeras, noticias oficiales espafiolas, noticias varias, tarifas
de pan y came, bando del capitin general Juan Manuel Cagigal para la extinci6n del
gremio de panaderos, y un suelto "al piblico", que dice: "Todo aquel que guste de
subscrivirse a esta Gazeta, acuda a la Imprenta de ella, en la que se le dari un Abona-
miento por seis meses; cuyo valor establecido ya es cinco pesos" .
Este ejemplar fui donado por el doctor Santovenia a nuestra Biblioteca Nacional,
la que guard, ademis, otro ejemplar que poseia con anterioridad, del suplemento al n6-
mero 15 de noviembre de 1782, de menor format (15x26 cm.), de 2 piginas, de a
dos columns, cuyo contenido se reduce a la descripci6n de una erupci6n de agua ocu-
rrida en la Peninsula de Paraguani, provincia de Coro; a noticias adquiridas de uno
de los prisioneros que vinieron a bordo del bergantin Parlamentario de New York so-


(10) Ob. cit., t. III, p. 520.
(11) "Archivo del general Miranda", t. VII, Caracas 1930, p. 188-190.







EL PERIODISMO EN CUBA


bre la sublevaci6n de las colonies inglesas del Continente americano; a otras nuevas da-
das por el capitin de la fragata francesa el Visconde de Noalles, sobre acontecimientos
europeos, terminando el nimero con un anuncio commercial, el primero de que se tiene
noticias se baya publicado entire nosotros, de don Miguel Eduardo, quien avisa que ocu-
rran a e1 "quien quisiere comprar Arina, Carne salada de Vaca, y Puerco en barriles,
Fierro en barra, Alquitrin y Brea, todo de buena calidad y precious moderados"; y otro
anuncio de la huida de un negro congo.
Llaverias afirma que el director o redactor de la "Gazeta de La Havana" lo fue don
Diego de la Barrera, pero que vista, como se comprueba por la fecha nunca estuvo bajo
la protecci6n de don Luis de las Casas, quien comenz6 a gobernar la Isla el 9 de julio
de 1790: asi como, finalmente, que la "Gazeta" no tuvd relaciones ni vinculos algunos
con el "Papel Peri6dico de. La Habana", pues ni se imprimieron en el mismo lugar, ni
tuvieron format anilogo, ni en ninguno de los numeros que del "Papel" existen en
la Biblioteca Nacional, ni en el informed que sobre su objeto y utilidad escribi6 su redac-
tor Jose Agustin Caballero, "bemos ballad una sola line declarando que fuese aque-
Ila publicaci6n una continuidad de la "Gazeta", ni que de manera alguna tuviese nexo
con ella".

DON LUIS DE LAS CASAS, FUNDADOR DE LA CIVILIZACION EN CUBA

La conquista y dominaci6n inglesas en La Habana (1762-1763), tan mal reci-
bida por los cubanos de la ipoca, fue, sin duda alguna, el acontecimiento mis trascen-
dental ocurrido en la Isla, desde la fecha de su descubrimiento por Col6n, pues gra-
cias a dicha conquista y dominaci6n, Cuba goz6 de la libertad de comercio, base del
ripido y creciente progress que alcanz6 de esa fecha en adelante, sin que al ocurrir la
restauraci6n espaiiola, pudieran los gobiernos de la Peninsula volver al absurdo sistema
de aislamiento absolute commercial, mantenido hasta entonces.
Como hemos demostrado en otro ensayo (12), fue la dominaci6n inglesa en La
Habana la que despert6 a los cubanos del suefio semi-inconsciente en que vivian; la que
les hizo mirar hacia el mundo y comprender la necesidad de buscar fuera de la Metr6-
poli relaciones econ6micas; la que les revel6 la riqueza extraordinaria e inaprovechable
hasta entonces que atesoraba la Isla y la fuente inmejorable de bienestar que poseian en
la agriculture: la que prendi6 en sus cerebros los primeros chispazos de protest con-
tra los abusos, injusticias y explotaciones de la Metr6poli; la que abon6 el terreno
para que germinaran las ansias de libertad e independencia.
Ya la Isla en comunicaci6n con el mundo, por las vias del comercio, quedaba abier-
to tambien el camino a la cultural, y con ella, a la civilizaci6n.
Si bien es verdad que desde 1734 babia quedado establecida en La Habana la Uni-
versidad Pontificia, precisamente, a causa de ese aislamiento en que Cuba vivi6 hasta
1762-63, y por lo anticuado y restrictive de su plan de studios, fueron muy limita-
das las influencias y repercusiones de la Universidad en la cultural general de la Isla
hasta el advenimiento del gobernador Don Luis de las Casas, a quien bien puede ca-
lificarsele, como lo hizo Guiteras. de fundador de nuestra civilizaci6n.
Desde el mismo dia que se encarg6 del gobierno-9 de julio de 1790-dej6 cla-
ramente, Las Casas, trazado su program de administraci6n 'y di6 a conocer su relevan-
te personalidad. "Yo juro-dijo--iOh Habana!, consagrar a tu defense y prosperi-


(12) Emilio Roig de Leuchsenring, "La dominaci6n inglesa en La Habana.
Libro de Cabildos. 1762-1763", La Habana, 1929.


22





















M a r t

















Juan

Gualperto

G6mez





PRIMER DIRECTORIO DEL RETRO PERIODISTICO


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EL PERIODISMO EN CUBA


:dad toda la sangre que corre por mis venas, todos los instantes que exista en tu re-
cinto: seri corto ese tiempo, y mis recursos muy inferiores a mis deseos, pero si no con-
siguiera la gloria de hacerte feliz, tendri al menos, la complacencia de haberte sido 6til.
Vosotros, habaneros, auxiliadme con vuestras luces, con vuestra generosidad y patrio-
tismo a ilustrar y engrandecer la patria". Y-caso inico en nuestra historic colonial y
republicana-don Luis de las Casas cumpli6 con creces las promesas que hizo en este
juramento prestado tan democriticamente ante el pueblo que iba a gobernar.
Nos apartaria del prop6sito de este ensayo el extendernos a detallar los beneficios
incalculables que Cuba recibi6 de este magnifico y no igualado gobernante.
Bastenos aqui decir que por su beneficioso influjo personal-respaldado, desde
luego, por las liberalss orientaciones political del Rey Carlos III, y habiendo contado
igualmente con la cooperaci6n eficientisima de ilustres sabios hijos de esta tierra-se
crean en Cuba las Sociedades Patri6ticas, se funda la Casa de Beneficencia. se inaugura la
primera Biblioteca Piblica, se derogan multitud de impuestos que aprisionaban la indus-
tria, se decreta el comercio libre de Amirica con Europa, se suprime el monopolio de la
Casa de Contrataci6n, de Sevilla, se establece la Junta de Agricultura y Comercio, y,
por 6ltimo, ve la luz el primer peri6dico literario que ha tenido nuestra patria: el "Pa-
pel Peri6dico de La Havana".
En su "Elogio" a don Luis de las Casas, de 1801, el insigne Josi Agustin Caba-
llero ha pintado en forma tan grifica como elocuente (13) el panorama que en lo edu-
cativo y cultural ofrecia La Habana el afio 1790. Habia-dice--'costumbres, ciencias,
literature, artes, patriotism; pero estaban como aquellas margaritas que no ha brufiido
la mano de un hibil lapidario: pero estos ornamentos de su gloria no brillaban afn,
faltos de la luz que debia traspasarlos, al modo que las piedras preciosas no resplan-
decen hasta que no las penetran los rayos del sol. Nuestro orbe literario podia compa-
rarse con el antiguo caos de que habla Ovidio, donde se hallaban las semillas y princi-
pios de las bellas naturalezas; pero que figuraba una mole grosera y mal combinada,
porque todavia no alumbraba Titan, ni Febo reparaba los desmedros de sus cuernos
hasta que la mano del Creador sacudi6 la inepcia y pesadez que las tenia entorpecidas.
las orden6 y rectific6, e hizo aparecer cada uno en su respective lugar y native esplendor".
En efecto, y tal como lo expuso y demand en su juramento al tomar posesi6n,
don Luis de las Casas supo aprovechar y encauzar los esfuerzos y proyectos concebidos
desde hace afios por cubanos tan eminentes por su cultural. por su talent y por su amor
a esta tierra, como Tomis Romay, Francisco Arango y Parrefio, Nicolas Calvo, Josi
Agustin Caballero, Luis Pefialver, Juan Manuel O'Farrill y otros, que secundaron unas
veces y orientaron otras los planes de buen gobierno y administraci6n desenvueltos por
Las Casas durante los seis aiios y cinco meses que dur6 su mando en Cuba.
Como certeramente ha notado el doctor Francisco Gonzilez del Valle .14). "un
hecho nada mis, empafi6 la brillantez de su obra: la facilidad que di6 a la introducci6n
de esclavos africanos para fomentar la riqueza agricola"; pero, como enjuicia dicho his-
toriador, la responsabilidad de ese hecho "no cae sola sobre Casas, pues en justicia tienen
que compartirla los mis prominentes cubanos de su tiempo y los hombres que dirigian
en Espafia la political colonial. Su previsi6n, sin embargo, le hizo comprender el incon-

(13) "Cuaderno de Historia Habanera", dirigidos por Emilio Roig de Leuch-
senrinq, Historiador de la Ciudad, 1. "Homenaje al ilustre habanero Pbro. doctor Josi
Agustin Caballero y Rodriguez en el centenario de su muerte", La Habana, 1935, p. 63.
(14) "Luis de las Casas y Aragorri", por Francisco G. del Valle, "Social",
La Habana.








EL PERIODISMO EN CUBA


veniente que resultaria del aumento preferente de la poblaci6n negra, y gestion6 del
Rey la inmigraci6n de colonos blancos, por families, procedentes de Canarias, con las
cuales contribuy6 al desarrollo de las nacientes poblaciones por 4l fundadas (Manzani-
llo, Guantanamo, Mariel...)"

EL PAPEL PERIODIC DE LA HAVANA

Como dice Guiteras (15) "el primer paso dado por Casas en la send florida de
su mando, fue pagar un just tribute de consideraci6n al talent cubano, anunciando
asi que un gobierno de paz debe buscar su mis firme apoyo en la opinion pfblica, y que
el fnico modo de obtenerlo es alentar por medio de la prensa a los ingenios del pais
para que ofrezcan francamente a la autoridad la expresi6n de sus necesidades a fin de
dispensaries con acierto un remedio conveniente.
Y la mejor prueba de que tanto las Casas como los intelectuales cubanos no con-
sideraron nunca en la "Gazeta", 1782, sino un mero papel de noticias oficiales y anun-
cios y no un verdadero peri6dico, lo tenemos en el hecho elocuente de no haber utili-
zado el nombre de aquel peri6dico, reanudando su publicaci6n para los prop6sitos de
difusi6n cultural y exposici6n y defense de las necesidades del pais, que consideraban
eran los fines que debia perseguir una verdadera publicaci6n peri6dica.
De acuerdo las Casas con don Tomis Romay y don Diego de la Barrera fundaron
la publicaci6n que no s6lo constituiria una de las mejores obras del gobierno de las Ca-
sas sino a la que, ademis, cabria la gloria de ser la primera de las publicaciones peri6-
dicas editadas en Cuba.
Apareci6 el nfimero primero del "Papel Peri6dico de La Havana", el domingo 24 de
octubre de 1790 antes de cumplirse los cuatro meses de la llegada a La Habana de las
Casas.
Los planes que este se proponia realizar con la publicaci6n del "Papel", estin ex-
puestos en el "Prospecto" que aparecia como fondo, inmediatamente despuis de la ca-
beza del peri6dico.
Lo reproduciremos integramente por el interns exceptional que ofrece el conoci-
miento del concept que las Casas y los cubanos mis conspicuous de su tiempo tenian
de lo que era un peri6dico, y, pensaban, por tanto, fuesen el que habian fundado.
"En las ciudades populosas son de muy grande utilidad los papeles pfiblicos en
que se anuncian a los vecinos quanto ha de hacerse en la semana referente a sus inte-
reses o a sus diversiones. La Havana cuya poblaci6n es ya tan considerable echa menos
uno de estos papeles que de al P6blico noticias del precio de los efectos comerciables y
de los bastimentos, de las cosas que algunas personas quieren vender o comprar, de los
espectaculos, de las obras nuevas de toda clase, de las embarcaciones que han entrado o
han de salir, en una palabra, de todo aquello que pueda contribuir a las comodidades
de la vida.
"El deseo de que nuestros compatriotas disfruten quantas puedan proporcionarse
ros mueve a tomarnos el trabajo de escribir todas !as semanas medio pliego de papel
en que se recojan las explicadas noticias. A imitaci6n de otros que se publican en la
Europa comenzarin tambien otres papeles con algunos retazos de literature, que pro-
curaremos escoger con el mayor esmero. Asi declaramos desde ahora que a excepci6n


(15) "Historia de la Isla de Cuba", por Pedro Josi Guiteras, La Habana, 1928,
t. II, p. 261.








EL PERIODISMO EN CUBA


de las equivocaciones y errors, que tal vez se encontraran en nuestra obrilla, todo lo
demis es ageno, todo copiado.
"Los aficionados que quisieran adornarla con sus producciones se serviran poner-
las en la Libreria de D. Franco Segui que ofrece imprimirlas, quando para ello hubiere
lugar y no se tocaren inconvenientes, conservando oculto o publicando el nombre del
autor seg6n iste lo previniere.
"Todo el que deseare vender o comprar algunas casas, estancia, esclavo, hacienda,
o cualquier otra cosa, aviselo a la mencionada Libreria de D. Francisco Segui, y sin que
le cueste cosa ninguna se participari al piiblico en uno de estos papeles.
"Sentiriamos sobre manera que alguno se figurase que nos dedicamos a escribirlos
tan solo con la mira de evitar los fastidios de la ociosidad. No carecemos de ocupacio-
nes capaces de Ilenar la mayor parte del tiempo. Aquellos ratios de descanso que es pre-
ciso suceden a las tareas del studio son las que sacrificamos gustosamente a nuestra Pa-
tria, como sacrifice los suyos el elocuente Tulio a su amigo Tito Pomponio Atico.
Prefiera el amor de nuestra Patria a nuestro reposo: Havana tu eres nuestro amor, tu
eres nuestro Atico: esto te escribimos no por sobra de ocio, mas por un exceso de pa-
triotismo. "Haec scripsi otii abundantia, sed amoris ergate".
Esta ultima sentencia latina aparecia como epigrafe bajo el titulo en el primer n6-
mero, variandose los epigrafes en los cinco n6meros siguientes y suprimiindose desde
el septimo.
El material que contenia el primer n6mero, ademis del ya transcript Prospecto,
era el siguiente: anuncio de la funci6n de la compafiia La Comedia, aviso del arribo
a este puerto de los correos de Veracruz y Nueva Orleans, y noticias varias.
Se imprimi6 en plieguitos de 4 piginas de 22x15.112 cm., en la tipografia de
Francisco Segui, cuyos tipos y composici6n eran bastante malos, asi como pesima era
tambien la calidad del papel.
En el colof6n se decia: "Con licencia del superior govierno".
Joaquin Llaverias, en breve, pero muy veraz y documentado trabajo (16), ha de-
jado escrita la historic del "Papel Peri6dico", desde su fundaci6n en 1790 hasta su
transformaci6n definitive en peri6dico official del Gobierno, o sea en la "Gaceta de
La Habana", en 1848. De ese trabajo tomamos los datos necesarios para este ensayo
hist6rico.
Desde el 24 de octubre de 1790, en que vi6 la luz el primer nimero, hasta el 31
de diciembre, o sea en el primer afio de publicaci6n, s6lo aparecieron 10 nfimeros, pu-
blicados cada domingo 6nicamente.
Desde el segundo afio, 1791, hasta 1805, se public dos veces a la semana, los
jueves y los domingos.
En el mes de mayo de 1805 se le vari6 el nombre de "Papel" por el de "El Avi-
so", que conserve hasta 1808. Desde 1809 sufri6 los siguientes cambios en su deno-
minaci6n: "Aviso de La Habana", (1809-1810), "Diario de La Habana" (1810-
1812); "Diario del Gobierno de La Habana" (1812-1820); "Diario Constitucional
de La Habana (1820); "Diario del Gobierno Constitucional de La Habana" (1820-
1823); "Diario del Gobierno de La Habana" (1823-1825; "Diario de La Habana",
(19 de febrero de 1825 a 3 de febrero de 1848 en que se transform en "Gaceta de
La Habana").


(16) "La primera publicaci6n periddica de Cuba", por Joaquin Llaverias. "En
Boletin del Archivo Nacional". La Habana. 1923, t. XXII, nums. 1-6, p. 29-33.








EL PERIODISMO EN CUBA


Don Luis de las Casas y don Diego de la Barrera fueron los primeros redactores
del "Papel Peri6dico"; y cuando en 1793 las Casas dej6 constituida la Sociedad Pa-
tri6tica de la Habana, le confi6 la direcci6n y administraci6n del peri6dico, nombrando
vista una diputaci6n constituida por Agustin de Ibarra, Joaquin Santa Cruz, Antonio
Robredo y Tomis Romay, quienes redactaron "un plan sencillo y el mis conforme a los
objetos de este papel", seg6n nos refiere Josi Agustin Caballero y Rodriguez en el in-
forme que present a la Sociedad en 2 de septiembre de 1794 (17) y en el que dej6
escrita la historic del "Papel Peri6dico" desde su fundaci6n hasta ese afio. Durante di-
cho tiempo, dice Caballero, "nuestro peri6dico ha promovido la aplicaci6n a las Le-
tras, Ciencias y Artes, ha corregido ciertos defects que lastimosamente notibamos en
nuestros profesores, y me atrevo asegurar pondri a esta ciudad en el grado de ilustra-
ci6n en que admiramos a la Europa despues que la serenisima Repdblica de Venecia in-
vent6 en el siglo XVII el 6til uso de los papeles pfblicos". Hace resaltar Caballero la
acogida, notable para la epoca, que el p6blico habia dispensado al "Papel", al extre-
mo de contar a los cuatro afios de publicaci6n con 126 suscriptores, a seis reales al mes,
servido el peri6dico a domicilio, en los dias de su publicaci6n, dos veces a la semana,
segin ya expusimos, domingos y jueves.
Tambien pone de relieve Caballero c6mo en esos cuatro afios no se conform el
"Papel" con la labor cultural que en si realizaba, sino que quiso ampliar vista creando
con los fondos sobrantes del peri6dico, en el mes de julio de 1793, una biblioteca pi-
blica, la primera que ha existido en Cuba, supervisada, desde luego, por la Sociedad Pa-
tri6tica.
Caballero fue redactor del "Papel" desde el primer n6mero hasta 1797, y desde
esa fecha hasta 1799. form parte, primero del consejo de 12 redactores nombrados
por la Sociedad, y despues de nuevo, como redactor, en uni6n de Tomis Romay, reem-
plazados ambos en este iltimo afio por el Pbro. Filix Veranes.
Al reorganizarse el peri6dico en 1797 se redact6 por la Sociedad un reglamento
que contenia las obligaciones del impresor. que lo era don Francisco Segui. asi como
tambien otro reglamento que determinaba las obligaciones del diputado que se ha-
Ilaba de mes (18).
Desde el n6mero 31 del afio 1797 se puso a la cabeza del peri6dico el nombre
del diputado redactor del mes. Durante ese afio compusieron la diputaci6n los siguien-
tes sefiores: enero, Alonso Benigno Mufioz: febrero. Tomis Romay: marzo, Juan Gon-
zelez; abril, Antonio Robredo: mayo, Josi A. Caballero: junior, Domingo Mendoza:
julio, Josi Antonio Gonzilez; agosto, Agustin de Ibarra: septiembre, Nicolis Calvo:
octubre, Juan Manuel O'Farrill; noviembre, Francisco de Arango: diciembre, Josi Arango.
El diputado para el mes de diciembre tenia la obligaci6n de former la "Guia de
forasteros de La Habana", publicada tambien bajo los auspicios de la Sociedad Patri6tica.
Ademis de los redactores que ya hemos citado en el curso de este trabajo, debemos
mencionar a los siguientes intelectuales de aquella epoca, que, entire otros. colaboraron
en el "Papel": Jose Maria Pefialver, Jose Anselmo de la Luz, M. Garcia. J. B. Ga-
lainena, Rafael Gonzilez, Antonio del Valle Hernindez, J. Santamaria y Manuel de
Zequeira.
Para la colaboraci6n expontinea y comunicaciones del p6blico con el peri6dico.
existia una "caja" a manera de "cepillo de inimas" en que se echaban los articulos, poe-
sias, cartas ,etc., estando a cargo del redactor de mes la selecci6n del material publicable.

(17) Reproducido por Antonio Bachiller y Morales, ob. cit., t. II, p. 11-14.
(18) Antonio Bachiller y Morales, ob. cit., t. II, p. 15-21.


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EL PERIODISMO EN CUBA


La Sociedad Patri6tica ejercia sobre el "Papel", mediante una comunicaci6n nom-
brada al efecto, several censura literaria, por semestres. Entre esas censuras hace resal-
tar Bachiller y Morales las pronunciadas por el conde de Montalvo, Andres Jauregui,
Pablo Boloix, Francisco Filomeno y otros, en todas las cuales se recomendab a las di-
putaciones que tratasen de asuntos de utilidad inmediata al pais, principalmente a la
agriculture.
Nombrado en 1809 redactor de "El Aviso", Tomis Agustin Cervantes, intro-
dujo notables reforms en vl mismo, tanto en la parte literaria como en el orden eco-
n6mico, logrando elevar el n6mero de suscriptores de 277 a 500 en noviembre de 1810.
Suprimi6 la "caja" o "cepillo" de colaboraci6n expontanea, "que se habia convertido
en un dep6sito de libelos infamatorios"; fij6 el valor del diario en 14 reales mensua-
les y logr6 la prohibici6n de que en los anuncios de remate de fincas se expresase el nom-
bre de sus duefios a menos que expresamente lo determinase el tribunal
En 1812 se realizaron otras mejoras, entire ellas la de tipos nuevos y el au-
mento de un pliego en lugar del medio, por solo un real mis, o sean 15 mensuales.
Desde ese afio se imprimi6 en los talleres de Arazoza y Soler, donde editaba tambien
la Sociedad su diario y la "Guia de Forasteros", por lo que aquellos sefiores lograron
autorizaci6n para llamar a su establecimiento tipogrifico: "Imprenta de la Sociedad
Econ6mica".
En 1825 el numero de suscriptores lleg6 a 987, 836 en La Habana de Intramu-
ros, a dos pesos, y 151 de Extramuros a dos pesos dos reales, con un product total
de $2,011.6, a lo que es necesario agregar el imported de los anuncios, que fue de $50.
La desaparici6n definitive del "Diario de La Habana", continuador del primitive
"Papel Peri6dico", ocurrida, como ya expusimos, en 1848, se debi6 a haber obtenido
don Jose de Arazoza, que en esa fecha lo redactaba, licencia para imprimir la "Gaceta"
official del Gobierno. Refiere Bachiller que despuis de 1848 "varias veces ha intentado
renacer el "Diario" de sus cenizas, pero ha vuelto a desaparecr con mis o menos for-
tuna en sus apariciones".
Si en el Prospecto que figuraba en el primer nfmero del "Papel Peri6dico", ya
transcrito por nosotros, se indicaban los prop6sitos que con su publicaci6n perseguian
los fundadores del mismo, aquellos fueron ampliados en 1792 y expuestos en un "Dis-
curso sobre el Peri6dico" que fue inserto en el nfmero 11, del doming6,5 de febrero
de ese afio.
Entre esos nuevos prop6sitos figuraba de manera especial la critical de costumbres:
"Atacar los usos y costumbres que son perjudiciales en comin y en particular; corre-
gir los vicios pintandolos con sus propios colors, para que mirados con horror se de-
testen, y retratar en contra posici6n el apreciable atractivo de las virtudes, serian en mi
concept unos asuntos muy adecuados al objeto del "Peri6dico". Se incita inmedia-
tamente a los literatos para que envien al "Papel" articulos de costumbres, pues
"con el tiermpo tendrian sin duda la satisfacci6n de ver alguna enmienda en las cos-
tumbres o vicios contra que declamasen, o la de entretener con utilidad, instruir o
adelantar en otras materials de caricter estimable que quisiesen tomar por asunto. Siem-
pre se sacaria alguna ganancia, y cuando menos obtendrian justamente el aprecio y gra-
titud del p6blico unos ciudadanos cuyos discursos conspiraban al com6n beneficio".
Efectivamente, el curioso investigator de nuestras costumbres, puede encontrar ma-
terial abundantisimo sobre estas, y su critical en las colecciones del "Papel Peri6dico" que
se conservan en la Bibliotera Nacional, en la Sociedad Econ6mica de Amigos del Pais
y en algunas bibliotecas cubanas particulares, principalmente la de los sefiores Sinchez
Roig y Francisco de P. Coronado.








EL PERIODISMO EN CUBA


En el primer studio literario e hist6rico por nosotros redactado, y que conser-
vamos inidito (19), expresamos que para encontrar los origenes de nuestra literature
de costumbres tenemos que remontarnos hasta el aiio 1792,, y en las piginas del "Pa-
pel Peri6dico" descubriremos los primeros articulos escritos en Cuba sobre costumbres
cubanas, los que nos permiten conocer el caricter, los gustos, los defects, los males,
los vicios de aquella epoca, su movimiento social, sus necesidades.
No son fnicamente los articulistas los que realizaron en el "Papel Peri6dico" la
critical de costumbres de la sociedad habanera de la epoca, sifto tambien los poetas.
A quien desee noticias sobre las poesias del "Papel Peri6dico", le remitimos al es-
tudio de Josi Maria Chac6n y Calvo, "Los Origenes de la poesia en Cuba" (20), poe-
Elas que 1l divide en dos grandes grupos: las didicticas y las liricas. "Las primeras-
dice-casi siempre son, o sitiras de las modas de la epoca, siendo algunas antecedentes
importantes para estudiar nuestra literature de costumbres, o consideraciones sobre lo
mial mirada que estaba la profesi6n del teatro. En el grupo de las composiciones liricas,
priva este tema: las dulzuras de la vida retirada".
Ni los articulos ni las poesias del "Papel Peri6dico" aparecen firmadas por sus au-
tores, sino bien sin firma alguna, bien autorizadas por un seud6nimo, por lo que
se hace muy dificil a nuestros investigadores literarios descubrir la exacta paternidad de
esos trabajos, tanto en prosa como en verso.
De entire los muy pocos seud6nimos identificados del "Papel Peri6dico", figuran
los que us6 Manuel de Zequeira y Arango, tanto en articulos en prosa como en poe-
sias, gracias a las investigaciones realizadas por su nieto el doctor Sergio Cuevas Ze-
queira (21), quien ademis de estudiar a su ilustre antecesor, fundador de nuestro par-
naso en sus poesias liricas, lo hace tambien en sus versos satiricos y de costumbres y en
sus articulos de este genero. Todos los trabajos de Zequeira que aparecen en el "Pa-
pel", Ilevan por firmas los seud6nimos de "Armenan Queizel", "Ezequiel Armuna",
"Anselmo Erquea y Gravina", "Raquel Yum Zenea" e "Ismael Raquenue", y otras
veces los de "El Observador de La Habana" o las iniciales "Z. M. Z."
Citaremos aqui tan s6lo, istas las mis notables de estas critics de costumbres de
Manuel de Zequeira: "El Relox de La Habana", o empleo que de las horas del dia ha-
cian los habaneros; dos trabajos sobre los petimetres; otro sobre los funerales: uno in-
titulado "Papel Vigisimo primo": y unas quintillas, "Retrato de Siparizo", carta que
dirige "Ismael Raquenue" "a mis amados compafieros los petimetres", presentindoles,
para que lo imiten, el retrato de Siparizo. A esta carta, le opuso un senior, Luengo Ji-
minez, cinco reparos, lo que di6 lugar a que Zequeira le contestase, entablindose curiosa
polemica.
Y no podemos pasar por alto que las polimicas, principalmente sobre asuntos li-
terarios o de costumbres, menudean en el "Papel Peri6dico" y constituyen uno de sus
mis interesantes atractivos, reveladoras aquellas de la idiosincrasia de los habaneros de
aquellos tiempos, no muy distinta, por cierto, a la de nuestros contemporineos.
En la imposibilidad de extendernos mis. dado el espacio limitado de que dispo-

(19) "La Literatura cubana de costumbres: los articulistas". Conferencia leida
en el Instituto de La Haband, el 8 de marzo de 1913.
(20) Josi Maria Chac6n y Calvo, "Ensayos de literature cubana". Madrid,
1922, p. 13-82.
(21) Sergio Cuevas Zequeira, "Don Manuel de Zequeira tj Arango", La Ha-
bana, 1923.








EL PERIODISMO EN CUBA


nemos en las piginas de la present obra sobre "El periodismo en Cuba", terminare-
mos estas lines acerca del "Papel Peri6dico de La Havana", expresando, con palabras
del historiador Guiteras (22) que "este peri6dico tiene el merito indisputable de ser
el inico lugar a donde el cubano, deseoso de instrucci6n local puede acudir para co-
nocer cuil era en el iltimo tercio del siglo pasado y a principios del present el caricter
y extension de las ideas de nuestros abuelos, cuiles sus costumbres y preocupaciones,
sus necesidades y medios de satisfacerlas, descrito todo con la variedad de formas y estilo
en la composici6n tan propias de esta clase de impresos, y con la templanza, o calor,
la moderaci6n, o mordacidad propias de la indole de los individuos, del asunto. o de
las circunstancias".

(22) Antonio Josi Guiteras, Ob. cit., t. II, p. 263.




V






Una Entrevista


Por Tomis Montero



El Jefe de Informaci6n le dijo una tarde a un reporter: "Tengo un trabajo para
ti. Se trata del doctor X., del cual deberds obtener una entrevista. Seria convenient
que lo visitaras esta noche misma. Trata de hacerlo hablar Al periddico le convendria
publicar en la edicidn de maiana, una informaci6n sobre el nuevo tratado de Cuba con
los Estados Unidos, ya que en el Consejo de Secretarios, habrd de ser resuelto el particular.
El reporter fuu a visitor al doctor X. Despues de lograr ser recibido, charlaron so-
bre diversos asuntos y temas que en aquellos dias, preocupvban la atencidn piblica. Como
sucede siempre, el doctor X., se convirtid de entrevistado en entrevistador, procurando
enterarse del estado de la opinion en el pals.
Cuando el reporter le planted el motive de su visit, con gran sorpresa de este,
le contest :
-No, hombre; no me fastidie. Haga usted solo la entrevista. Ponga lo que me-
jor se le ocurra en mi nombre. Me agradard ver mariana en el periddico. "mis mani-
festaciones" . .
Y ante un gesto de protest del reporter, se apresur6 a decir:
-"No tenga temor; no lo voy a desmentir"
Las manifestaciones del doctor X.-que como es natural, decian poca cosa, gene-
ralidades, lugares comunes, etc.-se publicaron en primera plana, con un magnifico re-
trato de "su autor".









EL PERIODISMO EN CUBA


Una Informaci6n bien Pagada


Por Jesus Soler de la Puente



Era yo entonces reporter de policia. Mi jefe me orden6 que me encargara de hacer
una informaci6n con motivo de un robo de extraordinaria magnitude ocurrido en el Ho-
tel "Mac Kalpin". A una sehora americana le habian sustraido un valioso collar de per-
las, al mismo tiempo que habian desaparecido 56,000 mil pesos, product de una fa-
bulosa transacci6n realizada por un colono.
La naturaleza de ambos sucesos movi6 la actualidad de todos los cuerpos policiacos
y a los inspectors secrets mds sagaces. Despues de una persistent bdsqueda, fueron en-
contrados unos quince billetes de a mil pesos en la corniza de una habitaci6n, pero ...
el rest de la fortune y el collar no habian dejado ni el mds leave rastro.
En una de mis visits al hotel, obtuve un informed confidential del cocinero, que era
un antiguo amigo mio. El hijo del dueio del hotel resultaba, segin esos informed, ser
el autor del robo, no obstante ser su padre un yanqui.millonario. De todo eso informed
a mi peri6dico, quien di6 la noticia "a toda plana". Mediaron las influencias y el 'asun-
to qued6 "tapado".
La informaci6n, no obstante, me vali6 una felicitaci6n de la direcci6n, pero eso
fue obstdculo para que mis companeros, cada vez que me veian entrar en la redacci6n
me preguntaran: iD6nde estd el collar?
Descubrir el paradero de aquella joya ful para mi una obsesi6n y una tarde en
que Ilovia torrencialmente tuve que guarecerme en el espacio que media entire dos uidrie-
ras de una famosa jayeria de la calle de Obispo. Empeci a curiosear en una de aquellas
vitrinas atestadas de joyas que valian muchos miles de pesos, cuando, sorprendido, me
fij6 en un precioso collar idintico al que habia descrito la dama despojada. Di cuenta de
mis impresiones al Jefe de Informaci6n y se hizo una informaci6n.
Desde aquel moment no tuve un instant de descanso. El pdblico se agolpaba
en la vidriera para contemplar la joya, motivo del incident, sin contar con que la po-
licia hizo su aparicidn en escena, ocupando el collar y reclamando por cable la presen-
cia de la interesada, ya que se habia embarcado para los Estados Unidos.
Dicha senora al serle presentado el collar dijo que esa misma era la prenda roba-
da y los joyeros de Pi y Margall, no pudieron justificar como la habian adquirido. Mi
triunfo se habia consumado.
La direcci6n del peri6dico orden6 que me dieran un cheque por cien pesos y la
americana, en cuesti6n, me regal quinientos pesos.








LA REINA Y EL POETA


Rafael

Garcia

Bircena


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Srita.

Adela Maria

de la Torre

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REINAS


DE LOS


PERIODISTAS








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EL PERIODISMO EN CUBA


La Prensa Autonomista


Por Napole6n Galvez



Junto a la insuperable propaganda oral del magno esfuerzo autonomista, hay que
colocar, con todos los honors, su magistral propaganda escrita. Si notables eran los
discursos y las conferencias de la pliyade director, secundada por una juventud de cul-
tivado intelecto y ardorosos entusiasmos, que aleccionaban los espiritus en la tribune
political, y tambien en cierto sentido sagaz y habil, en la tribune acadimica, en las ci-
tedras docentes y en las instituciones cientificas, no menos notables eran los trabajos pe-
riodisticos en diaries y revistas, los folletos y los libros (I) en que el pensamiento au-
tonomista enfocaba, explanaba y propagaba con tesonera perseverancia el sentimiento
cubano. En la media de sus aptitudes y capacidades, todo el mundo trabajaba. Y traba-
jaba con brios y entusiasmo, generosamente, sin pensar en recompensas inmediatas ni le-
janas, poniendo todos en el altar de la patria cuanto las circunstancias exigian. Admi-
rable, magninima, benemirita, fue siempre, durante largos afios, la prensa autonomista!
La mirada del investigator coetineo, al examiner las dos decades del empefio autono-
mista, lleva al inimo admiraci6n y asombro; y el coraz6n se conmueve al considerar
la energia y la abnegaci6n de aquellos periodistas liberals de la Colonia, que con mo-
destisimas retribuciones y a veces sin ninguna, sin temor a riesgos ni persecuciones-que
abundaban en las realidades creadas-defendieron siempre las doctrinas y los principios
mantenidos por la select Junta Central, frente a las iracundas diatribas de la intransi-
gencia espaiola, reflejada en su prensa "integrista"-mantenedora frente a la Automia
Colonial de la "Asimilaci6n racional y possible , que era el elistico y vicuo program
del partido gubernamental denominado "Uni6n Constitucional"-y los recelos y des-
confianzas perennes de las altas, medianas e inferiores autoridades, civiles, militares y
eclesiisticas, existentes en la Isla.
Para atarr corto" a la prensa autonomista, se dict6 en Madrid una especial Ley
de Imprenta, de estrecho criteria inquisidor. Con ella se sustituy6 en las llamadas "pro-
vincias de Ultramar", al regimen arbitrario, y hasta cierto punto birbaro, de la "previa
censura". Ya en aquellos tiempos regia en la Metr6poli una amplia libertad de pen-
samiento ...

(1).-Fueron famosos el libro "Cuba y sus Jueces", de Raimundo Cabrera y los
folletos "La cuesti6n colonial" y "Cuba Auton6mica", de Rafael Maria de Labra y Al-
fredo Zayas y Alfonso, respectivamente.








EL PERIODISMO EN CUBA


Se LstaBleci6 el "Tribunal de Imprenta" . El Fiscal---que dependia del Capitin
General-acusaba, en virtud de denuncia de autoridad cualquiera, o de un simple ciu-
dadano. El Tribunal juzgaba y sentenciaba. Inftil es advertir que la prensa autonomis-
ta era el blanco obligado de todas las denuncias, La ley castigaba los supuestos "delitos
de imprenta" con multas, cuya ascendencia crecia y se multiplicaba cuando se apreciaba
la reincidencia. Si las multas no se pagaban, se interrumpia la publicaci6n del peri6dico;
y cuando iste era multado determinado nimero de veces, se le retiraba la "licencia" pa-
ra publicarse, que expedian los gobiernos civiles de cada provincia despuis de un expe-
diente recargado de requisitos engorrosos, entire ellos la obligaci6n de estar al corriente
en el pago de toda clase de tributes, el establecimiento tipogrifico que se utilizara, y la
lesponsabilidad personal de su duefio, conjuntamente con el editor y el director del pe-
ri6dico y el autor del escrito denunciado. Podia el Tribunal cuando lo tuviera por con-
veniente, ordenar el encarcelamiento de todo acusado, desde un mes a dos afios, dictar
penas de destierro de la ciudad o provincia, en vez de las multas, o la par de istas.
De este inicuo procedimiento, que lesionaba los recursos econ6micos de las em-
presas y la libertad individual, se defendian pacientemente los autonomistas, con apor-
tes pecuniarios de los ricos y civicas donaciones de los afiliados de modestos recursos, y
menudeando la solicitud de licencias para nuevas publicaciones, cuando las repetidas sen-
tencias obligaban a desaparecer al peri6dico "delincuente"., Para former un fondo des-
tinado al auxilio de las publicaciones multadas, un rico miembro de la Junta Central-
don Pedro Armenteros-ide6 el "sello autonomista". Era una estampilla, por valor de
diez centavos cada una, que las families acomodadas compraban por docenas y centena-
res, y se pegaban en el interior de las cartas. Algunos las ponian tambien en los sobres,
junto al sello postal. En menos de un trimestre se recaudaron mas de cien mil pesos.
Armenteros administraba la caja con pulcritud, pagando los gastos de impresi6n y ofi-
cina de su propio peculio. El Gobierno se alarm, por lo que el suceso tenia de sintoma
de solidaridad cubana, y organizaci6n. Y con la burda y calumniosa imputaci6n de que
se estaban acumulando fondos "para fomentar una nueva insurrecci6n", un fkase del
Capitin General prohibit el uso del sello autonomista...
El mis respectable y autorizado peri6dico autonomista fue el 6rgano official de la
Junta Central. A raiz del Pacto del Zanj6n, lo fund el abogado y escritor andaluz Pe-
rez de Molina, amigo y admirador del Capitin General don Arsenio Martinez Campos.
Pfsole por nombre "El Triunfo", y lo estableci6 en la casa, ya hist6rica, sita en Tenien-
te Rey 39, done en pretiritos afios estuvieron, el Colegio "El Salvador", de don Jose
de la Luz y Caballero y las oficinas de "El Siglo", el glorioso diario que fundara y
dirigiera, hasta las visperas de la Revoluci6n de Yara. el Conde de Pozos Dulces.
La muerte priv6 a Cuba de los valiosos servicios que le prestaba el entusiasta es-
paiiol Pirez de Molina, espiritu liberal y coraz6n fogoso, que ofrend6 a "El Triunfo"
energies, entusiasmo y su modesto caudal. Lo sustituy6 en la direcci6n el primer redac-
tor: don Ricardo del Monte. Bajo tan egregia direcci6n el vocero autonomista gan6 en
poco tiempo popularidad y autoridad moral, insuperables. Repetidas multas del impla-
cable Tribunal de Imprenta, le hizo perder el titulo, transformindose en "El Trunco",
y por idintica causa deriv6 en "El Pais". Con este titulo vivi6 basta el 31 de Diciem-
bre de 1898, iltimo dia de la dominaci6n espafiola. Al dia siguiente, al izarse en el
Morro de La Habana la bandera de Norte America, el viejo diario de los autonomistas
apareci6 remozado y con la misma direcci6n de Del Monte, bajo el simpitico nombre de
"El Nuevo Pais". Este nuevo diario es un pedazo de mi coraz6n. pues en 1e comes-
ci mi carrera periodistica, trabajando- y aprendiendo!-al lado de don Ricardo del
Monte y de mi padre, don Jose Maria Gilvez. Pero "El Nuevo Pais" no pertenece al









EL PERIODISMO EN CUBA


period colonial, a que debe limitarse este trabajo, con que gustosamente contribuyo a
la indole especial de este libro.
En el 6rgano official de la Jpnta Central Autonomista, o siase "El Pais", bajo la
direcci6n de Del Monte, redactaron en diversas ipocas, plumas esclarecidas: Rafael Mon-
toro, Antonio Govin y Torres, Enrique Jose Varona, Francisco A. Conte (espaiol, de
Cadiz), Leopoldo Cancio y Federico Garcia Rimis. Colaboraban con frecuencia, en for-
ma an6nima, don Josi Maria Gilvez y don Rafael Fernindez de Castro. Desde Es-
paiia escribian el literate cubano Emilio Bobadilla (Fray Candil) y el gran periodis-
ta del republicanismo espafiol don Alfredo Calder6n; y en escasas ocasiones se recibieron
trabajos que calzaban las autorizadas firmas de don Miguel Moya (director de "El Li-
beral", de Madrid) y el Jefe de la minoria autonomista en el Congreso de los Diputa-
dos espafioles, don Rafael Maria de Labra.
Tambiin se honr6 "El Pais" con la colaboraci6n del insigne escritor, separatist
irreductible, don Manuel Sanguily, que siempre elegia "El Pais" para sus trabajos de
polimica literaria o hist6rica. Fueron famosos los que public sobre el ilustre Enrique
Piiieyro y Crist6bal Col6n, contendiendo con don Josi de Armas y Cirdenas (Justo de
Lara) que dirigia los "Lunes de la Uni6n Constitucional".
Los folletines dominicales (en aquellos tiempos muy buscados y comentados).
los redactaba, primero el poeta Jose Fornaris, melanc6lico cantor de la raza siboneya, y
author de la gallarda y valiente oda que dedic6 al General Serrano, Capitin" General que
gobernaba la Isla, con motive de la muerte de Luz Caballero. Aiios despuis los anim6
la pluma nerviosa y el ingenio proteico del cultisimo literate Aniceto Valdivia (Conde
Kostia) . Las gacetillas donde se recogian sintiticamente las palpitaciones de la vida so-
cial y las noticias teatrales, las redactaba el jocoso Casimiro del Monte, y al morir iste,
hered6 el puesto su pariente, el siempre atildado y correct Antonio del Monte.
Entre los centenares de publicaciones liberals de la Colonia, se destaca "La Lu-
cha", fundada por el esclarecido publicista y jurisconsulto cubano don Adolfo Mirquez
Sterling. A su muerte, lo sustituy6 don Antonio San Miguel, native de Catalufia. Sin
hacer nunca concretas declaraciones de fe autonomista, "La Lucha" ayud6 much al be-
nemirito partido. Fui este diario-mis tarde rival de "La Discusi6n", de Santos Villa-
el mis important de los que se vendian por las calls en el period colonial. Su popu-
laridad era inmensa y su influencia en la conciencia p6blica, evidence. Es impossible ha-
blar de la vida del Partido Autonomista sin mencionar "La Lucha". Valientemente de-
fendi6 siempre el gran diario de don Antonio San Miguel las libertades anheladas por
el pueblo cubano: incluso-en ingeniosas perifrasis-las encerradas en las "esperanzas
sin ocaso", famosa frase de don Antonio Govin, alusivas a soluciones mis radicals
que la Autonomia ... Sus campaiias fueron memorables, y en cierta ocasi6n de tan ful-
minante efecto que motivaron la destituci6n, ordenada por cable desde Madrid, de la
primera autoridad de la Isla: el General Castillo.
En "La Lucha" redactaban escritores notables como don Juan Gualberto G6mez.
Gast6n Mora, Francisco de J. Daniel, Espinosa de los Monteros y otros. Don Enrique
Jose Varona escribia semanalmente una muy notable secci6n que titulaba: "Revista po-
litica extranjera". Durante algin tiempo redact6 tambiin don Rafael Montoro y co-
labor6 Enrique Collazo, viejo mambi, que referia con much colorido y aguda inten-
ci6n, episodios de la guerra de Yara. Su mis brillante reporter lo era Arturo Mora. et
"Chato" Mora, hermano de Gast6n. La cr6nica de teatros y critical de libros. estaba con-
fiada a Aniceto Valdivia (Conde Kostia) y la de salones al laureado poeta Manuel
Serafin Pichardo, que firmaba con el pseud6nimo de "Fabiin Conde". Como se ve, en
"La Lucha" abundaban los buenos periodistas.









EL PERIODISMO EN CUBA


El gran ironista don Antonio Escobar fund y dirigi6 un delicioso semanario que
titul6: "La Comedia Politica", done satirizaba con su inagotable vena a los prohom-
bres de la "acemiliaci6n" (que asi llamaba traviesamente a los supuestos asimilistas de
la Uni6n Constitucional) y a los ricos tenderos que se habian metido a politicos en di-
cho partido. Fue Escobar quien bautiz6 con el remoquete de "austriacantes" a los cu-
banos espaiiolizados de la Uni6n Constitucional. El adjetivo era oriundo de Italia, pues
asi Ilamaban en la peninsula alpine a los natives de ella, que aceptaron la dominaci6n
austriaca. La nobleza criolla tampoco se escap6 de sus agudos dardos. A pesar de los
muchos afios transcurridos-y los cito como muestra-nunca he olvidado estos gra-
ciosos pareados:

El conde de Cafiongo
usa sombrero hongo;
y el de la Mortera
gasta chistera.
iLo que es nuestra nobleza
nunca se distingui6 por la cabeza!

En Madrid Labra fund "La Tribuna", donde trabaj6 Juan Gualberto G6mez,
procedente de una deportaci6n en los presidios de Ceuta. "Las Antillas", se llamaba el
peri6dico que fund don Nicolis Azcirate. Ambos semanarios.
Durante el fugaz regimen auton6mico (1898) se public en New York el pe-
ri6dico "Cuba", cuyo principal redactor era don Antonio Escobar, bajo la direcci6n del
Licenciado Manuel Rafael Angulo, abogado notable, orador elocuente y opulento pro-
pietario, que ostentaba en Washington la representaci6n diplomitica del gobierno auto-
n6mico de La Habana.
Especial menci6n merece un bisemanario. Se titulaba "El Tibano", y en su casi
totalidad lo redactaba Gilvez, el Presidente del Partido, que costeaba de su peculio todos
los gastos del peri6dico. Fue famosa su secci6n "Picadas y Aguijonazos" donde se fus-
tigaba con gracejo humoristico a los prohombres de la Uni6n Constitucional y a las
altas autoridades del Gobierno. Polemiz6 victoriosamente con el cilebre satirico espafol
Martinez de Villegas, que en La Habana dirigia y redactaba el semanario "Don Cir-
cunstancias".
En su primers plana permanentemente publicaba "El Tibano" la definici6n que
de este cole6ptero da la Espafiola Academia de la Lengua. iEra todo un programita! Hila
aqui: "Especie de mosc6n de color pardo. Pica a los borricos y "otros animalss. Los
aludidos eran los enemigos de Cuba!
Otro Gilvez-mi primo hermano Wenceslao Gilvez y del Monte-fund6 un se-
manario satirico que tuvo much exito: "Gil Blis". Sus trabajos intencionados, plenos
de gracia, eran muy celebrados por los lectores cubanos. Las caricatures las hacia el fa-
moso dibujante Ricardo de la Torriente. "Gil Blis" contendia con "La Cotorra", di-
rigida por Eva Canel. Ambos semanarios eran a modo de avanzadillas, que se batian
a la usanza de los franco-tiradores, defendiendo respectivamente a los dos partidos de la
epoca: el cubano y el espaiiol.
Cierta vez, queriendo "La Cotorra" burlarse de la prosodia criolla, escribi6 esto:
"Venga aci Gilvez.. "
Wen, recordando que la biliosa panfletaria asturiana se llamaba dofia Agaar Eva
Infanz6n de Perillin Bux6, le replic6:
"-Sefiora: castizamente, en rancio y puro castellano, le conteste:-"Venga aci
Agaar . ."








EL PERIODISMO EN CUBA


Escos tiritos, fueron la comidilla del dia durante varias semanas.
Otros muchos peri6dicos autonomistas se publicaban en La Habana. Todos po-
seidos de un noble espiritu combative, no exento de abnegaci6n y sacrificio. Entre ellos
-escribo a la memoria-recuerdo "El Acicate" de Alberto Ortiz y "El Dia", que era
de mi padre, aunque aparentemente lo dirigiera su leal y buen amigo don Juan Farris
Caro: (Lo mismo hizo con "El Tibano") .
Tambien en provincias tuvo la prensa autonomista esforzados paladines. Recuer-
do (era yo nifio en aquellos tiempos) unos pocos: "La Uni6n", de Giiines; "El Li-
beral", de Manzanillo; "La Luz", de Guanajay: "La Patria", de Sagua la Grande;
"El Finix", de Sancti Spiritus y "La Tribuna", de Holguin. Este uiltimo dirigido por
Jose Mir6 y Argenter, catalan "aplatanado" que se sublev6 con Bartolome Mas6, e hizo
la Invasi6n con Antonio Maceo, de cuyo Estado Mayor fui Jefe.
Mir6 recibi6 el telegram que le expidi6 en La Habana Juan Gualberto G6mez,
ordenando el levantamiento de Febrero. Su texto decia "Publique 24 articulo convenido".
La prensa autonomista cumpli6 su misi6n con valor y dignidad. En la Historia
de Cuba se tiene bien ganado un puesto de honor.



V




Una Cuartilla


Por Rafael de Armas


Mucho ha progresado mecdnicamente el periodismo desde el 24 de Octubre de 1790,
fecha en que apareci6 el primer peri6dico habanero. En otros 6rdenes, quizds nada, ha
adelantado la prensa cubana, que a traves de los gobiernos coloniales y de sus sucesores
republicans ha sufrido tan duros embates que la han colocado en situaci6n poco envi-
diable. Muchos factors han contribuido decisivamente en su evoluci6n o retroceso, pero
algo ha sido inmutable. Lo que no ha variado a trauvs del tiempo y de los ataques es
el reporter, que, a veces, exponiendo la vida ha cumplido deberes informativos por en-
cima de todos los peligros y venciendo todos los obstdculos. Por eso me siento orgu-
lloso de pertenecer a una clase que sabe mantener, en todo moment, su prestigio, pese
a las condiciones nada favorables del ambient.
Es de lamentarse que nuestra profesi6n sea tan directamente 'perjudicada por los fal-
sos periodistas, que, tomando el titulo de reporter como patente de corso para medrar
nos ocasionan un daio incalificable. Nuestra acci6n debe encaminarse a lograr la des-
trucci6n de ese cancer que roe nuestras entraias con positive peligro para la existencia
professional.
Dos conquistas hemos hecho durante este period de gobierno. El Descanso Do-
minical y el Retiro Periodistico. Este ultimo nos coloca en un piano de mayores fa-
cilidades para el future, puesto que asegura la vejez del periodista actualmente tan do-
lorosa por lo desamparada y miserable. Estimo que todos debemos sentir gratitud ha-
cia los que han facilitado esa legislaci6n beneficiosa para la clase.








EL PERIODISMO EN CUBA


El Observador

Por E. Gonzalez Manet


Cuando los pueblos viven horas de paz y de orden, sin otras preocupaciones que las
inspire el obligado acatamiento a las disposiciones de la ley escrita y el respeto debido al
principio de autoridad s6lidamente asentado, la funci6n del observador que contempla
con interns professional los acontecimientos que en el pais se suceden, con Snimo de acer-
tar, para trasladarlos, con intenci6n critical, a la opinion public, no es dificil y llega,
en ocasiones hasta resultar satisfactoria y gloriosa. Pero, cuando la vida de los pueblos
se desenvuelve en medio de torbellinos indiscernibles de pasiones, de incertidumbres y de
dolores, y la paz y el orden y el principio de autoridad no tienen su asiento 6nico en el
ejercicio del derecho preconstituido que ampara por igual a todos, entonces, la misi6n del
observador, del pensador, del periodista, es mis dificil, porque, la opinion pdblica, desor-
bitada e inquieta, se desmanda y desconcierta, como las tranquilas y mansas ovejas que
pastan en ameno prado, en presencia de la tormenta que las acude y las aturde, sin que
las voices del pastor, conmovido y maltrecho, sean suficientes a volverlas al aprisco,
ni sustraerlas a la catistrofe que las arrebata.
La incertidumbre, el dolor y la desesperaci6n, no pueden Ilevar a los pueblos mis
que al suicidio que realizan-igual que los hombres-como la inica forma de protest
a su alcance, contra las adversidades del destiny, o como la inica forma de alcanzar una
inapelable liberaci6n. Y, en esa hora, iqui puede hacer el pensador que observa, el pe-
riodista que "anota", y que siente y que padece como miembro de esa sociedad y tam-
biin en orden a su sagrado ministerio, tan, respectable como el que mis, si no es un mi-
metista vulgar o un simulador desvergonzado, con alma de. . funcionario?
iCallar? No es su deber. iHablar? Hablar ante la torment que se lleva sus pa-
labras, como se lleva el viento las hojas que sacude y arranca de las ramas de los arboles,
es tanto como disertar en las soledades del desierto, ante las pirimides inconmovibles ...
Y esa voz no tendra mas valor que la del pobre pastor, erguido sobre la roca solitaria,
increpando a los elements y llamando a sus ovejas que ya no lo escuchan. Hablar asi,
es hablar al caos y del caos solo pudo sacar luz el Dios pensador del Genesis, cuando e
enfrent6 victoriosamente con las tinieblas, con sus migicas palabras: Fiat LuxI
El pensador quiere salvar a los pueblos diciindoles la verdad, siempre la verdad
Pero, como la verdad es amarga y desgarradora, los pueblos, generalmente, odian a los
pensadores que no tienen la habilidad de mojar su pluma en las miles deleitadoras del
monte Himeto.
Por haber dicho la verdad, Cristo fue injuriado y escupido por los sayones, que no
ban desaparecido de la tierra despues del drama del G61gota.
Y eso que Cristo proclamaba las verdades al travis del cristal purisimo de su infi-
nita misericordia...
Periodista cubano: iEgo te absolvo!














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EL PERIODISMO EN CUBA


Marti Periodista



Por Arturo R. de Carricarte



Conviene siempre al desarrollar un tema, y de manera singularisima cuando re-
sulta tan important y grave como el que me sefiala para honra mia, la Comisi6n del
Retire Periodistico, como asunto de uno de los capitulos del libro que se propone edi-
tar, el que se fijen exactamente los terminos que abarca el asunto. y. asi, para escribir
sobre "Marti periodista" nos es precise, en primer termino, definir que hemos de en-
tender por periodista; despues, hasta d6nde fue Marti tal periodista y una vez que po-
damos justificadamente clasificarlo entire los obreros de nuestra clase, cstudiar en este
orden sus caracteristicas, a la vez que relatar sus actividades y, despuss, puntualizar, que
concept tenia Marti del periodismo y c6mo concebia que se "hiciera" un peri6dico.
Asi, pues, hemos de ver que hizo Marti como periodista y qub hubiera querido hacer,
si Ilega a tener libertad plena para realizar su obra sin cortapisas ni trabas de ningfn ge-
nero.

Afortunadamente, la historic nos conserve casi integra la relaci6n de sus activi-
dades en este campo; y algunas de sus cartas nos ensefian la parte doctrinal: su credo
de diarista.

Dos libros se ban ocupado "in extenso" de la obra realizada por Marti en el cam-
po periodistico: ambos aparecidos casi simultineamente, en 1929, aunque el de Lla-
verias fui primeramente dado a conocer desde las paginas del "Boletin del Archivo Na-
cional" (al que ha sabido dar subidisimo interns y considerable importancia) : "Los
Peri6dicos de Marti", por Joaquin Llaverias, y "Marti Periodista", por Gonzalo de Que-
sada y Miranda. En el primero se constrifie su distinguido autor a catalogar, descri-
biendolos con minuciosidad, los peri6dicos de Marti; es decir, los que el supone que
posey6 o que dirigi6: el segundo, en realidad, expone algunos de los concepts que tenia
Marti del periodismo, aunque la extension del volume, (204 piginas) muy interesan-
te y esclarecedor en ciertos 6rdenes, se la dan copiosas reproducciones de trabajos del
Maestro, no todos, por cierto, periodisticos. Pero hay much, todavia, que puntuali-
zar en cuanto al concept que tenia Marti del periodismo: de c6mo debian ser los pe-
-i6dicos. Eso hemos de consignar ahora, en este trabajo, con la concisi6n a que nos
obligan las singulares circunstancias de tiempo y espacio que se nos han sefialado im-
periosamente. Por la limitaci6n de espacio referimos al lector, para conocer la obra pe-
riodistica realizada por Marti a los dos volfimenes mencionados :en especial al del se-









EL PERIODISMO EN CUBA


fior Quesada, cuyas omisiones son tan leves, que result facil (como se vera en el pr6-
ximo nimero de "Revista Martiniana"), apurar la material.
Hemos de tratar, pues, con amplitud relative, las teorias martinianas en material
periodistica, y destacar la manera de escribir, el procedimiento, o como dicen los fran-
ceses, "la maniere" con que se producia. Afortunadamente, dej6 expuestas sus teorias
de manera clara y explicit, como hemos de ver. No queremos, pues, repetir, sino con-
signar lo omitido y agrupar en estas notas toda la doctrine periodistica de Marti.
Y pasemos a dar cumplimiento a lo propuesto en el primer pirrafo: ;que es un
periodista? Lo primero que ha de exigirse a un escritor para considerarlo periodista es
la agilidad del estilo y la facultad, no muy comin por cierto, de variar el tono en armo-
nia con el asunto. Como ese es el instrument: el estilo, lo consignamos como condici6n
fundamental; pero de nada habria de valer a ese escritor su pluma agil y su estilo pro-
teico si no tuviera, como condiciones no menos esenciales o bisicas el sentido de la ac-
tualidad, el golpe de vista ripido y certero, para entresacar entire ciertos asuntos que se
disputan su atenci6n, los de importancia mayor y los que mis pueden seducir al pfi-
blico, que no son siempre, precisamente, los relates truculentos de crimenes pasionales o
de mas s6rdida laya. Cuando se carece de aquel primer don, pero se poseen los segun-
dos, se puede Ilegar a "hacer" un gran peri6dico sin escribir en el una sola letra: hay
dos casos bien conocidos entire nosotros: el de Manuel Maria Coronado y el de Antonio
San Miguel, que s6lo en los ultimos afios de "La Lucha" lleg6 a publicar algo, ya ce-
sada la soberania espafiola. Ambos hicieron peri6dicos que hubieran podido perdurar co-
mo empresas si circunstancias que no es oportunidad ahora para analizarlas no hubieran
destruido uno y otro peri6dico. En cambio, hay dos casos de escritores de talent y
cultural; ambos, tambien, con sentido periodistico, pero no el complete y amplio que
require la culminaci6n de la capacidad professional: Wifredo Fernindez y Manuel Mar-
quez Sterling, quienes, con tendencies mis disimiles en lo politico, con caracteres no me-
nos diferentes, coincidieron en tener a su alcance, en ocasiones distintas, recursos casi
ilimitados para promover empresas periodisticas y uno y otro fracasaron ruidosamente:
"Heraldo de Cuba", en su epoca primera, en la que tuve el orgullo de figurar en il,
nunca cubri6 gastos y "Excelsior" fue una sima para perder miles de pesos que Ilega-
ban a seis cifras. . . Otro caso de periodista sin ser redactor fue Rafael Govin: man-
tuvo su diario "El Mundo", con casi millones en la primer dicada; pero logr6 impo-
nerlo sin modificar el program que se habia trazado. Otra modalidad de periodista la
ofrecia Ricardo del Monte; el mis itico, tal vez, de nuestros diaristas del siglo anterior;
pero don Ricardo disertaba, docta y amenamente, desde luego, pero sin dar esa sensaci6n
del "actualismo", sin la cual el periodismo modern es impossible. Si bastara para ser
periodista escribir bien, decir cosas hondas, adoctrinar y publicarlas en hojas diaries.
nuestro gran Don Pepe habria sido tambien periodista; pero seria infantil que preten-
diiramos agruparlo en nuestra clase. De los periodistas cubanos que pueden conside-
rarse completess", pluma en mano, no como organizadores, que es el segundo aspect
a que me he re.erido, acabamos de sufrir una gran pirdida: la de Antonio Escobar. Qui-
zas no ahondaba en los problems: pero tenia una cultural muy variada, poseia ame-
nidad extraordinaria y una informaci6n, si superficial, tan complete sobre los sucesos
de actualidad universal, que podia improvisar un articulo sobre cualquier asunto dando
la sensaci6n de dominar la material.
Llegamos ahora a Marti, para conocerlo como periodista. jFui un organizador? No
pudo probarlo; en dos empresas actu6 como promoterr", segin la expresi6n de ahora:
en "La Edad de Oro" y en "Patria". La primer fracas6 de manera lamentable; quizas
por falta de organizaci6n, de adecuada propaganda, de acci6n administrative, aunque Da


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EL PERIODISMO EN CUBA


Costa G6mez era hombre de negocios, si bien de otra indole (como vera quien lea el
nimero de agosto de mi "Revista Martiniana"), pero la segunda, tenia forzosamente que
ser distribuida, que difundirse, por necesidades political, y las angustias materials de esa
empresa editorial son notorias y harto conocidas para insistir ahora sobre ellas. En cuan-
to a la "Revista Venezolana", no podemos afirmar que su fracaso dependiera del Maes-
tro; obligado a salir de Venezuela tuvo que suspender la publicaci6n. que habia alcan-
zado gran exito literario y cuantiosos lectores, aunque no le faltaron detractors. En en-
sayo tuvo otra empresa: la "Revista Guatemalteca", pero vista nunca lleg6 a iniciarse,
como pruebo en mi monografia al respect, y no por las razones que aduce Llave-
rias, sino por otras bien distintas y nunca por el testimonio en que las funda de Are-
valo Martinez, escritor de sutilisimo talent, poeta en ratos y notable prosista, pero
no autoridad en materials bibliogrificas ni erudito en ninguna.
Y entramos ya en 1o fundamental del tema: Marti periodista, c6mo 1o fui y c6mo
1o hubiera querido ser. Como creia 1e que debe ser un buen periodista.
Primero:-Un buen Director de peri6dico debe ser lo que decia Fernindez Flores
de Tamayo y Baus: que todos los actors tenian talent mientras formaban parte de su
compafiia. ("Marti Periodista", p. 37).
Segundo:-La moral del periodista la concrete asi: "s6lo quien sabe de periodis-
mo, y de to costoso del desinteres, puede estimar de veras la energia, la tenacidad, los
sacrificios, la prudencia, la fuerza de character que revela la aparici6n de un diario hon-
rado y libre". (Ibid. p. 92).
Tercero:-C6mo debe ser un peri6dico: "tiene la prensa peri6dica altisimas mi-
siones: es la una explicar en la paz, y en la lucha fortaleecr y aconsejar". (Ibid. p. 46) .
Cuarto:-C6mo NO debe ser un escritor de diario: "El escritor diario no puede
pretender ser sublime. Semejante pujo para en extravagancia. Lo sublime es esencia de
la vida; la montafia remata en pico; lo sublime es como pico de montaiia. Es como quien
quisiera andar a pasos naturales por sobre picos de montafia. Los empedrados no son
ci'spide sino pedrezuelas. Esa supreme altitude quede para los que son duefios de si
mismos y pueden esperar la hora de la inspiraci6n. Pero el que no es duefio de si, y no
puede esperar la hora, ha de aprovecharla si le sorprende, pero no ha de forzarla. Que
la inspiraci6n es dama, huye de quien la busca. El escritor diario, que puede ser su-
blime a las veces, ha de contentarse con ser agradable". (Ibid, ps. 97 y 98).

(A prop6sito de este pdrrafo admirable de Marti, en el que hemos salvado algunas
erratas de sentido en su edicidn habanera, recuerdo una andcdota interesantisima 'y que
tiene aqui lugar adecuado, pues que podria hacerse con este, los otros pdrrafos que re-
producimos y algunos omitidos por su extension, un verdadero sintitico "Tratado del
periodismo", de Marti. En cierta ocasi6n, en una reuni6n de ganaderos, se propuso como
discusidn la raza de ganado vacuno que habria de adquirirse para fomentar una cria; y,
presence Daniel Conte, afirmo, entire la estupefacci6n de los oyentes, que la mejor guia
era la opinion de Marti:

-C6mo. iMarti entendia de ganado?- preguntaron muchos.

-Estaba documentado sobre todo, dijo Conte, y en una exposicidn ganadera que
described con maestria, dijo todo to sustancial que en material de ganados modernos (y
esto de modern 1o decimos entire nosotros, porque los cruzamientos han originado mu-
chas razas nuevas) Marti sabia todo lo que podia saberse.

De periodismo puede decirse igual, (supo para ensefiarnos a los profesionales)









EL PERIODISMO EN CUBA


Quinto:-C6mo debe escribir el periodista: "Ni aun para captarse la simpatia que
ha menester en una tierra culta el cronista ("Periodista en general") desconocido que
Ilega a sus puertas, deben emplearse en expresiones meramente personales la atenci6n y el
espacio que han de darse enteros al mejoramiento de la patria y al studio leal de los
problems industrials y politicos, que pueden ayudar a extraer oro de sus entrafias ge-
nerosas o a ir poniendo en su aire ese otro oro sutil, y de mis precio, que viene con la
practice entendida y sincera de las libertades. (Ibid. p. 151).
Sexto:-Se debe buir de la verborrea: 'Nosotros hemos padecido de hojosidad co-
mo nuestros bosques. La pompa del follaje no ha dejado ver la sustancia del tronco".
(Ibid. p. 151-2) .
Septimo:-Misi6n del periodista. "Que no haya una manifestaci6n de la vida,
cuyos diaries accidents no sorprenda el diarista,--eso es hacer un buen diario. Decir
lo que a todos conviene-y no dejar de decir nada que a alguien pueda convenir. Que
todos encuentren en el diario lo que pueden necesitar saber. Y decirlo con un lenguaje
especial, para cada especie, escribiendo en todos los gineros, menos en el fastidioso de
Bibeau: desdefiando lo in6til y atendiendo siempre lo itil elegantemente. Que un pe-
ri6dico sea literario, no depend de que se vierta en 81 much literature, sino que se es-
criba literariamente todo. El peri6dico ha de estar siempre como los correos antiguos,
con el caballo enjaezado, la fusta en la mano, y la espuela en el tac6n. Al menor acci-
dente, debe saltar sobre la silla--sacudir la fusta y echar a escape el caballo para salir
pronto y para que nadie Ilegue antes que el-. Debe, extractando en libros, facilitar su
lectura a los pobres de tiempo-o de voluntad o de dinero-. Hacer asistir a los tea-
tros, como sentado en c6moda butaca, que este efecto hace una alifiada y juiciosa revis-
ta, a los pobres y a los perezosos. Deben desobedecerse los apetitos del bien personal,
y tender imparcialmente al bien pdblico. Debe ser coqueta para seducir, catedritico pa-
ra explicar, fil6sofo para mejorar, pilluelo para penetrar, guerrero para combatir-debe
ser 6til, sano, elegant, oportuno, valiente) .-En cada articulo debe verse la mano en-
guantada que lo describe y los labios sin mancha que lo dictan. No hay cetro mejor que
un buen peri6dico". (Ibid. p. 167).
Mis doctrine: De un peri6dico americanista traz6 este program: "La Amirica" no
esti fundada para tratar de los pequeiios accidents politicos e intereses personales que
generalmente ocupan a las publicaciones peri6dicas, o influyen perniciosamente en ellas.
Sin preocupaci6n de raza, religion, ni gobierno; sin predilecci6n por ningun pais es-
pecial de la Amirica latina, sino por la fusi6n del espiritu de todas, en una sola pode-
rosa alma americana; sin compromises con personas y sin la traba y feo respeto que po-
ne al escritor el miedo de comprometer en la defense de la justicia pura, los progress
del peri6dico. La Am&rica queda establecida para el studio amoroso y la propaganda
ardiente de las ideas esenciales, fundamentals y pricticas que han de acelerar y consa-
gran el establecimiento definitive, pr6spero y respetado de los paises hispanoamericanos" .
(Ibid. p, 167-8).
Para un peri6dico politico, reclama prolija atenci6n: "Lizcase en "Patria" con
un buen articulo sobre el espiritu uno, desinteresado, hermoso, casi religioso de las emi-
graciones. Corrijame bien a "Patria". Higamelos (articulos) de asuntos pintorescos y,
en cada nimero, algo brillante y nuevo. Heroismos desconocidos y breves. Embellezcan
y regularicen a "Patria": much noticia, ahora. Estrada escriba. Un fondo con la idea
fijada, vuelta y revuelta; todo lo de Cuba; y, siempre, una amenidad revolucionaria-
biografia o leyenda". (Ibid. p. 188).
Normas para el mismo peri6dico: "Patria" ha de ser ahora un peri6dico alto y
hermoso. Antes pudimos descuidarla o levantarla a brazadas: ahora no. Ha de ser


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EL PERIODISMO EN CUBA


continue sobre las mismas lines, afirmando con majestad lo contrario de lo que se
afirma de nosotros; mostrando en el silencio inquebrantable sobre las personas-el poco
influjo que les concedemos. A lengua sinuosa nos estin batiendo; cerrimosles el camino
a mejor lengua-la hermosa, por ejemplo del articulo sobre las proclamas de Mas6. Y
siempre los mismos puntos principles: capacidad de Cuba para su buen gobierno; ra-
zones de esta capacidad; incapacidad de Espaiia para resolver en Cuba capacidades ma-
yores; decadencia fatal de Cuba y alejamiento de su destiny bajo la continuaci6n del
dominion espafiol, diferencias patentes sobre las condiciones actuales de Cuba y de las
Repiblicas americanas cuando la emancipaci6n; moderaci6n y patriotism del cubano
negro y certeza probada de su colaboraci6n pacifica y 6til; afecto leal al espafiol respe-
tuoso; concept claro y democritico de nuestra realidad political y de la guerra culta
con que se ha de asegurar. Esto cada dia y en formas varias y en el peri6dico todo.
;Por qui no un articulo sobre cada uno de esos puntos, o un numero donde estuvie-
ran todos ellos tratados explicitamente? Esta es buena idea: un numero para eso, so-
bre esos temas, que ustedes escriban, como de la casa, o que escriban y firmen varies".
(Ibid. ps. 188-9) .

(Esta transcripcidn larga, que no envuelve normas generals como las anteriores,
es convenience por que patentiza la capacidad de Marti como Director de peri6dico; y
si en lo que dijo en su program de "La America" estaba integra su doctrine referente
a un periddico ordinario y corriente que pudiera interesar a todos, se ven en estas ins-
trucciones tan concretas, a la par que claras:y que no podian Ilevar a confusion, su con-
cepto de un peri6dico eminentemente sectario, como era y tenia que ser "Patria", desde
cuyas columns debia hacerse oir la Revoluci6n ya en march, pues esos pdrrafos per-
tenecen a una carta del Maestro desde la manigua).

C6mo debe ser un peri6dico: "Extrailo a todo ginero de prejuicios, enamorado de
todo mirito verdadero, afligido de toda tarea indtil, pagado de toda obra grandiose. Don-
de todo sereno pensamiento y pensador y hidalgo tenga casa". ("Los Peri6dicos de
Marti", p. 39-) .
Variedad en el estilo de un peri6dico: "Uno es el lenguaje del gabinete; otro el
del agitado parlamento. Una lengua habla la ispera polemica; otra la reposada biogra-
fia. De aqui que un mismo hombre hable distinta lengua cuando vuelve los ojos ahon-
dadores a las ppocas muertas, y cuando, con las angustias y las iras del soldado en ba-
talla, esgrime el arma nueva en la colirica lid del present. No hay por que invalidar vo-
cablos tiles, ni por qui cejar en la faena de dar palabras nuevas a ideas nuevas". (Ibid.
ps. 50-1) .
En el program de la "Revista Guatemalteca", que yo he sido el 6nico en dar a
conocer integro ("Ahora", Habana 27 de mayo de 1934) Marti glosa estos mismos
concepts. No es cosa de aumentar inconsiderablemente este trabajo reproduciindolos,
pero hemos de ver ahora lo que ha sido omitido en los dos libros consagrados a estudiar
este aspect de la actividad intellectual del Maestro, consignando. al paso que en el pro-
grama de "La Edad de Oro" puntualiza, mis que como tecnico como ap6stol, sus ideas
respect a una publicaci6n consagrada a los nifios, y que en "La Ofrenda de Oro", pu-
blicaci6n neoyorquina en la que colabor6 con alguna asiduidad el Maestro (y que no
citan ni Llaverias ni Quesada y Miranda) dej6 al paso alguna frase utilizable: y, espe-
cialmente, normas ejemplares del periodista de este ginero dificilisimo. Y para cerrar
esta primer parte de nuestro trabajo, queremos que no quede en olvido que no siempre
fui entusiasta del diarismo nuestro Ap6stol: en su carta a Dominguez Cowan (Marti









EL PERIODISMO EN CUBA


Periodista". p. 146), donde se consigna el gravisimo error de suponer que "Ramona"
fue traducida para la Casa Appleton, cuando fue lo cierto que esa constitute la iinica
verdadera aventura editorial del Maestro, que pudo realizar seg6n le dice en carta in-
teresantisima a Estrizulas, ("Epistolario" 1. 152") "no tengo mis (dinero) que el que
saco a sudor puro de la noria y el tanto mis (lo que ganaba en el Consulado uruguayo)
que me da la bondad de usted y con el cual endulzo algo las vidas ajenas y me ayudo
a comprar libros, PUBLICAR RAMONAS..." afiade. "No me argument que traduz-
co y escribo para diaries, ese es el pan ganar, para el que la honradez da fuerzas; pre-
cisamente lo "mezquino de esas ocupaciones", en la forma incomplete en que las ten-
go, me pesa como culpa y padezco de lo poco que hago".

Sobre "Ramona" conviene consignar algo may curioso: siendo una traduccidn que,
realmente, al adaptarla al castellano ha ganado, no es menos artistic su traducci6n de
"Misterio", e indudablemente, como novela de intriga, es much mds apasionante que la
norteamericana, ya que enouelve elements diversos, el "misterio" de la transmisi6n del
pensamiento y de la imagen de la sondmbula y el episodio amoroso; pues bien, por ser
propiedad de una empresa poderosa la traducci6n de Appleton de "Misterio", por Mar-
ti, no se ha hecho reproducci6n; en estos ultimos tiempos se public una traduccidn, co-
piada servilmente de la del Maestro por una casa editorial espaniola y vivo adn el Ap6s-
tol, otra por Morda Delgado, acerca de la cual he escrito alguna de mis "Apostillas
Martinianas". En cambio, por ser copia la traducci6n de "Ramona", como consta en el
copyrightht, y a tal grado que conoiene citar an dato curioso hacia el cual nadie ha
llamado la atencidn: tiene tres fechas la edici6n principle: 1888 en el pie de imprenta,
1887 en el copyrighth" y 1889 en el Pr6logoQ de ellas se han hecho multiples reimpre-
siones, de las cuales recuerdo, en el moment, la primera en tiempo: la de "La Naci6n",
de Buenos Aires: la de Gonzalo de Quesada y la de Nistor Carbonell, en La Habana y
la de Ghiraldo, en Madrid.

Ya esti consignado cuanto dijo Marti acerca del periodismo: expuesta su doctri-
na, asi en lo que ataiie en particular al periodista como en lo que se refiere a la pren-
sa en general: veamos ahora lo que ba sido omitido y que se encuentra disperse en car-
tas suyas: esas cartas que, sin proponirselo, resultan verdaderos epitomes sobre "omnia
re . .
La primer revelaci6n de que el Maestro tenia el prop6sito de llevar a cabo una em-
presa editorial esti consignada en su carta a Miguel Viondi, fechada en New York en
1880. Entonces se proponia dar a la estampa una series de volbmenes que fueran "bio-
grafias hist6ricas cortas y artisticas, para todos interesantes, libros pequefios y amenos.
c6modos ,baratos". Sabido es que. por desdicha, no consigui6 realizar ese prop6sito
que, de haberlo puesto en prictica, habria enriquecido nuestra literature hist6rica con
monografias valiosisimas, ya que en el genero biogrifico fue Marti cai un creador: sus
biografias de Pefia, de Cecilio Acosta y de algunos otras grandes figures de nuestra Ame-
rica y de los Estados Unidos, son, todavia hoy, despues de medio siglo de escritas, ver-
daderos models, en ning6n moment por nadie superadas en belleza, ni a6n en noticias.
Pero el peri6dico que hubiera querido hacer el Maestro, el que sofiaba para dar sa-
lida a lo que bullia en su mente y que le hubiera consentido "esperar la hora de la ins-
piraci6n" por que en tal linaje de publicaci6n habria sido "dueiio de si mismo": ese
peri6dico ideal lo concebia asi:
"... una revista mensual, today escrita de mi mano. y complete en cada nmime-
ro: que venga a ser como la historic corriente y resume, a la vez expositivo y critic.








EL PERIOD1SMO ENi CUBA


de todo lo culminante yesencial en political alta, teatro, movimiento de pueblos, cien-
cias contemporineas, libros, que pase aci y alli, donde quiera que, de veras, viva el
mundo". (Epistolario. I, pig. 151).

Tal program, desarrollado por Marti, nos habria dado, seguramente la mis com-
pleta y la mis bella revista en castellano de su moment: alli no habria estado sujeto
a las trabas que le pusieron en Venezuela y en la Argentina y que 1l acept6 con una do-
lorosa resignaci6n, tan Ilena de dignidad, que leer la carta que describe a Mitra y Vedia
sobre el asunto conmueve hondamente. En uno de sus pirrafos, escrito en 19 de di-
ciembre de i1892, expone c6mo se prepare para redactar sus admirables corresponden-
cias a "La Naci6n" que, segfn su Director, resultaban, como las que enviaba a "La Opi-
ni6n Nacional", de Caracas, "demasiado largas" y, tanto el editor venezolano como el
bonaerense, las mutilaban con arreglo a "los intereses del negocio editorial". Tal pi-
rrafo, nunca glosado, di la clave de "la manera" de trabajar del Maestro: Helo aqui:

"Es mal mio no poder concebir nada en retazos y querer cargar de esencias los pe-
quefios moldes y hacer los articulos de diario como si fueran libros, por lo cual no es-
cribo con soiego, ni con mi verdadero modo de escribir, sino cuando siento que escribo
pars gentes que ban de amarme, y cuando puedo, en pequefias obras sucesivas, ir con-
torneando insensiblemente al exterior, la obra previa hecha ya en mi. Para mi la critical
no ha sido nunca mis qu 'el mero ejercicio del criteria. El metodo para las cartas de
New York, que durante un afio he venido escribiendo, ha sido poner los ojos limpios
de prejuicios en todos los camposiy el oido a los diversos vientos y, luego de bien hen-
chido el juicio de pareceres distintos e impresiones, dejarlos hervir y dar de si la esencia
-uidando de no adelantar juicio :enemigo sin que haya sido antes pronunciado por
boca de la tierra, por que no parezca mi boca temeraria-; y de no adelantar suposici6n
que los diaries, debates del Congreso 'y conversaciones corrientes, no hayan de antema-
no adelantado. De mi no pongo mis que el amor a la expansi6n-y mi horror al en-
carcelamiento del espiritu human. SSobre este eje todo aquello gira".

Y como nota personalisima, encantadoramente humana, debe destacarse en esa carta
un pirrafo nunca, tampoco, glosado: defendiindose de la possible acusaci6n de informal,
porno enviar a tiempo sus trabajos al peri6dico, dice a Mitre que tal retardo "no lo
achaque, por Dios, a informalidad de gentes letradas, que en esto no fui nunca, ni quie-
ro yo ser, gente de letras..." Y he ahi consignada'una opinion no may entusiasta acer-
ca de las geness de letras", a cuyo grupo pertenecia Marti de cuerpo entero: por que
literato'fui hasta la midula y romintico mis que el Padre Hugo, de la invocaci6n ru-
bendariaca por que el poeta dijo: "iquien que es no es romintico... ?" Ahora, en
estos tiempos groseros y prosaicos, en estas horas de convulsiones en que, 'por desdicha,
todo el polvo se levanta y sepulta lo s6lido y valioso sin dejarlo servir, hay que repetir
con el Maestro que "no hay obra permanent por que las obras de los tiempos de res-
quiciamiento y remolde son por esencia mudables e inquietas . " La vida enter del
mundo es 'crisis, incesantemente renovada: nada hay definitive y permanent en orden
alguno; s61o en el mundo moral subsisten ciertos valores que los siglos engrandecen, co-
mo dan color propio y majestad singular a los grandes edificios. 'Valores que son con-
ceptos o doctrinas, y que, a veces, un solo hombre las encarna y represent; nuestro'Mar-
ti es suma de tales valores, y las dicadas, a media 'que transcurren, alejando la esco-
ria de lo carnal y terreno, sublimiza y eleva lo inmortal de aquel espiritu extraordina-
rio; 'faro y guia que debia ser, s6lo simbolo que usamos sin plegarnos a sus normas.
Hombre inmenso que realize en los cuarenta y dos afios de su vida atormentada, labor








EL PERIODISMO EN CUBA


de Ciclope, trabajos de Hircules y reg6 por el mundo f6lgidos 'diamantes cuyos deste-
llos deslumbran.
Gloria es de la prensa cubana poder reclamar para si,\como uno de los suyos, a
Marti; periodista de acci6n y doctrine; porque su nombre, boy ilustre, fatigari mafia-
na a la fama vocinglera, mis que el 'nombre de Reyes y Emperadores, dictadores y au-
t6cratas, colocindolo entire los que s61o ban echo vibrar la conciencia de los hombres
para adoctrinarlos en el bien 'y sefialarles como supreme aspiraci6n el ansia perenne de
la justicia y del decoro...


V



Un Supervisor Militar

Por Luis de Juan Pufial


En 1920, el peri6dico "La Prensa", que goz6 de inmensa popularidad, especial-
mente en esta capital y en las provincial de Pinar del Rio y Matanzas, en su -empeiao
de aumentar la circulaci6n en el campo, que empezaba a declinar, dedic6 gran preferen-
cia a las cuestiones agricolas, solicitando de los corresponsales informaciones escritas y
grdficas.
Realmente, el 'alma mater" de esta iniciativa fui Rodolfo Arango, actual Jefe de
Prensa y Publicaci6n de la Secretaria de Agricultura y entonces uno de los lideres o Je-
fes del popular y simpdtico peri6dico vespertino, auxiliado eficazmente por el Jefe de
Informaci6n, compaiero Ricardo Villares, que boy desempefia tan important cargo en
"Diario de la Marina".
Eran instances de political intense. El Gobierno del General Menocal diariamente,
designaba Supervisores militares para aquellas localidades donde la pugna se presentaba
mds enconada.
Para Ciego de Avila ful designado un capitdn, que era el prototipo del military ave-
zado a la discipline y at mando. Era un autintico capitdn del Escuadr6n K, con gran-
des y poblados mostachos y aspect de "malas pulgas". El Corresponsal de "La Pren-
sa" en la ciudad camagiieyana, remiti6, conjuntamente, dos "fotos"; una, del bravo
military, y otra, de un infante de siete meses, en los instantes en que la mamd lo metia
en una palangana Ilena de agua. A la hora' de componer la plan, con el apuro de darla
a la estoreotipia, trocaron los "pies de grabado". Al de la "foto" donde aparecia el Ca-
pitdn, le pusieron lo que debia Ilevar la del sietemesino y, a vista lo del Supervisor.
Creyendo el military que se trataba de una burla, rojo de ira y dispuesto a come-
ter un desaguisado con el periodista novel se lanz6 en su busca por todo el pueblo, anun-
ciando que castigaria su atrevimiento de una manera ejemplar.
Y el inocente corresponsal, para evitar que los anuncios se convirtiesen en realidad,
abandon la localidad, en uni6n de su familiar, trasladdndose a esta Capital, donde per-
maneci6 cerca de dos meses, corriendo los gastos de hospedaje por cuenta de la admi-
nistraci6n del popular y simpdtico peri6dico "La Prensa".
Pasado dicho tiempo, nuestro protagonista regres6 a su rinc6n campesino, no sin
antes convencerse de que la Supervisi6n habia pasado a mejores manos...







MAESTROS


DEL DIARISMO


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EL PERIODISMO EN CUBA


Juan Gualberto G6mez, sran Periodista


Por Gustavo E. Urrutia



iConcibe usted al formidable periodista D. Juan Gualberto G6mez, aquel invicto
polemista politico de la prensa cubana escribiendo cr6nicas de modas femeninas y,
algo mis raro arn, haciendo cr6nicas de sociedad, de bailes de carnaval y romerias?
pues H1 las escribi6 y muy perfectas, en "La Igualdad", uno de los memorables
peri6dicos separatists que fundara en la epoca colonial para bregar por el ideal que lleg6
a ser su "ritornello" distintivo que expresaba en estos tirminos: "soy mercader de una
sola mercancia: la reivindicaci6n de los derechos de mi raza y la independencia de la pa-
tria". Para 01, una sola agonia y un solo deber.
A sus propios compafieros y discipulos de la redacci6n de "La Igualdad", les fut
dificil descubrir a Juan Gualberto en las frivolidades de aquellas cr6nicas sociales firma-
das con el seud6nimo "Pedro L6pez". Y cuando aparecieron las primeras cr6nicas
"sobre las elegancias de la mujer", suscrita por "Clorinda Valdis de L6pez", con
su sonrisa picaresca e1 identificaba a la ap6crifa colaboradora como la sefiora de "Pedro
L6pez".
Es que Juan Gualberto G6mez era un periodista nato, que ademas habia apren-
dido el oficio nada menos que por via del reportaje francis, pagado a tanto la line. En
un bello articulo, cuyo manuscrito me ley6 viviendo todavia en la casona de la calle
de Lealtad, relataba e1 c6mo la poda implacable de ripios, vaguedades y melopeas apli-
cada a sus reportajes por una agencia de noticias de Paris le ensefi6 a conocer el verdi-
dero concept de lo interesante-lo periodistico-y a discernir entire un farrago de in-
formaciones la "noticia" digna siquiera de la tinta que consume; si bien, todo esto a cos-
ta de una merma sustancial en los pocos centimos que dl esperaba de su trabajo.
Las esencias y la tecnica del verdadero reportaje son primordiales para el buen pe-
riodista, aunque iste se dedique al periodismo de tesis, como don Juan. Acaso sean mis
necesarias esas calidades en el periodismo de pensamiento que en ningun otro sector de la
prensa. jC6mo presentar nuestros puntos de vista y nuestra argumentaci6n de modo que
cautiven al lector y le hagan pensar?
Su genio innato, su aprendizz e en la prensa francesa, el studio, una larga prac-
tica del reportaje parlamentario en Espafia, sus propaganda y sus controversial sobre
abolicionismo y coloniaje en la prensa espafiola, la vasta cultural political adquirida en los








EL PERIODISMO EN CUBA


libros, en el parlamento espaiol y en el intercambio intellectual con lo mis granado de
los congresistas y pensadores espafioles que florecieron en la ex metr6poli la iltima dece-
na del siglo pasado, hicieron de Juan Gualberto G6mez el temible, el formidable po-
lemista invicto en la prensa cubana, como lo hemos calificado al empezar. Estuvo don
Juan muy lejos de ser un periodista improvisado ni rutinario. Por cierto que en una
de sus amenisimas charlas, alli por el afio 28, cuando yo me iniciaba en el periodismo,
me hizo esta aclaraci6n confirmadora: "Yo no improvise nunca: todo lo que hablo o es-
cribo lo tengo muy pensado en sus esencias". Tratibamos de political y sociologia.
Aquella excelente escuela de periodismo y parlamentarismo que fue el Madrid de
su tiempo, le sirvi6 para adquirir la admirable maestria en el periodismo politico, que
siempre mantuvo al servicio de "la reivindicaci6n de los derechos de "la clase" de color
y la independencia de la patria". En aquel entonces la gente de color era una clause so-
cial en Cuba.
Por sus miritos, el austero abolicionista y librepensador don Rafael Maria de La-
bra lo hizo Jefe de Redacci6n de su peri6dico "El Abolicionista", luego lo exalt6 a
igual jefatura de "La Tribuna", y por iltimo, a la direcci6n de este diario, "fundado
para propagar y defender las doctrinas liberals y las reforms coloniales", seg6n cuenta
don Juan en su autobiogrdfia. Tambiin dice que fue editorialista y cronista parlamenta-
rio en los peri6dicos "El Progreso" y "El Pueblo", 6rgano iste de los republicans que
seguian al revolucionario Zorrilla.
De igual fecha es su polemica en Madrid con el periodista espafiol don Josi del
Perojo, natural de Santiago de Cuba y fundador de una revista madrilefia muy popular:
"Blanco y Negro" segin creo.
La rectitud de su caricter, la elevaci6n de su pensamiento, la integridad de sus idea-
les democriticos, abolicionistas y separatists, su entereza en la defense de esos ideales, su
probidad en la polemica, el vigor de su dialectica, el encanto de su estilo; todo ello re-
velado y mantenido en su actuaci6n periodistica, le ganaron respeto para su doctrine,
admiraci6n y amistades intimas y constantes entire la flor y nata de la inteligencia espa-
fiola: Salmer6n, Pi y Margall, Romero Robledo, Moret, Maura, Ram6n y Cajal, "el
inmenso Castelar"-modelo tribunicio que tanto admiraba-Cinovas del Castillo, Sa-
gasta, el gran parlamentario Martos y tantos mis. Labra fue su descubridor, su gran pro-
tector y su propulsor, como muchcs afios mis tarde lo fnu de nuestro Pastor Argudin y
Pedroso, el conocido pintor de cuadros. D. Rafael se ufanaba de presentar aquellos des-
cendientes de los esclavos cubanos por cuya emancipaci6n tanto luch6.



Pues bien: asistido de tamafia competencia periodistica, regres6 Juan Gualberto de
la emigraci6n en 1890 y emprendi6 la propaganda mis intense y eficiente que jams se
realizara "por la independencia cubana y los derechos de la raza de color", hecha por tl,
empezando por reanudar la publicaci6n de su peri6dico "La Fraternidad", que "habia
sufrido un breve eclipse" en los diez aios que don Juan pas6 como deportado en Espa-
fia. El infatigable periodista habia fundado "La Fraternidad" por los afios 78 al 80, que
es el lapso entire su regreso de Mexico y su primera deportaci6n a Ceuta, y estuvo alen-
tindola y dirigiindola desde este presidio y desde Madrid. "La Farternidad" dej6 de publi-
carse algunos meses despues, y surgi6 "La Igualdad", el mis cilebre de sus peri6dicos por
haber completado la gesti6n de constituir el Directorio Central de la Raza de Color y pu-
blicado las actas de sus trascendentales sesiones.








EL PERIODISMO EN CUBA


Su firma que se nos habia hecho mis familiar ain con sus leidas correspondencias po-
liticas desde Madrid a "La Lucha", diario procedente de "La Discusi6n" que habia
fundado el famoso escritor y abogado D. Adolfo Mirquez Sterling y en el coal D. Juan
habia sido redactor antes que lo deportaran, a raiz del Pacto del Zanj6n.
En 1890 empieza el period culminante de la inmensa labor de prensa realizada
por don Juan Gualberto G6mez de modo tan insigne y eficaz, que la historic de nuestra
Independencia no podria escribirse sin una detenida y honrosa menci6n de su nombre
como lider y mentor de nuestra prensa separatist y revolucionaria. Epilogo de esta cam-
paiia her6ica fueron el Grito de Baire, el oscuro incident de Ibarra y el exilio de nuevo
para el hombre con cuyo coraz6n latia el de Marti. Por infidelidad del general Callejas
a su propia palabra, el gobierno espafiol lo encerr6 en el presidio de Ceuta hasta que
se ensay6 en Cuba la autonomia en 1898.' Se habia librado de una condena a muerte,
gracias a 1. sustituci6n del general Callejas por el general D. Arsenio Martinez Campos.


jC6mo fue esa enorme labor periodistica desde 1890 hasta 1895? De vigorosa te-
sis separatist, de adoctrinamiento y organizaci6n revolucionaria de la raza de color; de
polimica invencible e incontrastable contra el integrismo espafiol, contra el autonomismo
cubano, "por los derechos de la raza de color y la independencia de la patria". Todo
simultineamente, formidablemente y a base de periodismo.
A "La Fraternidad" en esta segunda 'ipoca de su vida se la lamaba popularmente
la fraternidad grande, para distinguirla de la fraternidad chiquita del period anterior.
En la edici6n del 23 de septiembre ,de 1890 public "La Fraternidad" grande, el
famoso articulo de Juan Gualberto G6mez "Por qui somos separatistss, que lo condujo
una vez mis a la circel, sentenciado a "dos afios, once meses y once dias de prisi6n co-
treccional con accesorias y pago de costas", y trajo uno de los mis grandes beneficios a
la causa de la Independencia por la memorable casaci6n del Tribunal Supremo de Espafia
que declaraba perfectamente licita la propaganda separatist. El General Polavieja, acu-
sador del eximio separatist cubano en este process, al comentar la sentencia del Supremo
Espafiol en su libro "Mi political en Cuba", dice esta frase elocuente: "Por ocioso no con-
signo con detalles que la prensa autonomista celebr6 la justicia que informaba la senten-
cia del mis alto tribunal de Espafia: era natural".
En efecto, era natural que hasta los autonomistas celebraran aquel magnifico fru-
to del civismo y la abnegaci6n patri6tica de su adversario separatist. Tal triunfo, a des-
pecho de la resistencia pasiva del general Polavieja, garantizaba la libertad de la pala-
bra, que era el 6nico instrument viable a raiz del Zanj6n; crecieron y se multiplica-
ron los peri6dicos separatists: labor inapreciable de un periodista inteligente y valeroso.
Pero lo que mis caracterizaba a don Juan como periodista y lo hacia inexpugnable,
era su "punch" polimico. Debati6 en triunfo sin eclipse con las mis eminentes plumas
de la intelectualidad y el periodismo cubano. Y esas inolvidables polimicas las llevaba,
como digo, simultineamente con una dial&ctica cerrada, vivaz, vigorosa, arrolladora; pe-
ro persuasive, de arguments sencillos y claros que convencian al pfiblico lector de ese
modo evidence que desalienta, desarma y rinde al contrincante. iCuinto no vale seme-
jante poderio en la controversial political sobre un cambio de regimen y en una reivin-
dicaci6n de derechos, materials ambas que son primordialmente de opinion pfiblica?
Fue y siempre seri modelo de alta dialectica aquella cilebre series de cuatro.articulos
de "La Igualdad" rebatiendo el sambenito de racism que el "Diario de la Ma-








EL PERIODISMO EN CUBA


rina" imputaba al porvenir de la Revoluci6n libertadora alli por Mayo de 1893: "Cuba
no es Haiti"; "Lo que pas6 en Haiti": "Lo que pas6 en Cuba", y "Lo que pasaria en
Cuba". Por cierto que la coincidencia de haber partido la calumnia de una secci6n del
"Diario" titulada "Actualidades" como la que con idintico nombre populariz6 mis tarde
el eminente periodista don Nicolas Rivero, ha motivado que a este escritor se le venga
achacando al cabo de los afios la paternidad de aquella diatriba esclavista que tan brillan-
temente desvirtuara la pluma a veces corrosiva de don Juan. Segfn los datos del "Dia-
rio de la Marina" tomados de su colecci6n para el "Nimero Centenario", en 1893 don
Nicolis Rivero no era Director ni redactor del Decano.
Por aquellos tiempos veia la luz en La Habana el cultisimo diario "El Pais", 6r-
gano del Partido Autonomista, bajo la ilustrada direcci6n de don Ricardo del Monte. Pero
las serenidades de "El Pais" preferian evadir las contiendas que las inquietudes separa-
tistas de don Juan Gualberto G6mez les suscitaban a cada paso. Precisaba, sin embar-
go, presentarle combat, para lo cual hubo que fundar expresamente "La Vanguardia",
peri6dico dirigido por el propio Presidente del Partido Autonomista, don Josi Maria
Gilvez, gran periodista tambien y padre de Napole6n Gilvez. Alli colaboraba la plana
rayor de "El Pais" y don Jose Maria Gilvez escribia los "Escopetazos", con que so-
lia corresponder a la hostilidad political del gigantesco periodista mulato. Aquello era
genuine periodismo de altura, puesto al servicio de dos limpias, aunque opuestas mo-
dalidades de la ideologia cubana.
Otra gran polimica entire los triunfos mis brillantes de Juan Gualberto, acaso la
mis aguda y dinimica, fui la que por la misma ipoca libr6 acerca del porvenir de Cu-
ba con aquel otro pr6cer del periodismo cubano, don Pepe de Armas y Cespedes, quien
escribia en el peri6dico "Las Avispas", de su hijo don Josi de Armas y Cirdenas-"Jus-
to de Lara"- y de quien es nieto nuestro cordialisimo "Nen6" de Armas.
La fecundidad fulminante del joven periodista afrocubano era el asombro de su con-
trincante. Mientras don Pepe se tomaba dos y tres dias para redactar su articulo corres-
pondiente, don Juan, por lo contrario, solia demorar la salida de "La Igualdad", (funda-
da en 1892), para lanzar su riposta inmediata con una maestria dialstica y unos argu-
mentos desconcertantes.
La controversial termin6 de este modo un poco extrafio para los pruritos de hoy:
Don Pepe vivia en Trocadero e Industria. Cierto dia que se encontraron, creo que
en la calle de Consulado, pues escribo sin mis documentaci6n que la buena memorial de
nuestro dilecto Lino Dou-uno de los discipulos preferidos de don Juan-el senior de
Armas y Cispedes le di6 un abrazo en plena calle, exclamando: "iMuchacho, asi me
gusta! iC6mo me has hecho trabajar!


Sin embargo, la obra cumbre de su labor periodistica fuI la incredible de unificar
a los afrocubanos al travis de la isla, organizarlos politicamente en el hist6rico Di-
rectorio Central de la Raza de Color y conducirlos a la Revoluci6n del 95, donde tan
heroicamente completaron su aportaci6n a la Independencia de Cuba iniciada en la Gue-
rra de los Diez Afios.
Las sesiones de esta Asamblea political cohonestada con un pretexto social, se inau-
guraron en los salones de la sociedad de color "Bella Uni6n Habanera" el 23 de julio
de 1892, y la clausura tuvo efecto con una esplindida fiesta celebrada en el antiguo tea-
tro "Irijoa", hoy "Marti". A punta de pluma desde las vigorosas columns de "La

52








EL PERIODISMO EN CUBA


Igualdad", organize Juan Gualberto aquel Directorio que es un capitulo inolvidable
y bisico de la historic de Cuba.
En aquellos mismos dias redactaba una secci6n de cr6nica political en la "Revista
Cubana" del insigne pensador don Enrique Josi Varona, a la gran manera extensa y
profunda en que la "Revue de deux Mondes" es un model.
Despues de instaurada la Repfiblica, altern6 con el itico don Manuel Sanguily en
la redacci6n de editoriales para "La Discusi6n", reaparecida a virtud de una especie de
sociedad que constituyeron los dos con Lastra y Coronado. Mis tarde fue Director del
"Patria", que antes dirigi6 Varona y que entonces vino a ser 6rgano del Partido Re-
pubicano. Luego empezaron a gravitar sobre el las alternatives y los sinsabores de la po-
litica post-separatista, hasta la hora de su muerte. En ese prolongado y amargo period
jams dej6 de ser el periodista de tesis y de combat en pro de la democracia y la cordia-
lidad cubanas.
En afios mis recientes y ayudado por el doctor Jose Ram6n Villal6n y por Aure-
lio Alvarez, estableci6 en la calle de Virtudes el peri6dico "Patria", para combatir el go-
bierno de Machado: "el hombre funesto", como lo motej6 desde el principio. Fue per-
seguido y silenciado.
iQuien no recuerda, por iltimo, la trascendental polemica sobre political macha-
dista que el doctor Ferrara le planted ya casi al borde del sepulcro? Dicese que fue por
encargo de Machado y que por orden de Machado tuvo que cortarla bruscamente el ex ca-
tedritico, en cuanto don Juan empez6 a replicar. Para la tirania era demasiado peli-
groso franquear al invencible don Juan Gualberto G6mez una brecha polemica en la ri-
gida censura que agobiaba a la prensa. De todos modos, opino que la fallida maniobra
contribuy6 a consumer el desastre machadista.
El eximio patricio fue esencialmente un gran periodista. El periodista form en
el al tribune. Sus discursos amenos e impresionantes siempre, ya fuesen persuasivos, ya
fogosos o arrebatados, tenian factura periodistica. Aconsejando al mismo discipulo Lino
Dou que escribiera sus discursos cuando iste lanzaba sus primeros trinos oratorios, le de-
cia que 1l mismo los habia escrito previamente en sus tiempos de novato. Acaso fue
el 6nico consejo del amado Maestro que Lino desechara.


Y ahora, para terminar, a fuer, de periodista, relate un echo de ese gran
hombre de Estado, que acaso sea "noticia" para la mayoria de sus paisanos:
Cuando el General Leonardo Wood asumi6 el Gobierno Provisional de Cuba, al
notar el atraso en la instrucci6n de las masas negras comparadas con las blancas, habl6
de esto con Juan Gualberto y le sugiri6 la conveniencia de establecer escuelas piblicas
separadas para los nifios de color, a fin de acelerar especialmente su ensefianza.
Nuestro compatriot se opuso vivamente, aduciendo los males que tal separaci6n
implicaria para la unificaci6n y la cordialidad de las nuevas generaciones cubanas, y cuin
contraria era al espiritu de la Revoluci6n. Comunicado el grave problema a sus insig-
nes compafieros de la Junta de Educaci6n habanera, todos aquellos cubanos blancos res-
paldaron su protest y qued6 conjurado el inmenso peligro.
Esta sola resistencia seria bastante para reputarlo Padre de la Patria. Acaso este
escrito el incident en alguno de los documents. Mis de una vez le oi contarlo con
una sencillez encantadora y yo lo divulgo para que aprendan a respetar su recuerdo y amar-
lo los que desconocen su ejecutoria.








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Curiosidades del "Papel Peri6dico"


Ya en 1790, aunque creados en ese airo, los anuncios en peri6dicos daban resultado.
En el primer ndmero del "Papel Peri6dico" (Octubre 24 de 1790), se public
este anuncio: "Al Capitdn Diego de la Barrera se le ha extraviado el primer tomo de
la obra del Marquis de Santa Cruz; si la tuviere alguno de sus amigos, siroase avisdrselo".
Y en el cuarto ndmero del propio "Papel Peri6dico" se dijo: "El tomo primero de
la Obra del Marquis de Santa �Cruz se entreg6 a su dueio a los tres dias de anunciada
la noticia de su extravio".

El primer anuncio commercial, apareci6 en el "Papel Peri6dico" en su quinto nd-
mero y decia asi:
"En el Almacin nuevo Calle de la Cdrcel Vieja ndmero 100 se venden vinos, el
de Mdlaga a real la botella; el tinto de Catalutia a medio; el de San Ldcar seco a real
y la de Mariposa de Castilla a medio; todo superior".

En el ndmero siete, el comerciante del 100 de la calle de la Cdrcel Vieja anunci6
de nuevo de esta guisa:
"En la calle de la Cdrcel Vieja, casa ndmero 100, estdn las botellas de polo de
Rape de Nueva Orleans de la fdbrica de Pierre Nicolai Aubray a cuatro reales y la de
vino tinto de Burdeos a dos".

El ixito de ese comerciante movi6 el celo de un competitor de la propia calle qua
en la edici6n de Diciembre 26 de 1790 anunci6 de esta manera:
"En la calle de la Cdrcel Vieja, accesoria 126 de la casa del Marquis del Buen Agra-
do cerveza superior de Santander por barriles de cincuenta limetas a cinco y medio pe-
sos la docena y por menor a cuatro y medio reales la botella".

El 20 de Febrero de 1791 se public este anuncio:
"Carne de Buenos Aires bien acondicionada a seis reales arroba y alpiste a ocho en
la casa de D. Carlos Recaio junto al Cuartel de Artilleria.

Don Antonio Bachiller y Morales al escribir en sus Apuntes para la Historia de
las Letras sobre el "Papel Peri6dico" dice que del imported de cada suscripci6n el impre-
sor recibiria un tercio y el repartidor otro tercio, el impresor tenia ademds derecho a dos
tercios del product de la venta de ejemplares que se hacia en su propia imprenta.
En 1805 se modific6 la primer tarifa de anuncios establecida aiios antes y que era
segdn rezaba en una tablilla puesta a la vista del public en la imprenta "medio real par
anuncio sin distinci6n de persona", estableciendose la de un real por anuncio de venta
de esclavos, y ocho reales por venta de fincas rdsticas o urbanas.

El Conductor embri6n del reporter de las noticias de la administraci6n pdblica per-
cibia, segun Bachiller y Morales seis pesos al mes como sueldo El repartidor y i1 fue-
ron los dnicos que aparecieron en la n6mina del "Papel Peri6dico" por muchos anos.







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El Periodismo, Poder del Estado


Por Gast6n Mora



El periodismo es una instituci6n especial, como lo es el Derecho. Sin sociedad ni
hay periodismo, ni hay Derecho. Y como todas las instituciones sociales tienen enemi-
gos o malquerientes, es natural que los tenga el Periodismo. Los tiene el Derecho, a pe-
sar de ser 1l la Vida, como dijo Lerminier. jC6mo no los tendria el Periodismo, no obs-
tante haber dicho Castelar, en su studio elocuentisimo acerca del insigne periodista Emi-
le de Girardin, "que si todas las instituciones sociales fuesen llamadas un dia a juicio,
Ilevando todas en una mano los bienes que ha hecho, y en otra los males que ha oca-
sionado, ninguna podria levantar con mis orgullo la cabeza, ni merecer mis justamen-
te las bendiciones de la humanidad, como la prensa, la creaci6n mis maravillosa de to-
das las creaciones, este portento de la inteligencia humana". El enemigo del Derecho es
la Fuerza. Y ella, la Fuerza es, tambiin, el enemigo del Periodismo. A Napole6n el
Grande no le preocupaba, excesivamente, las coaliciones que, para combatirlo, se orga-
nizaban en Europa bajo los auspicios de Inglaterra, y, en cambio, contrariaban al for-
midable guerrero y conquistador los ataques, las censuras, de que era objeto por parte de
Chateaubriand, de Mad, de Stael, que utilizaban el periodismo para realizar sus cam-
pafias oposicionistas al Emperador y al Imperio. Napol6en, para defenders contra el Pe-
'riodismo, lo encaden6, sujetindolo a la previa censura. Es decir, a la Fuerza.
Cuando el gran Montesquieu, en el siglo diez y ocho-centuria eminentemente des-
tructora---expuso y propugn6 la teoria de la coexistencia y separaci6n de los tres Pode-
res del Estado-los tres Poderes clisicos-el Legislativo, que confecciona las leyes; el Eje-
cutivo, que las cumple y hace cumplir, y el Judicial, que las aplica, no sospech6 que ad-
vendrian tiempos en que surgiria, como potencia social, el Periodismo, y que llegaria a
constituir un verdadero Poder del Estado. Lo es indiscutiblemente. Para persuadirse de
ello basta detener la mente en un hecho de observaci6n, que justifica, completamente, la
tesis que sustentamos. Ese hecho es el temor que infunde el Periodismo a cuantos quie-
ren "capitis-disminuir" el Derecho. A cuantos quieren subordinarlo. A cuantos quieren
desembarazarse, desentenderse de las leyes o normas juridicas, que son limitaciones, que
son muro de contenci6n. La fuerza es el enemigo com6n del Derecho y del Periodismo.
Es el Periodismo un Poder del Estado. Y lo es, porque es tan poderosa, tan incon-
trastable su influencia, su acci6n sobre la conciencia pfblica, sobre la opini6n piblica, que
los que desean contrarrestar esa influencia, neutralizar esa acci6n, contrabalancear esa







EL PERIODISMO EN CUBA


Fuerza Social, emplean contra el Periodismo una political de fiscalizaci6n, de compresi6n,
que restrinja sus libres actividades, que lo supedite, valiindose, para esto, de todos los
recursos, inclusive la intimidaci6n, la violencia material y hasta la supresi6n. Si el Pe-
riodismo no fuera, como es, pricticamente, un Poder del Estado, pero, independiente del
Estado; si ese Poder no inspirase temores, no se daria el caso, tan frecuente en los prin-
cipales paises de civilizaci6n.occidental, de que para controlarlo, se le someta a disposi-
ciones que cuando no lo esclavizan o amordazan, lo desmoralizan. El Periodismo es un
Poder del Estado, pero un Poder que el Estado quisiera dominar y hasta absorber.
En el orden legal, en los espacios juridicos, es possible sojuzgar, hasta invalidarlo,
a este Poder del Estado, que es el Periodismo. En ese terreno es el Periodismo el mas d-
bil, el mis inerme de los Poderes del Estado, y lo es, porque carece de la facultad de dic-
tar leyes, como el Legislativo; de obligar a cumplirlas, como el Ejecutivo; de interpre-
tarlas y aplicarlas rectamente, como el Judicial. Pero si en las realidades "Juridico-so-
ciales" es susceptible de coacci6n, de restricci6n, de compresi6n, este Poder del Estado,
result incoercible en el orden moral. Y es incoercible, porque ese orden se hall fuera de
la jurisdicci6n de los otros Poderes Piblicos; porque sus resoluciones, cualesquiera que
sean, no trascienden a ese orden; porque para la vida moral, para las actividades mora-
les, nada significant las sanciones materials, 6nicas de que disponen los otros Poderes del
Estado. Lo que valen son las sanciones morales, y istas s6lo las impone la conciencia
moral.
El Periodismo-Poder del Estado-es una realidad. Una realidad evidence. De tal
modo es una realidad, una efectividad, una realizaci6n, una imposici6n, que cuando no
se le puede dirigir, encauzar, con el fin de inspirarlo, de orientarlo; cuando "a las bue-
nas" no es possible hacer esto, se acude a otros medios para "controlarlo", como dicen en
inglis. Cuando blandamente no se le puede conquistar para que sirva una causa, entonces
se apela a la coacci6n, que se ejecuta de diferentes maneras, por distintas vias. De tal mo-
do es formidable este "Poder del Estado", que es el Periodismo; de tal modo se le teme,
que cuando se imposibilita o dificulta sojuzgarlo "diplomiticamente", no se vacila en
aplicarle medidas coactivas, compulsivas. Esto iliimo, esta implantaci6n de "procedi-
mientos dristicos" contra el Periodismo rebelde o independiente, se ha visto, no pocas
veces, en la historic de las principles naciones de cultural occidental, y, en la actualidad.
se observe en algunas de ellas.
El Periodismo-Poder del Estado-es poderoso, formidable. Lo mismo cuando
"refleja" la opini6n-potencia de reflexi6n, para emplear el lenguaje de la Fisica--que
cuando "hace, que cuando forja", la opini6n. Porque vista es la double potencia del Pe-
riodismo. Cuando no hace la opini6n-poder constructor-la refleja-poder, repeti-
mos de reflexi6n-. Solo el Periodismo posee esta double capacidad. Por esto es formi-
dable su potencia. Por esto se busca su buena voluntad; se busca su cooperaci6n. Por esto
se le halaga. Y cuando se fracasa en este empeiio de seducci6n, lah, entonces se recurre
a medios que permitan amedrentarlo para hacerlo callar. Pero el Periodismo result no
menos temible cuando le imponen el silencio, que cuando habla. Porque cuando se le ha
forzado al silencio, surge un estado de "inhibici6n" todavia mis peligroso e inquietante
que cuando se deja hablar al Periodismo. Porque semejante quietud o paz silenciosa es
incubadora de fermentos sociales tempestuosos. Cuando el Periodismo-Poder del Es-
tado-se ve constreflido a callar, se produce "la soledad moral" en el cuerpo social, en la
comunidad social. Los que impusieron el silencio, se quedan solos, y, ya lo dice "El Ecle-
siastis", "iAy de los que estin solos!" Es tanta la pujanza del Periodismo-"Poder del
Estado"- en today la sociedad civilizada, que esa pujanza no se mide, no se calcula por
el n6mero de los 6rganos de publicidad con que cuenta ese Poder. Su fuerza no depend


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EL PERIODISMO EN CUBA


de la cantidad de sus instruments de propaganda, de defense y ataque. Depende de la
"Fuerza Moral", de la que decia Gambetta, "que era Reina y Sefiora del Mundo". Acon-
tece, en ocasiones, que este Poder del Estado, que es el Periodismo, dispone de pocos, de
muy pocos, de muy contados 6rganos, y ssto no es 6bice para que sea grande su temibili-
dad, y para que los resultados de sus campafias sean extraordinarios Recuerdese. a este
respect, lo que signific6, para el separatismo cubano, el peri6dico "Patria", dirigido, en
New York, por el gran pensador y escritor Enrique Josi Varona, y lo que signific6 para
el republicanismo espafol, el peri6dico "Hojas Libres", dirigido, en Francia, por el gran
pensador y escritor Miguel de Unamuno.
Naturalmente, este Poder del Estado, que es el Periodismo, puede hacer much bien,
pero tambiin puede hacer much mal. Asi sucede con todas las instituciones sociales. To-
das ellas han menester de normas de coordinaci6n, que a la par que garanticen el libirrimo
ejercicio de sus actividades-condici6n esencial de vida-, aseguren la efectividad de sus
responsabilidades "juridico-sociales".
El autor de estas lines, que ha pertenecido al Periodismo cubano durante cuarenta
afios, ha podido comprobar, por experiencia propia, y por las ensefianzas de la experien-
cia ajena, que es inmensa, trascendental, la acci6n social del Periodismo, y lo que todos
debemos anhelar es que su enorme potencia esti siempre al servicio de la Justicia, porque
en la Justicia esti la Paz, como dice el Santo Libro de los Cristianos, como que la Jus-
ticia, es, seguin la inmortal definici6n de los grandes jurisconsultos romanos, "la cons-
tante y perpetua voluntad de dar a cada uno su Derecho".


V


Y... Todavia Estoy Vivo...


Por Santiago Gonzalez Palacios


jlmaginas, lector, lo que es un reporter novel en situaci6n dificil?
Pues bien. Un reporter novel en situaci6n no dificil, sino desesperada. lo fui ye
un dia.
Gracias a la bondad y a la protecci6n que me brind6 para el logro de mis aspi-
raciones aquel gran periodista que se llam6 don Nicolds Rivero y Muiiz-hombre no-
ble y genoroso,-me vi convertido de la noche a la malana en "pich6n de reporter".
Y, como todo el que comienza, me crei desde ese moment en el derecho de escri-
bir lo que me pareciera y en la forma que se me antojara.
Apenas habian pasado unos cuantos meses de mi ingreso 'en la carrera periodistica,
comenz6 a editarse en los mismos talleres de "Diario de la (Marina", an peri6dico del
mediodia, que ,llevaba por titulo "El Noticiero". Su director, don Carlos Marti me pe-
dia constantemente material policiaco, repitiendome, para halagarme, estas frases pro-
metedoras: "Trabaje, hombre, trabaje, que cuando "El Noticiero" vaya para adelante,
ya le pagaremos un bueno sueldo"...
Yo, como principiante al fin, trabajaba con extraordinario entusiasmo.
"El Noticiero", contrastando con el "Diario de la Marina", lo publicaba todo: cr[-
menes, suicidios, raptos... Y, como "mi fuerte" era precisamente la policia y no tenid









EL PERIODISMO EN CUBA


que andar con muchos escrdpulos a la hora de escribir, me permit dar a algunas de mis
informaciones cierto tono burlesco.
Asi fue que cierto dia, en mi recorrido por las oficinas policiacas, hall una noti-
cia que considered propia para explotarla en forma jocosa. Trardbase de una iseiiora que
habia sido estafada por un "creyonista", al que habia confiado la confeccidn de un re-
trato, a plazos, y despues de haberle abonado casi la totalidad del cuadro, iste jamds
le fue entregado.
Habia en aquel entonces muchos individuos que se dedicaban a cometer estafas, ti-
tuldndose agents fotogrdficos, y yo, creyendo de la mejor buena fe que con ello haria
un bien al pdblico, tome aquella noticia sin omitir un s6to detalle, y cuando llegu6 q
la redacci6n me sent a escribirla. Antes de hacerle el titulo, cavilI un poco, pero al ifin
me decide y tituli la noticia asi: "Estafador al crey6n". Y la di a la imprenta.
Habian transcurrido apenas dos horas de la salida de "El Noticiero", cuando lle-
gui de nuevo a la redacci6n para entregar mis cuartillas para el "Diario". Fui llamadc
por don Joaquin Gil del Real, quien sonriendo maliciosamente, me lanz6 esta pregunta:
-iTu sabes to que es un reporter molido a palos?
-Yo, no; porque nunca me han pegado todavia, le contest.
Gil del Real, no obstante su aspect grave, no podia ocultar su sonrisa. Y continue:
--De veras que nunca te han dado de garrotazos?
-No, senior.
-Pues mira, muchacho, esc6ndete...
Y me explic6 entonces lo sucedido.
El "estafador al crey6n", cuyo nombre yo habia publicado, era hijo de un gene-
ral espafol. Tenia siete hermanos y como ninguno de ellos estaba dispuesto a tolerar
que el apellido de su padre fuera manchado por nadie, y menos por quien desconocia
el abolengo de aquella familiar, habian ido a buscarme, armados de palos, para hacer un
buen escarmiento.
La forma en que Gil del Real me pintd la escena de la llegada de aquella turba,
me puso caree de gallina", y, tomando de nuevo mi sombrero, baji las escaleras casi
sin poner los pies en los escalones.
Ya ilegando a la puerta se enfrentaron conmigo tres individuos portando gruesos
bastones. Uno de ellos, adelantdndose a los demds, me preguntd con cierta altaneria:
-iUsted sabe si el reporter de policia estd arriba?
-No lo he visto--respondi secamente, y segui mi camino, doblando por la pri-
mera esquina, con el prop6sito de entrar por otra puerta para ocultarme enlla imprenta;
pero mi sorpresa fue grande, cuando obserov que habia otros tres ciudadanos-hijos
tambiin los tres del general espan~ol-guardando la entrada, en espera de que llegara el
autor del suelto.
De mds estd decir que segui de largo y que no me apareci por la redacci6n en unas
cuantas horas. El telifono me mantenia al tanto de los mooimientos de los vengadores
del creyonista.
Luego supe que aquellos hombres, cansados de esperar initilmente, habian optadq
por marcharse, despuas de una segunda entrevista con Gil del Real. Ellos quedaron erl
volver, porque de todos modos querian "charlar" conmigo ..
Pero no volvieron mds.
Han transcurrido de esto algo mds de veinte afios. Pero desde entonces, jamds he
ouelto a burlarme de nadie en letras de molde.
Y por eso... itodavia estoy vioo! ...







EL PERIODISMO EN CUBA


Periodismo Humoristico


Por Rodolfo Arango



Hacer periodismo humoristico en Cuba es una cosa dificil.
Y no porque nuestro ambiente sea irido y pobre en matices que estimulen al
observador que sabe ver la vida por el lado grotesco o c6mico, sino por todo lo con-
trario. Si, porque siendo nuestro pais rico en elements de comicidad, surgeon los humo-
ristas espontineamente, casi de debajo de las piedras, y esa abundancia de competidores,
hace que el esfuerzo de quienes tienen por obligaci6n que hacer reir al pdiblico cubano,
sea intense, y a veces amargo.
Aqui, donde un simple limpiabotas, o un modesto repartidor de cantinas, le lanza
a uno humoradas que lo tumban de risa, iqui fuerza c6mica necesita tener el escritor que
se dedica al humorismo!
A pesar de ello, Cuba en todos los tiempos ha tenido formidable periodistas que
han explotado, con franco acierto, la vena c6mica. Pero, es interesante estudiar algunas
modalidades de esa literature, hasta llegar a la conclusion de que lo que mis sabor le ha
dado a la producci6n humoristica de nuestro periodismo, es la sitira, esa forma, sutil o
ruda, que, como flecha perdida en el espacio, cae con su punta aguda, y hasta venenosa.
sobre el espiritu atormentado de la victim.
Las costumbres cubanas con sus aspects trigicos de miseria o de opulencia, ban
sido un manantial inagotable para el humorist, que ha sabido polvorear la sal final de
su ironia sobre los panoramas divertidos de la vida criolla.
La political, desde la Ipoca colonial en toda su extension, hasta la pintoresca y pro-
longada etapa post-revoluci6n libertadora, ha sido otra fuente pr6diga en que nuestro
periodismo ha encontrado un verdadero caudal de tipos y accidents para hacer derroche
de sitira y de intenci6n. La political, como todo lo que es trigico, ha presentado siempre
en Cuba contrastes que, explotados con gracia, han facilitado la savia e higienica gimna-
sia de la risa, como diria el fantastico humorist portuguis Eca de Queiroz, que diverti6
al mundo latino mostrando, con todos sus colors, otro retrato tambi6n muy pintoresco:
el del viejo Portugal.


Dentro de ese espiritu caracteristico de las manifestaciones del humorismo cubano en
la prensa, puede decirse que nuestro pais ha tenido tres grandes ipocas para el desbor-
damiento de su comicidad satirica.







EL PERIODISMO EN CUBA


Una, la que tom6 como objetivo el interns cubanisimo de libertar al pais del do-
minio de Espafia. La flor y nata de la intelectualidad de entonces, no pudiendo siempre
dar en articulos de tono vibrant y de estilo serio sus propaganda revolucionarias, des-
viaba su talent por las rutas de la ironia y, entire sonrisas, o entire carcajadas francas, po-
nian en solfa, lo mismo al Capitin General que al Celador del barrio. Fue esa ipoca an
verdadero florecimiento de peri6dicos festivos, con la parricularidad de que la persecu-
ci6n era tan several, que esa prensa, como flor efimera, moria al nacer, teniendo los di-
rectores que ingresar en la circel o tomar las de Villadiego. Conviene aclarar, como deta-
ile hist6rico, que entonces el embullo no era por Miami ...
Luego, vino el peri6dico de "La Caricatura", semanario, mezcla de relates trucu-
lentos y de un humorismo de contrast y de ficil interpretaci6n para los elements popu-
lates, que prepare el ambiente a "La Politica C6mica", fundada por Ricardo de la To-
rriente y Perucho Gonzalez Mufioz, como algo llamado a tener la corta existencia de
una campaiia electoral y que se convirti6, gracias a sus sitiras sangrientas y graciosas,
tanto en la literature como en los dibujos, en el 6rgano humoristico de mis circulaci6n
de la America Latina, entonces, llegando a regularizar una tirada de 140.000 ejem-
plates. Descollaron entonces Emilio Rodriguez Pirez (Franco del Todo), fecundo hu-
morista, que tambiin desarroll6 en "La Discusi6n" una larga labor desde su secci6n
"Peliculas C6micas", y Juan B .Ubago, que, ademas, redactaba la popular secci6n "Pla-
to del Dia", bajo el pseud6nimo de "El General Cocinero".
Fue en ese tiempo la aparici6n de "Grifico", el semanario de Massaguer, que lie-
g6 a alcanzar popularidad, y en el cual Gustavo Robrefio, que ya era conocidisimo, como
actor y author teatral, se manifest ampliamente como periodista, con hilarantes critics
y los capitulos de su feliz Historia de Cuba, gastandole a Crist6bal Col6n, a Isabel la
Cat6lica y al Sursum Corda, las mas divertidas bromas.
Comenz6 a destacarse entonces en "La Discusi6n" Jesis J. L6pez, humorist de
sorprendentes matices y de una ironia inquietante, demoledora, actualmente director de
"La Voz del Aire", uno de los mis definitivos exitos humoristicos de Cuba.
Enrique Coll y Alvaro Marr6n, en "Diario de la Marina", hicieron ese humoris-
mo diario, ingrato y lleno de las intimas torturas de Garrick. Como lo hizo Billiken
(Filix Callejas), con una constancia admirable hasta hace muy poco tiempo, desde su
inolvidable secci6n "Arreglando el Mundo", iniciada en "La Prensa"
La decadencia de "La Politica C6mica", que no supo actualizarse en el alma y en
el aspect, facility una nueva evoluci6n del periodismo humoristico con la aparici6n de
"La Semana", dirigido por Sergio Carb6, hecha por gente joven y de firtil ingenio,
como el propio Jesfis J. L6pez, Julio Gaunaurd, Castor Vispo y otros, con la coopera-
ci6n de caricaturistas de nuevo estilo, como Arroyito, Vergara, Silvio, Hernindez Cir-
denas y otros
En el aspect mis delicado del humorismo-la cr6nica literaria--Cuba ha tenido
siempre periodistas stiles. Actualizindolos para la mis ficil menci6n, c6mo no recor-
dar a Miguel Angel de la Torre, muerto hace relativamente poco; a Miguel de Marcos,
literario y itico; al donjuanesco y trepidante Sanchez Arcilla y muy destacadamente a
Pepin Rivero. que tiene la habilidad y la serenidad de sonreir mientras maneja no sa-
bemos si decir la pluma o el estilete. .. ?
Con un estilo muy personal sobresali6 tambien Victor Muioz, quitindole a la cr6-
nica deportiva todo sabor ispero para llevarla a un tono simpitico y sonriente.
Otro de los humoristas del periodismo actual es Jorge Fernindez de Castro ("Tan-
tarin de Tarasc6n") de finas ironias.








EL PERIODISMO EN CUBA


Basta la relaci6n, pues no era mencionar nombres el objetivo de este trabajo, sino
referirnos en tirminos generals y sintiticos, a ese esfuerzo del periodista cubano, que tiene
;a alta responsabilidad de hacer reir a un pfiblico, que empieza por ser it mismo un hu-
morista de calidad.
La influencia del periodismo humoristico es enorme. Saturado de ironia, como ya
hemos dicho, es un arma demoledora en nuestros paises, donde, por razones de educa-
ci6n o por la manera improvisada de formarse las reputaciones y las personalidades, no
siempre la critical seria, por muy documentada que sea, es capaz de vencer la irresponsa-
bilidad de los personajes o la despreocupaci6n del pueblo.
Es entonces, cuando el humorismo, como el agua-fuerte sobre los falsos metales, vie-
ne a conmover y hasta a destruir los idolos de estopa. Y asi, Ilegamos a la conclusion
de que en "el pais del choteo", lo iinico serio es el choteo, que socava hasta las dicta-
duras ..



V




La Primera Edici6n Dominical

Uno de "La Discusi6n"


Hace mds de treinta aiios existia en Cuba la impresi6n de que los domingos el pd-
blico no se interesaba por los peri6dicos. Leia distraidamente las hojas mahaneras, y es-
peraba hasta el lunes al medio dia que saliesen "La Discusi6n" o "La Lucha".
Manuel Maria Coronado quiso romper con esa preocupaci6n rutinaria, como lo
hizo tambiin con sus advances informativos. Se propuso, contra la opinion de ticnicos
que presagiaron el fracaso, lanzar una edici6n dominical, movida, de corte literario r
ilustrado. Complete la novedad con las plans en colors que despuis se han perfeccio-
nado y hecho tan populares.
En los buenos tiempos de Don Tomds, alld por 1904, no recuerdo la fecha, perod
si la escena de intense movimiento en el viejo caser6n de la Plaza de la Catedral, cuandq
Coronado trataba de infundir a sus colaboradores de la redacci6n y de la imprenta, sus
impulses optimistas. Nosotros no iramos muy entusiastas, acaso porque se nos pedia un
"articulo firmado" despuis de la fatigosa tarea semanal. Y eso que nos enorgullecia fi-
gurar en una plana junto al gran Jestis Castellanos y otros escritores de cartel.
Con tropiezos se lleg6 a la vispera de ese domingo que marc un paso progresioo
en nuestra prensa. El trabajo fui nocturno y sin que funcionara la instalaci6n eldctrica,
por lo cual hubo de valerse de los tipicos "cabos de vela" sobre la media botella de la-
guer. Asi entire sombras, a media luz, y trabajando al fin alegremente, pues alli predo-
minaba la gene joven, salimos del paso y el ensayo fuu un dxito.
Aquella noche Coronado se mostr6 esplendido, y los albores del domingo nos sor-
prendieron en uno de aquellos restaurants de la Plaza del Polvorin, refugio de los noc-
tdmbulos habaneros.








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Gacetillero de "Pega"


Por Luis de Juan Pufial

Mis primeras escaramuzas en el periodismo tuvieron lugar en Cienfuegos, la pro-
gresista, culta y bella ciudad surefa de Las Villas, victim recientemente del destiny im-
pio, cruel. Alli labor intensamente desde 1901 hasta 1904, en "La Correspondencia",
"Diario Cubano", "La Repdiblica", "Soluci6n", "El Comercio" y "La Tribuna", del
General Alemdn. De ello pueden dar fe-adn cuando la cita los contrarie por lo remote
de las fechas-Le6n Ichaso y Manuel Pinds "Nipso", actualmente en esta capital am-
bos, Florencio R. Veliz, hermanos Aragonis y Manuel Andreu, que contindan en la Per-
la del Sur, y muchos mds, que si vivieran, tambiin serian notaries de mi informaci6n.
El aio cuatro me trasladi a Palmira, donde fund un peri6dico con la protecci6n
del comandante Jacinto Portela, Alcalde Municipal model de dicha simpdtica locali-
dad. Se intitulaba "El Porvenir", si bien los campesinos, con un gran acierto y gracejq
inimitable denominaban "El Por Llegar", funddndose en lo irregular de su publicaci6n,
que aun cuando rezaba en el texto, que veria la luz cada tres dias, vista se producia-la
luz--cuando habia "luz" para publicarlo, o cuando el "imprentero", como le llamaban
al impresor, senor Manuel Aday, queria publicarlo, sin percibir previamente el impor-
te de la tirada.
Cierta vez, ausente yo de la localidad, Manuel Aday, que ya era mi socio y tenia
interns en que "El Porvenir" prosperase, edit6 un ndmero especial para resarcirse con sft
venta, de una part de la deuda que en el decurso de un a5o habia producido su con-
descendencia de editor amable.
Por aquellos dias habia muerto un nino en las cercanias de Palmira, hijo de un mo-
desto terrateniente del tirmino municipal. Manuel Aday, que desempeiaba la adminis-
traci6n, tenia designado a un jovencito para repartir el peri6dico en el pueblo, poner-
le fajas a los que se remitian por correo y desempeiar el cargo de cronista social, ya qua
se trataba de un alumno adelantado de la escuela pdblica, que dirigia el notable y cultq
professor senior Fernando Acosta, hoy en la provincia de Matanzas.
Pues bien; el jooencito aludido, con las mejores intenciones y poniendo todo su ta-
lento en la tarea, escribid bajo el rubro, "Vol6 al cielo", el siguiente suelto:
"Victima de penosa enfermedad ha rendido su dltima jornada en este valle de Id-
grimas el precioso nifno "fulano de tal", hijo de los distinguidos esposos "X. W." ve-
cinos de "tal punto". Acompairamos al atribulado padre y a su desgraciada madre, erA
su inmenso dolor".
Tan pronto sali6 "El Por Llegar", digo "El Poroenir", a la circulaci6n, comenza-
ron los comentarios sobre el sueltecito en cuesti6n. Y en horas tempranas de la siguiente
maana, cuando los palmire6os comenzaban sus diarias areas, pudieron presenciar, con
cierto regocijo al principio, una escena que pudo haber terminado en tragedia, y que pudo
costarle muy cara al senior Manuel Aday, mi socio, de no intervenir la vecindad y la policia
El padre, la madre, los tios, los hermanos y los parientes mds cercanos del "precioso
nifo"9 en viaje hacia las regions siderales, se presentaron ante la imprenta, armados de
machetes, palos y cuchillos, dispuestos a matar al author del famoso sueltecito, hijo de ma-
dre mds desgraciada que la del muertecito, segdn vociferaban los enardecidos asaltantes,
y a acabar con la imprenta, con el "imprentero" y el "periodiquero" que dirigia el mal-
dito "Porllegar . ."








EL PERIODISMO EN CUBA


El JeFe de Redacci6n

Por F. de Ibarzabal



Willy Harrington se habia quedado parade delante de la mampara de cristal es-
merilado done campaba este letrero: "Jefe de Redacci6n". La sala de trabajo, una vez
terminada la jornada del dia, estaba desierta. Se alineaban a derecha e izquierda los bur6s
de los redactores y reporters. Un criado pasaba una larga escoba por el piso, lleno de
pequefios trozos de papel, de colillas de cigarros, de fotografias inutilizadas. Abajo, en
los talleres, la rotativa lanzaba la iltima edici6n de la tarde. Subia el ruido de la ma-
quinaria como un rumor sordo, lejano, sin trepidaci6n. Era como el bufido amortiguado
de un monstruo, como una resonancia de catarata remote.
Para que podia solicitarlo, a fl, humilde reporter de la iltima edici6n de la tarde,
el Editor del peri6dico? Estas Ilamadas imprevistas no le agradaban. El Editor suele no
estar much al tanto de la ticnica del reportaje y a veces se le ocurren cosas en realidad
extravagantes. A este, ademis, le gustaba muchas veces orientar la informaci6n. Y a Wi-
lly Harrington le agradaba, al contrario, seguir su impulse propio y tomar la iniciativa.
No era muy ficil, desde luego, pues la ciudad de San Antonio apenas rebasaba los dos-
cientos mil habitantes y en ella no solian ocurrir sucesos excepcionales. Se le habia asig-
nado desde hacia algunos meses el sector de policia. Y, hasta esos moments, s6lo ha-
bia logrado tres o cuatro triunfos sobre los mis importantes competidores. Solo il sabia
a costa de que grandes esfuerzos, y hasta de que sacrificios personales, habia conseguido
sobresalir en aquellas informaciones, calificadas por el mismo Director de "sensacionales".
Se le habian concedido los honors de la primera plan, del cintillo double a ocho colum-
nas. (Algo asi como una citaci6n en la orden del dia) . Y, una vez, se habia hablado
de hacerle una estimulante gratificaci6n. Pero la Administraci6n no fue del parecer del
Editor y todo se qued6 en proyecto. A el le era lo mismo. Sabia que, de un modo o de
otro, con la gratificaci6n o sin ella, pronto dejaria el peri6dico y hasta la ciudad, para ir
a ocupar un puesto mis remunerativo en otra poblaci6n de mis movimiento. Pensaba,
esa tarde, dedicarse a leer hasta entrada la noche. Despues, iria al teatro. En cuanto el
editor, no habia que pensar much en 1l ni darle importancia. No eran amigos y lo co-
nocia desde muy poco tiempo. Sabia que era un tal Cuyler y que no habia nacido en la
ciudad. Era nuevo, relativamente, en San Antonio. Respecto a la edici6n de la tarde,
sabia que no insertaba ninguna noticia de suficiente interns para que le dedicara la no-
che. Pequefios robos, vulgares estafas .. Los accidents cotidianos. Ni una desaparici6n,
ni un secuestro. Los records de policia no daban pie ni para Ilenar, al dia siguiente, dos
columns de prosa.








EL PERIODISMO EN CUBA


La llamada del Editor le habia desviado de su itinerario original. El grande hom-
bre se encontraba detris de aquella mampara, a pocos metros de il, y tal vez se le estaba
ocurriendo en aquellos moments una de sus singulares excentricidades. Willy Harring-
ton tir6 al suelo el cigarro que fumaba, poso la mano sobre el bot6n de cristal de la
mampara y penetr6 en el despacho. El Editor ocupaba el asiento del Jefe de Redacci6n.
Y iste, un muchacho nervioso, que se llamaba vagamente Silver, no estaba alli. Silver,
verdaderamente, no encajaba en el puesto, y sostenia frecuentes disputes con el Editor. Se
empefiaba en mantener su criterio sobre el de todo el peri6dico, y contradecia abierta-
mente las 6rdenes de la Empresa. Era un espiritu libre, independiente, que tenia una
opinion hecha de los hombres y de las cosas. Y istas y aquillos debian ajustarse a su
modo de verlos. Esto hizo que muchas veces se suscitara la necesidad de romper alguna
plana. Y que, por consiguiente, se produjera el retraso de la tirada. Entonces se perdia
el correo y surgian graves diferencias entire i1 y la Administraci6n.
-Bien, Harrington-le dijo el Editor-. Silver ha salido definitivamente del pe-
ri6dico. Usted sabe que era intolerable su actuaci6n. Nosotros necesitamos un hombre
que sirva los intereses del pfblico. Cuando el personal entra aqui, debe dejar sus pasio-
nes en la puerta de la calle, y recogerlas cuando se march hasta el dia siguiente.
Willy habia tomado asiento junto al bur6 del Jefe de Redacci6n. No era amigo
de Silver, ni lo habia tratado much durante so trabajo. Le era igual que fuese iste u
otro el que recibiera sus noticias. Tenia un admirable record, y iste estaba en poder del
Editor. Le bastaba con eso. Asinti6 con un gesto, como dindose por enterado. El Edi-
tor prosiguio:
-Y hemos pensado en usted, Harrington. Ya conoce usted todos los resorts de
la informaci6n, nuestra ticnica y el criterio que inform nuestras piginas. Si le conviene...
Claro que le convenia. Era un salto bastante notable. Iba a pedir algunas expli-
caciones, a enterase un poco mis de las tendencies political del peri6dico-sobre todo en
esos moments en que estaba al iniciarse el period electoral-, cuando el Editor conti-
nu6 hablando:
-Desde luego, esto no es para ahora mismo. Pero si usted acepta, es nuestro can-
didato. Seri precise, primero, que usted nos de otra vez la sensaci6n de su fuerza, de
su entusiasmo. Y' cuando nos haya dejado, de nuevo, ver so capacidad. .. hasta el mi-
ximum ... entonces, la Jefatura de Redacci6n seri suya.
Persuadido de su fuerza, de su aptitud, Harrington, orgulloso, iba a responder con
on desplante. No le gustaba que se le sometiera a prueba, porque lo tomaba en el sen-
tido de que se dudaba de su capacidad. Pero-pens--, si se negaba, podria career aquel
envanecido Cuyler que no se sentia capaz de afrontar el problema. Por otra parte, siem-
pre le habia ayudado la buena suerte. No iba ahora a fallarle.
-Acepto--dijo.
No hablaron mis, sino que el Editor le extendi6 la mano, y el sali6 del despa-
cho para tomar el ascensor que habia de conducirle a la puerta.
Ech6 a andar por la avenida, al paso, bajo la tarde perfumada. Cuando iba a atra-
vesar la calle-una de las 6ltimas de la poblaci6n-. para tomar una ruta direct hasta
sa casa, distingui6, un poco lejos, la silueta de una mujer.
-Es Mary-pens6-. Y apresur6 el paso para alcanzarla.
Mary residia cerca de su casa, en un edificio de apartamentos. Solian ir juntos al
cine, y a el le gustaba aquella muchacha desenfadada, sin prejuicios, que tomaba de la
vida lo que esta podia proporcionarle de bueno. No pensaba en serio sobre cosa alguna
y no confrontaba problems espirituales. Trabajaba en una oficina de los muelles, y con
sa sueldo se bastaba para no necesitar de nadie. Era admirable tambiin conocer como
pensaba de los demis. Y a Harrington le encantaba escuchar sus observaciones, Ilenas de








EL PERIODISMO EN CUBA


agudeza y de ingenio. Pero no sabia otra cosa de ella, ni siquiera cuil era su apellido.
Ella habia llegado a la ciudad procedente de su villa natal, se habia orientado en San
Antonio y habia terminado por encontrar aquel empleo. Estaba desvinculada de su fa-
milia, de la que conocia de vez en cuando por las cartas que recibia.
Harrington estaba ya cerca de la mujer, y se reafirm6 en su creencia: era Mary. Di6
unos pasos mis, y, al legar junto a ella, si vista no vuelve el rostro al escuchar que mar-
chaba apresuradamente tras ella, la toma de un brazo para sorprenderla...
Pero no era Mary. El parecido era extraordinario, y el sorprendido fue el. Se que-
d6 parade en seco, con una rara expresi6n en el rostro. La mujer lo mir6, extrafiada de
su actitud, que no comprendia, hasta que, asustada seguramente, ech6 a correr. Harring-
ton la vi6 alejarse de il, huirle. Y vi6, tambien, que al cruzar la linea del ferrocarril-
un ramal que iba a parar a los muelles-, arrojaba al suelo un bulto que Ilevaba bajo
el abrigo.
Habia oscurecido totalmente. La mujer se perdio en una calle pr6xima. Harrington,
Ileno ain de sorpresa, disgustado por la actitud de la mujer que lo habia tornado por un
asaltante, se dirigi6 hacia el bulto que estaba estaba en el suelo. Avanzaba un tren, for-
mado por innumerables casillas y Harrington pudo ver, que al paso del convoy, el bulto
desaparecia, triturado, bajo las ruedas implacables.
De todos modos, cuando pas6 el convoy se acerc6. Extrajo su linterna el&ctrica y
alumbr6 el espacio que deseaba reconocer. Regados por el suelo, entire manchas y salpi-
caduras de sangre, estaban los restos desarticulados y rotos de un nifio muy pequefio.
Luego, la mujer...
No habia huido de el creyindole un criminal. Era todo lo contrario. Escap6 cre-
yendolo un policia. Y era ella la criminal...
Harrington se detuvo un moment, como acostumbraba antes de tomar cualquier
decision. Pens6 en el Editor, y crey6 que alli estaba, precisamente, la nota sensacional
que buscaba. Averiguar quien era aquella misteriosa dama, y por qui habia dejado al nifio
para que el tren lo arrollara a su paso, no tenia mis que un resultado para el: ocupar la
Jefatura de Redacci6n del "Correo de la Tarde"
Llam6 al cartel de policia por un telifono cercano. Esper6. A los pocos moments,
una ambulancia del centro policiaco, dos guardias, un sargento, un medico. Harrington
expuso parte de lo que sabia, y se reserve las sefias de la mujer. El sargento envolvi6 en
unos papeles los restos esparcido entire los polines y las paralelas. Harrington los dej6
y se march, con la promesa de volver al dia siguiente por la estaci6n de policia. Y al
fin pudo entrar en su casa cuando eran mis de las ocho de la noche.
En el cine "Strand", precisamente cuando sacaba su boleto de entrada, encontr6 a
Mary. Estaba contrariada. Su hermana habia llegado por la tarde, desde la poblaci6n
vecina y estaba dispuesta a pasarse un par de semanas a su lado. Ahora estaria a merced
de ella, y el cuidado de la muchacha le quitaria parte del tiempo que tenia asignado a di-
vertirse. Mercy no tenia su caricter. Era un espiritu retraido, reconcentrado en si mis-
mo, poco expresivo.
-Una tonta-asegur6 Mary.
Harrington asinti6 con la cabeza, como hacia cuando no estaba interesado en dar
su opinion. Ademis, ignoraba que Mary tuviera tal hermana, de la cual no le habia ha-
blado nunca, como no le habia hablado tampoco de su padre, ni de su madre, ni del res-
to de la familiar.
-Voy a ensefiarte su retrato-dijo Mary-. Y sac6 de la carter una fotografia
que por la tarde le habia dado la hermana.
Estaban en el vestibulo del teatro y Harrington se inclin6 para ver la fotografia.
Ni un solo mfsculo de la cara de Willy se alter6. Nadie hubiera podido conocer qui pa-








EL PERIODISMO EN CUBA


saba en esos moments por su interior. Estuvo un moment contemplando el retrato. Y
cuando se convenci6 de que aquella mujer era la misma que s6lo unos horas antes le
habia buido, devolvi6 tranquilamente la fotografia. Pero no dijo una palabra.
-- Qui te parece?-pregunt6 Mary.
-Bien---dijo l--. Es casi igual a ti. Se las confundiria, ain vistas de cerca.
-Por eso-dijo ella-, me alegro de que no vivamos en la misma ciudad.
-Vamos a entrar---expres6 Harrington tomindola del brazo.
Se perdieron en el pasillo central. En la pantalla, dos "estrellas" desenvolvian una
trama peril en un jardin californiano, que por extravio geogrifico aparecia florecido
en Bagdad.
Harrington necesit6 unas cuantas boras, al dia siguiente, para enterarse de la histo-
ria de Mercy. En realidad, el muchacho arrojado a la via del ferrocarril, estaba muerto
cuando fui lanzado al paso del tren. La autopsia habia determinado que estaba acabado
de nacer. Pero que no tuvo vida posterior, pues naci6 para perecer inmediatamente. La
policia pudo suponer que se trataba de un vulgar caso de honor, en que una muchacha
se alejaba de su casa para ocultar un drama intimo. Y que, cuando regresara de una pre-
textada excursion a cualquier ciudad pr6xima, legaria contando cuanto se pudo divertir
con sus parientes y sus amigos. Al medio dia, Harrington sabia todo esto. Hizo una lar-
ga novela dramitica y la envi6 con un mensajero a la oficina del Editor. Por la tarde,
se publicaria a dos columns, en primera plana...
Mercy era, verdaderamente deslumbrante. Cuando, en la casa de Mary, vista le pre-
sent6 su hermana. Harrington comprendi6 que no le quedaba mis remedio que admirarla.
Podia considerarse perdido su ascenso-si dependia de esta informaci6n.-Nunca se atre-
veria a denunciarla, a costa de su trianfo periodistico y de su ascenso en el "Correo
de la Tarde". La ciudad no era pr6diga en sucesos de esta naturaleza. Habria que espe-
rar una nueva ocasi6n y vista no se presentaria tan ficilmente. Mary era amiga suya, y no
podia decidirse, a ningdn precio, a comprometer a su hermana.
No le extrafi6, por eso, que el Editor le devolviera la informaci6n. Habia tratado de
bacer el trabajo con todo el entusiasmo possible. Pero la informaci6n carecia de base y
se resentia de ausencia de interns. Si el hubiese podido dar a conocer el fondo del asun-
to, publicar todo lo que sabia. . Pero era impossible: estaba primero, Mary por me-
dio. Despues... Despues, Mercy le habia causado demasiada impresi6n.
A iltima hora de la tarde, al dia siguiente, hablaba con el Editor en su despacho.
Habia dejado escapar una buena oportunidad, segdn aquel, pues esa clase de suceso era
tan ins6lito en San Antonio, que no se concebia so realizaci6n. El asunto seria lograr
la identificaci6n de la mujer-que no habia logrado la policia-, procurarse su retrato,
relatar su historic. Y cuando el jurado pronunciara su iltima palabra, enviandola a la
circel por infanticidio, el "Correo de la Tarde" podria gloriarse ante sus lectores de haber
contribuido a la causa de la justicia, de la moral, de la humanidad.
Las 6ltimas palabras del Editor fueron impertinentes, y por ellas comprendi6 Ha-
rrington que se le escapaba de las manos la Jefatura de Redacci6n. Tocado en su amor
propio, quiso demostrar, sin embargo, al zoquete, que sabia algo mis de lo que habia
dejado de publicar. Y que, en eso de amor a la humanidad, a la moral y a la justicia,
estaba un poco mis alli del criteria del editor en particular y del peri6dico en general.
Comprendi6, entontes, algunas de las particularidades de Silver, y justific6 absoluta-
mente que dejara el peri6dico. A R1 le tocaria hacer lo mismo, tal vez, con motive de
esta frustrada informaci6n.
-Se algo mis de lo que he dicho, Editor-pronunci6.
--Y por que no lo ha soltado todo?








EL PERIODISMO EN CUBA


-Yo tambiin tengo mi moral, mis sentimientos y mi afin de servir a la huma-
nidad. Solo que yo la sirvo de otro modo.
-No lo entiendo,-expres6 el Editor-.Expliqueme eso.
-Es fAcil-dijo Harrington-. Se trata de una mujer honrada que no tiene cul-
pa ninguna. El nifio arrojado a la via, ya muerto, no represent la comisi6n de un in-
fanticidio. Naci6 muerto. Y, ademis, no era de ella. Lo trajo de una ciudad vecina para
servir a una amiga. Cuando se preparaba para tomar el camino de los muelles y lanzarlo
al mar, la sigui6 un hombre: ese hombre... era yo. Lo tom6 por un policia, y, al echar
a correr para escapar, se le cay6 el tragico paquete. En eso lleg6 el tren.
-Bueno, ly quien es la mujer?
-Mire su retrato-dijo Harrington, extrayindolo de la cartera-. Esta es la mu-
jer. Puedo decirle, ademis, que casi estamos de acuerdo ...
--Me da ese retrato?--dijo el Editor, que habia palidecido ...
-No se puede publicar-afirm6 Harrington.
-No. No es para publicar. Es para confrontarlo con este.
-Y sac6 un retrato igual, ampliado, de la gaveta del bur6.
-iC6mo tiene usted eso ahii-exclam6 Harrington, que palideci6 a su vez?-.
Pero no pretenders used publicarlo...
-Seria terrible,-dijo el Editor-, que yo publicara el retrato de mi propia hija
en un escindalo como este.
-Harrington se qued6 mudo.
-Y ahora-dijo el Editor-, si le gusta la muchacha puede casarse con ella. S6lo
le advierto que le ha dado por figurar en todas las sociedades que dan protecci6n a la
mujer, y por cumplir lo que cree su deber es capaz de comprometerse gravemente. Usted
pagari las consecuencias ...
Y como Harrington permanecia mudo, el Editor se levant6 de su asiento junto
a la mesa, y abriendo la mampara dijo a los reporters y redactores que aun trabajaban
las 6ltimas noticias:
-Cuando quieran pueden pasar al despacho. Es para presentarles al nuevo Jefe
de Redacci6n.


V



Anecdota Periodistica


Se me piden unas cuartillas para el libro "El Periodismo en Cuba", que habrd de
publicarse con ocasi6n del primer "Dia del Periodista" y no puedo negarme. iHay tantas
cosas "curiosas e interesantes" que decir sobre nuestro periodismo... ! Pero no hayd
temor; sere discrete.. .. �Puede un periodista serlo y saber callar lo que no debe decir...?
El seror Antonio Herrera, fundador y primer Administrador de "El Mundo", le
dijo en cierta ocasi6n, a un reporter en presencia mia, tal vez para que le perdonara con
el halago, el trabajo extraordinario que tendria que hacer despuis de terminada su labor
del dia: "Te he elegido para realizar esa informacidn--la que le habia encargado-por-
que tengo el convencimiento de que tanto como lo que tienes que decir sobre el asunto,
sabes lo que debes de cellar.
Tomds MONTERO.








EL PERIODISMO EN CUBA


El Lector de Diarios y la Vida

Por Arturo Ramirez

El diario modern, que es limpio espejo de la multiformidad de la vida, da la sen-
saci6n del mis extrafio revoltijo de bazar. Sumirse en sus piginas es dar un vertiginoso
paseo por todas las latitudes de tierra, de emoci6n, de suceso y del pensar. De la nota
policiaca localisima y fugaz al discutir de leyes sociol6gicas del fltimo "hit" de Dema-
re al "cuento de hoy", de la vanidad de chezz" Fulanez al enjuiciamiento de un re-
cital, las piginas del diario bambolean al lector como a una pelota rebotante en una can-
cha poligonal de infinitas paredes.
Ya para el bombre no carece de interns lo que pasa en Siam, aunque resida en Gua-
nabacoa. La velocidad, que signa nuestra ppoca, acortadora de espacios e incomprensio-
nes, hace relativamente vecinos al guanabacoense y al siamis. Tampoco es ya coto ve-
dado a la curiosidad del hombre de medianisima cultural la enmarafada mecinica del fi-
nancismo mundial, ni las posibilidades de viaje estratosfirico, ni las teorias de un Freud.
Dar un paseo complete. . . rebotar en todas las paredes del poligono, es vivir la
vida con la modernidad, velocidad e intensidad coetaneas. Mas no codos los lectores de
esa medianisima cultural indicada flexibilizan su interns lo suficiente para pasarlo de una
latitud a otra. Lectores hay de piginas deportivas exclusivamente, como los hay de sec-
ciones trascendentes tan solo. Uno y otro, al unilateralizar su curiosidad entire las pi-
ginas rebosantes de human polifacetismo del diario, se estrechan voluntariamente los pa-
noramas de la vida, y viven sin la indispensable amplitud mortal que hace del hombre
modern un Bernard Shaw, jugador apasionado de golf, o un Gene Tunney, hibil glo-
sador de Shakespeare.
Un poeta actual que desconozca el "pitching average" de Dizzy Dean result tan
anacr6nico como un "sprinter" que no degluta a Spengler. O como un hacendado que
conociendo la cotizaci6n de los "crudos" ignora los detalles del crime pasional de ac-
rualidad. O como una "jeunne-fille" que lee las bodas del dia sin enterarse del iltimo
discurso de Laval.
Dime lo que lees en los diaries y sabre cudn amplio es el horizonte de tu oida.
La parifrasis es just. Aquel que lee la cr6nica social y las informaciones del mundo no
hace sino demostrar que le interesan dos aspects humans de los mfiltiples que integran
el camino de la matriz a la fosa. Si tambiin compulsa la situaci6n political de su pais
y atiende a un relate hist6rico o a una noticia deportiva, afiade ingredients a su coctel
vital. Se comporta como coparticipe de la gran tragicomedia de la humanidad, que reu-
ne en un gigantesco acto teatral, sin despreciar nada, lo alto y lo pequefio, lo duro y 1o
leve, el goce y el Ilanto, lo inmediato y lo abstract. La participaci6n esti en raz6n di-
recta de las secciones de un diario que lee.
La vida es un engranaje de mil piezas. Funcionan todas ellas tan arm6nicamente
entrelazadas que nada sobra. Cada una significa algo en el human conjunto. Aquella,
quizis palanca: esta. tal vez tornillo o simple tuerca. Saberlo comprender asi es capaci-
tarse para admirar el engranaje en su pleno funcionamiento; ignorarlo es detenerse para
clavar los ojos e hipnotizarse en la palanca enorme o la tuerca miniscula; en el primer
caso, obtener una amplia vision de conjunto; en el segundo, un recorte parcial del pai-
saje.
La unilateralidad del interest del lector de diaries express una autolimitaci6n de su
radio mental, y, por ende, su inaptitud para gozar y comprender la vida en su cabal
sentido.







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LA CASA AUDRAIN Y MEDINA

Y EL RETIRE PERIODISTICO

No podia faltar en las pdginas del libro "El Periodis-
mo en Cuba", el testimonio de gentil cooperaci6n de una de
las mds importantes casas cubanas que a su propio esfuer-
zo e iniciativa ha sabido conquistar la s6lida posici6n co-
mercial de que disfruta dentro y fuera del pals.
La casa Audrain y Medina, que desde hace rtiempo
viene suministrando a clinics y hospitals los mds moder-
nos aparatos cientificos de una manera espontdnea, ha ta-
bido colocarse al lado del periodismo cubano para ayudar-
lo a triunfar en la gran obra que-.significa el "Dia del Pe-
riodista".
Por ello, en estas lines quedd.el testimonio sincere y
leal de los hombres que en la lucha del diarismo han lu-
chado por un porvenir mejor.


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EL PERIODISMO EN CUBA


Grandes Figuras del Diarismo


Por Arturo Alfonso Rosell6



Dentro de un libro expositivo y critic que narre, en grandcs sintesis hist6ricas, ir
desenvolvimiento y la superaci6n del periodismo cubano, se require, de modo impe-
rioso, el examen de las personalidades mis representatives que influyeron en ese process
y que explican, en muchos casos, el alcance y la naturaleza de los rumbos impuestos y
de las orientaciones seguidas.
Pero, semejante titulo, tan ambicioso y tan genirico, exigiria una documentaci6n
caudalosa, un tiempo de que no dispongo y un espacio mayor del que concede la dis-
tribuci6n compensada y arm6nica de este libro. El periodismo cubano ha sido pr6digo
en figures ilustres que han ejercido, a traves de todas las epocas, su ministerio trascen-
dente. Y una enumeraci6n cronol6gica, no ya de sus aportes, sino siquiera de sus nom-
bres, alcanzaria las proporciones de un ensayo, insusceptible de ser incluido en un libro,
que, como iste, debe tener las propiedades inherentes al propio diarismo: brevedad, con-
cisi6n, tendencia al resume.
Por otra parte, la inclusion pormenorizada de todas las figures llevaria al que con-
cibiese tal intent a un paseo hist6rico por senderos poco frecuentados o inexistentes.
Porque en Cuba, donde la referencia bibliogrifica es siempre econ6mica, en material de
periodismo la documentaci6n es casi nula. Se impone, pues, para cumplir con probidad
esa faena y alcanzar, siquiera parcialmente, la magnitude del prop6sito, una investigaci6n
ardua y lenta a travis de siglo y medio de letra impresa. Y descubrir, por inferencias
y por deducciones, el an6nimo esfuerzo de muchas voluntades y de muchas inteligencias
creadoras, que dieran al periodismo cubano, en distintas etapas, el matiz y la pauta que
les fue propia.
Esta conjura de tiempo, de espacio y de insuficiencia bibliogrifica justifica que yo
limited mi trabajo al enfoque de tres personalidades disimiles, pero de recia envergadura,
que caracterizaron, creo yo, con superior belleza, el esfuerzo de superaci6n de una 6poca.
Una raz6n de contemporaneidad facility el intent y me permit enjuiciar, pareja-
mente, el hombre y la obra. Puedo, en resume, discurrir con menos profanidad en tor-
no a ellos, ya que asisti, con interns y devoci6n al especticulo de esas tres ejecutorias
preclaras.

Manuel Mirquez Sterling, a mi juicio. fue, dentro del periodismo republican, an
ap6stol, mis bien diria, an simbolo. Simbolo del desinteris y de la pureza moral, en








EL PERIODISMO EN CUBA


cuanto ambos atributos sean accesibles a la naturaleza humana. Fundador de dos dia-
rios: "Heraldo de Cuba" y "La Naci6n", hizo de ellos, en instances en que el perio-
dismo national se industrializaba, dos agents activos de su doctrine pura, incompati-
ble, en cierto grado, con los imperatives del medio y las exigencias de una realidad im-
placable. En ambos invirti6 su fortune y la perdi6 tambien, con una resignaci6n es-
t6ica, que hizo aun mas dramitica la esterilidad de su esfuerzo. No fue, sin embargo,
esta pirdida material la que afect6 su espiritu, sino la pirdida del tesoro de fe con que
comenz6 su jornada.
Si a alguien corresponde, en justicia, el titulo excesivamente prodigado entire nos-
otros de "maestro de periodismo", es a Manuel Mirquez Sterling, porque en realidad
sent escuela y porque su obra particip6 siempre de aquellas cualidades que son inhe-
rentes a la funci6n docente: el mitodo, la ejemplaridad, el desprendimiento, la cordura,
la pridica juiciosa, la reiteraci6n persuasive de concepts morales, la proyecci6n clara
de un criteria partial sobre las cuestiones de trascendencia pfiblica.
Escritor del mis alto linaje, en posesi6n de un estilo limpio y terso, sus articulos,
hechos como todos los del diarismo, para una vida efimera, mantienen, a travis del tiem-
po, una actualidad que se renueva cada dia. La reproducci6n de cualquiera de ellos po-
dria servir, boy, como sirvieron en el moment hist6rico en que fueron escritos, para en-
juiciar la realidad cubana, y para dictar normas de penetrante lucidez en los problems
que afectan a Cuba. Muchos de sus editoriales, no son sino vaticinios certeros que la
imprevisi6n official no acept6 a tiempo y que fueron corroborados por los hechos. Frases
suyas, definiendo la formula salvadora, adquieren, despuIs, la circulaci6n ficil de una
medalla. "A ingerencia extrafia, la virtud dombstica", resume en su parquedad criti-
ca, el lema trascendente de un pueblo cuya liberaci6n no ha de alcanzarse sino por el per-
feccionamiento de sus hijos.
Los diaries que fund y dirigi6 fueron, bajo su inspiraci6n, verdaderos vehiculos
de la cultural p6blica. Ambos realizaron, superiormente, la funci6n de informar y edu-
car a los lectores, no utilizando, jams, en provecho de una pasi6n sectaria, el cridito ad-
quirido, ni poniendo al servicio de un fin particular o de clase la influencia alcanzada
desde una tribune que la opinion national identific6 como suya.
La excelencia moral de Mirquez Sterling, como publicist, fue, sobre todo ejem-
plarmente patente, en aquella norma que sigui6 a travis de su vida de expresar siempre
la verdad, sin doblegarse a las exigencias del medio. Entre nosotros, con frecuencia, se
ha considerado que un peri6dico popular debe seguir, para no perder su clientele, la co-
rriente por donde la opinion mayoritaria se canaliza. Esta regla tirinica que hace del
peri6dico un eco, no la sigui6 Marquez Sterling. La multitud, como ya lo han proba-
do los soci6logos, se mueve mis por la sensibilidad que por el raciocinio. No siempre su
instinto le descubre la ruta buena. Y los peri6dicos que estimulan ese error y lo explo-
tan en su provecho, justificando tal actitud con la teoria de que son 6rganos de opinion
y a ella se deben, no hacen, en justicia, sino desembarazarse del severe deber de condu-
cirla, prefiriendo adoptar la c6moda postura de ser por ella conducidos.
Mirquez Sterling desterr6 de sus peri6dicos toda alusi6n a lo s6rdido, a la inmo-
ral y a lo mezquino. El propio vocabulario de sus colaboradores de trabajo gan6 en pu-
reza lo que perdi6 en libertinaje. En la narraci6n de los sucesos, proscribi6 palabras que
herian la sensibilidad moral de su pfblico o que afectaban a los sentimientos mis in-
timos y a los gustos mis cultivados. Toda alusi6n a lo monstruoso, a las aberraciones
del vicio, a las degeneraciones del crime, no ganaba hospitalidad en sus diaries. Crey6,
siempre, con un concept superior de lo bello, que el gran poder de difusi6n del diario








EL PERIODISMO EN CUBA


modern no debia ponerse al servicio de las anormalidades sociales ni de la maldad hu-
mana, sino al servicio de cuanto fuera progress, superaci6n, cultural y bien pdblico.
Uno de los grandes pecados del periodismo: la intolerancia, la excluy6 de sus pu-
blicaciones. Toda voz just, no importando cual fuese su matiz o su procedencia, se es-
cuch6 en sus piginas. Mirquez Sterling, fue, sin dispute, una de las mentes mis escla-
recidas, uno de los caracteres mis integros, y una de nuestras fuerzas morales mis puras.


Otra figure vigorosa dentro del diarismo cubano, cuyo relieve no lo desdibujan
Jos afios, es la de Victor Muiioz, demasiado present en el recuerdo y en la estimaci6n
de los lectores. Victor Mufioz no fue un mentor como Mirquez Sterling ni sus servicios
alcanzaron aquella forma de orientaci6n y trascendencia que caracteriz6 la vida del pri-
mero. Pero su obra, incomparablemente diverse y rica, nos revela uno de los entendi-
mientos mis igiles, una de las vocaciones mis fuertes y una de las capacidades mis ac-
tivas y fecundas del diarismo cubano.
En el process de modernizaci6n de la prensa, en Cuba, el aporte de Victor Mu-
fioz fue de una inestimable largueza. Comunic6 a una de las especialidades, el sector de-
portivo, una flexibilidad, una originalidad y una gracia de tan honda seducci6n y finura,
que la hizo accessible afin a los profanos. Y sus cr6nicas, transidas de un humorismo in-
genuo, sabian descubrir, en los temas mis iridos, el aspect agradable o benevolo. Fue,
sin dispute, un inexhausto proveedor de sonrisas. El optimism national debe a su plu-
ma las didivas mis generosas.
Pero Victor Mufioz no fue s6lo eso. Fui, tambiin, un espiritu observador, de una
penetrante facultad critical. Sus cr6nicas "Junto al Capitolio", no fueron meramente,
glosas jocundas a la actualidad extranjera, ni comentario ir6nico en torno a la extra-
vagancia ex6tica. La obra educativa y emuladora de Victor Mufioz, a poco que se ahon-
de en ella, se ve que alcanz6 formas superiores de intenci6n moral y belleza. Durante
afios su pluma estuvo destacando y exponiendo, sin enfasis, sin petulancia, antes bien,
con malicia y mitodo, cuanto descubria de 6til, de elevado, de noble y de asimilable en
los hibitos y costumbres de la vida norteamericana. Diariamente, entire travesuras festi-
vas, divulgaba las virtudes esenciales de aquella raza emprendedora: su espiritu de coo-
peraci6n, la fe que alientan en la capacidad y en el esfuerzo propio, su desden a lo co-
minero y mezquino, la firrea energia de voluntad con que marchan hacia un claro pro-
p6sito.
Victor Mufioz no escribi6, nunca, una sola palabra demoledora. Nunca su prosa
denunci6 en 1l un resentimiento o una perfidia. Entendi6 el periodismo como un me-
nester fervoroso al que daba su entusiasmo sincere, pero sin ejercerlo con aquella acritud
y aquel amargo excepticismo en que han incurrido hasta los espiritus mis tolerantes y
benivolos.
La obra de Victor Mufioz se orient6, pues, a propiciar el perfeccionamiento fisico
de su pueblo, por la propaganda de los deportes, y propiciar su perfeccionamiento mo-
ral por la divulgaci6n de las virtudes ajenas y por una reiteraci6n de la nota optimist
en todos sus articulos. Fue, sin dispute, un creador de fe: la bondad y la dulzura pre-
siden su obra e informan la trayectoria de su vida.


Enrique Fontanills fue otra figure altamente representative dentro del diarismo cu-
bano. Yo quiero soslayar las sonrisitas suspicases y eludir el reparo suficiente de los pu-
ristas y los critics. No trato, de fijo, de establecer en esta trilogia un paralelo de va-








EL PERIODISMO EN CUBA


lores jerarquicos, porque, deliberadamente, seleccioni tres hombres de filiaciones diferen-
tes y de actividades dispares. Pero yo creo just evocar la influencia, la autoridad y el
valor especifico de quienes, en sus funcionet peculiares, impusieron, por el consensus pi-
blico, una huella profunda en la latitud de su tiempo. Fontanills no fue un intellectual,
en el sentido lato de la palabra. Su obra no traduce un aporte medular a la cultural pd-
blica. Pero negar que influy6 como pocos en la estilizaci6n del ginero informative que
tuvo a su cargo y que fue creaci6n de su ingenio, es no admitir la realidad de que en la
sociedad burguesa la cr6nica mundana es un servicio de tanta responsabilidad y tras-
cendencia como cualquier otro, con la ventaja de que 1l responded a los estimulos de la
vanidad humana y al imperative de una convivencia comfin sujeta a intereses y a
cbligaciones.
Enrique Foltanills fui un maestro y un representative en su ginero. La cr6nica,
tal como la concibi6 y la condujo, asumi6 pronto bajo su autoridad de pontifice las pe-
cularidades de un dogma.
Para ejercer esa funci6n, cre6, parejamente, un estilo cortado, donoso, nuevo, dic-
til, que el manej6 siempre con destreza y en el que los adjetivos equilibraban y pon-
deraban el alcance de las definiciones. Tuvo el acierto ide encontrar la frase precisa, qne
se adaptase a cada individualidad, siindole grata, pero sin traicionar lo veridico. Y en
la distribuci6n equitativa y previsora de sus epitetos, iban las damas enlazadas, ya en
la madurez, ya en la adolescencia, en un mismo ramillete de halagos, para cada cual
con su parte alicuota de justicia.
Esa tarea, sin embargo, podri parecer a muchos superflua y hasta la considerarin
de un mediocre linaje. Pero a mi juicio, ella responded a un fin menos abjetivo y banal
de lo que luce en apariencia. Cuando Fontanills, en un honrado dictamen, enjuiciaba
la alta calidad de un acto cultural o de un especticulo artistic y movilizaba hacia il la
curiosidad del gran pliblico, estaba contribuyendo, acaso, sin saberlo, a un afinamiento
de nuestro gusto, a una superaci6n de nuestra cultural, a un estimulo para excitar nues-
tra sensibilidad y para hacer que nuestra comprensi6n se tornase mis clara.
Si esto no basta para el enaltecimiento de su nombre, ain quedan su bondad inna-
ta, su espiritu de servicialidad, el culto firvido que mantuvo al compaierismo.
Fontanills, con las distancias requeridas, fui, en el periodismo cubano, un pre-
cursor. Nadie puede olvidar el brillo y la popularidad que acompafiaban a su nom-
bre ni es possible atenuarlos con la consideraci6n de que su preponderancia y su influen-
cia no se hubiesen justificado fuera del medio cubano. Crear, como el cre6, un ginero
y que iste perdure, a despecho de los aires innovadores, es prueba de que su intuici6n po-
derosa advirti6 a tiempo un fil6n rico para convertir lo banal en una fuerza de infini-
tas implicaciones.








EL PERIODISMO EN CUBA


Sentido Nacionalista de la

Prensa de Cuba


Por Manuel Marsal



Precisa, antes de ahondar en las sugerencias que nos brinda el titulo, una pequefia
indagaci6n; de la que regresamos, a poco, con un convencimiento penoso, que tiene,
por otra parte, la virtud de dejar inc6lume nuestro optimism. Hemos observado lo ac-
tual y el diente del desencanto se nos ha clavado en la care. Empero, si como el enfer-
mo confia siempre en que ha de mejorar con los dias, nosotros tambien hemos pensa-
do que el mafiana seri menos sombrio.
Para captar lo que de sentimiento nacionalista hay en la prensa cubana, lo prime-
ro que corresponde al investigator es saber que campo tiene para expresarse el periodista
en Cuba. Notari, apenas iniciada la tarea lo reducido de los vehiculos de exposici6n, ya
que si el nfmero de publicaciones es alto, el de empresas, en cambio, no puede ser me-
nor. Luego, no tardard en percatarse de que entire nosotros, como en todo el mundo ci-
vilizado, el peri6dico no ha permanecido ajeno a la evoluci6n industrial, perdiendo lo
que tenia de empefio idealista, para convertirse en empresa mercantil.
No es esto solo. Encontrar tambien que no es capital netamente cubano el que
mueve todas las grandes empresas, consideradas como primeros voceros de la opinion
national. Es decir, que la prensa en Cuba, se encuentra en relaci6n a los cubanos, en con-
diciones anilogas al comercio y la industrial, de los cuales depend directamente.
Entre todas las profesiones, posiblemente ninguna se resiente tan hondo como el
periodismo, del engranaje de nuestra political econ6mica, que desde la terminaci6n de la
Guerra de Independencia parece orientarse, con un solo parentesis, desgraciadamente harto
breve, hacia la destrucci6n de la ingente obra de los patriots del 68 y del 95.
Las limitaciones que empafian nuestra soberania, los achaques de que se duele nues-
tra nacionalidad, se reflejan vivamente en la prensa cubana. Product del medio, el pe-
ri6dico se adapta o perece. Esfuerzos numerosos contra los intereses creados lo prueban
de manera cumplida. La corrupci6n de nuestra political que ha infectado la vida ciuda-
dana, no podia dejar intacta a la prensa, y, no es un secret, que entire las miculas mis
graves de la political national, desticase el sometimiento al Destino Manifiesto. El Em-








EL PERIODISMO EN CUBA


bajador de los Estados Unidos, Harry F. Guggenheim, dice a este respect en su libro
"The United States and Cuba":

"En el curso de la campafia electoral los candidates en Cuba, logran gran 'popula-
ridad, manifestandose contraries al Tratido Permanente, pero, detris del tel6n, utilizan
en todos los casos la Enmienda Platt como arma invencible contra sus opositores".

Negar veracidad a estas palabras de Guggenheim seria pueril, y, al aceptarlas, po-
demos agregar que habiendo la political ambiental invadido las empresas periodisticas y
debiendoles estas en muchas ocasiones su existencia, su fe nacionalista tiene por tanto,
en no pocos casos, el mismo valor que las oraciones demag6gicas contra la famosa En-
mienda Platt, que poco ha fuera rebautizada.

La censura establecida en noviembre de 1930 y las leyes de prensa que la han su-
cedido, han completado la elevadisima muralla que deberi superar el periodista cubano
para expandir sus ideas nacionalistas. Cabe aqui repetir con el Ideario de Aymari: "Pais
rico, pueblo pobre", para aplicarnos enseguida, el aserto, ya que debido a las disposi-
ciones gubernamentales a que hacemos referencia, cierta prensa, pobre, porque estaba
circunscrita a pequefias ciudades del interior, pero considerable, porque en sus piginas
alentaba todavia el heroico espiritu mambi, ha desaparecido, no pudiendo hacer frente
a las nuevas exigencias. Con ella se ban extinguido las iiltimas huellas de la prensa del
peri6dico separatist, que fuera mfisculo infatigable en la propaganda libertadora, cul-
minada tan gloriosamente.

Corresponde tambiin a cierta parte del pfblico responsabilidad en la situaci6n crea-
da, por el poco valor que ha prestado a recientes ensayos de prensa independiente. Se ha
fijado mis en el volume y riqueza de presentaci6n que en el contenido, y su actitud ha
decidido el fracaso del esfuerzo ideol6gico.

Este concurso de circunstancias adversas no debe rendirnos al pesimismo. El na-
cionalismo del periodista late afn vigoroso entire nosotros y, su fuerza, que se hizo sen-
tir amenazadora en la prensa clandestine del reciente period revolucionario, y que al
present se manifiesta primordialmente en la tribune y en el libro, es promesa de que
en dia no lejano se impondri, venciendo todos los obsticulos. iLa total emancipaci6n
del periodista, no lo dudamos, anunciari que se ha realizado el noble suefio de Marti!








EL PERIODISMO EN CUBA


Un Periodista Ticnico


Por Nicolas Guill6n



La Habana modern se rie de la antigua, y cuando la encuentra al paso suele sa-
ludarla con una pirueta bufa: La Habana modern, que es apenas un pimpollo de ochen-
ta afos, con esa irreverencia juvenile que hace temblar el alma de las ciudades caducas y
de los hombres valetudinarios.
El Capitolio, con su grotesto bombing de oro; la Plaza de la Fraternidad; el Ma-
lec6n, Miramar, parecen carcajadas que van a encender la modorra de calls lejanas, las
mismas que vieran a nuestro Ayuntamiento deliberar con gravedad y sin ridicule, bajo
una urgente cipula de paja, y a nuestra aldea defenders con un cerco de "tunas bra-
vas", alli en los albores del siglo XVII.
jC6mo evitar la burla y la risa? Quiza fuera buen remedio irnos alguna vez de
romeria hacia el pasado, del brazo de esta ciudad "sonera" y sonora, a fin de que se em-
polvara un poco, y sintiera subirle a las narices anchas, hambrientas de olores tropica-
les, ese vaho hfmedo que hay en las tumbas, donde echan sus alas brillantes las mari-
posas de las vidas nuevas.
Cuando, por un ejemplo, se consider el grado de progress material a que ha lle-
gadoel periodismo en nuestro pais, principalmente en La Habana, es fuerza volver los
ojos hacia atris para conocer sus primeros pass, desde el valeroso "Papel Peri6dico",
cuyo primer n6mero aparece en esta capital en 1790, hasta estos dias que corremos, con
publicaciones que ocupan pr6ceres sitios en el periodismo universal. Y no es possible re-
montarnos a tan lejana fecha sin tropezar con una de las mis altas, claras y bien he-
chas inteligencias que hemos tenido en Cuba: Don Luis de las Casas, Capitin General
de la Isla a la saz6n. lD6nde, c6mo estarin, en este afio de gracia de 1935, los ilus-
tres huesos de aquel perinclito gobernante? Hace siglo y mis de un :ercio que muri6 en
el Puerto de Santa Maria, (Espaiia) y no es de career que su material haya durado lo
que su espiritu: que iste si permanece vivo, fehaciente, por medio de las primeras gran-
des obras de la inteligencia que se realizaron en nuestra patria.
Porque acaso no sea exagerado decir que cuando Don Luis puso sus pies en esta
tierra, "llave del Nuevo Mundo antemural de las Indias". estibamos todavia casi en la
misma apurada situaci6n en que nos hall6 Don Crist6bal: ni bibliotecas, ni ansia ge-
neral de saber y elevarse, ni imprenta acceptable, ni alumbrado visible. Ya se habia en-
cendido la revoluci6n francesa, sacudiendo el espiritu del mundo: ya era libre la anti-








EL PERIODISMO EN CUBA


gua colonia inglesa de la America del Norte; ya gestaba Sudamerica su rebeli6n contra
Espafia; ya soplaban en todos los imbitos del espiritu rachas de inquietud y de lucha;
solo aqui se estaba de espaldas a la vida, casi en la infancia de la instrucci6n. Como di-
ce Bachiller y Morales, "La Habana, a pesar de su larga existencia geogrifica, en el mun-
do de la inteligencia era casi desconocida". iDulce templanza verbal esta de Don An-
tonio, que siempre consigue limar las durisimas aristas que suelen tener ciertas verdades!
Las Casas se aplic6 a ponernos en contact con la cultural, algunas de cuyas puer-
tas abri6 valerosamente. Numerosas y en muy diversas direcciones, fueron las activida-
des de su inteligencia, calorizadas por una ferrea voluntad en aquellos dias; pero de
entire ellas, ninguna de tanta importancia como la fundaci6n del primer 6rgano litera-
rio y econ6mico que con regularidad apareci6 en La Habana, y por tanto en Cuba:
el "Papel Peri6dico".
"La opinion que Las Casas tenia de la imprenta--dice el ya mentado Bachiller y
Morales-indica mis que nada su amor al saber, porque no s6lo sirve de vehiculo social
pot la comunicaci6n de ideas, sino que en ella se fund la eternidad de la ilustraci6n,
poniindola a cubierto de nuevas recaidas en la pasada barbarie. El queria que todo se
imprimiese, como no ofendiera a la moral y a la political, porque si la producci6n era
buena, serviria de provecho y solaz a sus lectores; si mala, las impugnaciones y contro-
versias enseflarian a su autor".
Este "Papel Peri6dico", seg6n se sabe, no era mayor que un pliego de papel espa-
iol doblado en cuatro, y aparecia dos veces a la semana, los jueves y los domingos.
Contenia noticias sobre agriculture, comercio y artes, "como materials de utilidad- mis
conocida"; pero no estaban desterrados por ello "los rasgos hermosos: anicdotas, noti-
cias de inventos en ciencias y artes, ni los demis articulos dignos del conocimiento pi-
blico". Puede decirse, que en general, todo individuo de cultural en aquellos dias estaba
considerado como colaborador del papel, pues segin reza el informed de los comisiona-
dos para planear su publicaci6n, "convidaremos a las muchas personas instruidas de esta
ciudad a que nos proven de materials con que desempefiar nuestro encargo: y cuando
istos nos faltaren, Ilenaremos el hueco con producciones propias, o con las que hallise-
mos esparcidas en las varias obras de que pensamos valernos".
IQui ingenua promesa la de estos periodistas, que declaraban a la faz plblica lo
que hoy solemos ocultar, es decir, que iban a valerse de la tijera y del engrudo para sal-
var los malos ratos en que los pusiera la ausencia de originales.


Pero no es nuestro prop6sito dedicar este articulo al primero de los peri6dicos cu-
banos, porque ello require mis espacio del que se puede disponer en un trabajo de ne-
cesaria limitaci6n como el present: ni desentraiiar las mis caracteristicas honduras de
Don Luis de las Casas, a quien muchos califican, con raz6n, como el mejor gobernan-
te que ha tenido jams Cuba: nos proponemos, sobre todo, referirnos a una figure
casi olvidada, y a la que puede considerirsele quizi como la primer persona que entire
nosotros tuvo una vision ticnica del periodismo, lo cual hizo que acometiera reforms
acusadoras de una perspicacia no comin en hombres que estaban en la que ahora po-
demos llamar infancia de esa compleja profesi6n: nos referimos a Tomas Agustin Cer-
vantes y Castro Palomino.
Naci6 este ilustre cubano, segin lo que nos cuenta el benemirito Calcagno, en La
Habana, el 2 de julio de 1782. Su padre, Tomas Mateo, habia sido Sindico Procura-
dor General de esta ciudad y diputado fundador de la Casa de Beneficencia.









EL PERIODISMO EN CUBA


Era Cervantes de origen distinguido, pues descendia del celebre Leonel Cervantes
Carvajal, que en 1625 fui Obispo de Cuba, a donde habia legado procedente de Me-
xico. en uni6n de su sobrino Don Crist6bal, padre a su vez de Don Jose, el cual ca-
sado en La Habana, origin la familiar de este apellido en nuestra patria.
Hizo sus primeros studios, con extraordinaria brillantez, en el colegio de Don
Martin de la Dehesa, famoso en su tiempo, hasta que pas6 al Seminario, donde se ins-,
truy6 en Gramitica, Ret6rica, Filosofia y Teologia, y en 1800 se gradu6 de Bachiller
en Filosofia, en la Universidad de La Habana.
Su ingreso en la Sociedad Patri6tica, bajo cuyos auspicios se publicaba el unico
peri6dico de la epoca, marca, sin duda, una fecha muy important para ese institute y
para la cultural general, pues en el desarroll6 Cervantes una cantidad inconeebible de ener-
gias, hasta.el extreme de haber desempefiado con buen exito casi todos los empleos: Se-
cretario, Presidente de eximenes de escuelas, curador de la Academia de San Alejandro,
Vicepresidente de la Secci6n de Educaci6n y redactor del 6rgano official.
Fu6 justamente con su exaltaci6n a este filtimo cargo, en 1809, que pudo Cer-
vantes realizar una labor periodistica verdaderamente revolucionaria para la epoca, al
transformar la mencionada publicaci6n, que desde 1805 habia dejado de ser el "Papel
Peri6dico", para convertirse en "El Aviso", en un 6rgano vivo, atento a muchas ne-
cesidades del ambiente, y con la preocupaci6n de ser fitil a sus suscriptores. En seguida
que se hizo cargo de la direcci6n (o como entonces se decia, de la redacci6n) del pe-
ri6dico, se di6 cuenta de que era precise aumentar el nfimero de columns, lo que rea-
liz6; y desde entonces concibi6 la idea de publicar un diario, cosa que vi6 Ilevada a fe-
liz termino mis tarde.
No desmay6 Cervantes en mejorar las condiciones literarias y econ6micas de "El
Aviso", y ain se interest en crearle un ambiente simpitico en el pfiblico, por lo que so-
licit6 y obtuvo de la Sociedad' Patri6tica la prohibici6n de que en los anuncios de re-
mates de fincas se expresase el nombre de sus duefios, a menos que asi lo determinase el
tribunal sentenciador. Por otra parte, a las materials que antes contenia, aiiadi6 "el re-
sumen de la entrada de buques, el nuimero mensual de pasajeros de entrada y salida, el
numero de enterramientos diaries, novedades locales, apertura de registro, vacuna, san-
tos del dia, afecciones astron6micas, circular, etc."
Ahi estaba, ya, el reporter. Cervantes habia comprendido que el ritmo lento, li-
terario e ilustrado del periodismo de la epoca. necesitaba una inyecci6n de vida, que s6-
lo podia encontrarse en la calle, en la oficina pfiblica, en todos aquellos lugares ilenos
de movimiento, que es donde la realidad incuba las noticias. Siempre tuvo del perio-
dismo-y esto lo identifica con el hombre de nuestro tiempo-la idea de que debia ser
una actividad ftil pricticamente a la sociedad, y ya dejaba entreverlo asi, cuando, al re-
comendar a la Sociedad Patri6tica la publicci6n de un diario, apoyaba su proposici6n
en las circunstancias de que en esa forma "se lograria completamente tener al public
servido". Como se ve, estaba bien lejos de aquellos inefables predecesores suyos, a quie-
nes s6lo se les ocurria llenar los huecos producidos por la falta de material con largas
y frias tiradas de escritores extrafios, robadas a los libros de la epoca, en vez de bus-
car en la vida cercana la informaci6n viva, direct y necesaria.
Asi se explica que habiendp torado Cervantes "El Aviso" con una list de 277
suscriptores, ya tuviera 530 en 1810, al aiio de hallarse encargado de su redacci6n.
No parece haber sido Cervantes un escritor de grandes dotes; pero es indudable
que fue un energico organizador; y ain en esta misma caracteristica, hallamos nue-
vos puntos de semejanza con el ticnico del periodismo modern, en quien la capaci-








EL PERIODISMO EN CUBA


dad literaria, vivisima muchas veces, pero propicia con frecuencia a la divagaci6n y al
ensuefio, cede su puesto a una ripida concepci6n de la vida, que fluye, como en un cho-
rro interminable, por la mesa del Jefe de Informaci6n.
Siempre periodista, Cervantes dej6 al morir (1848), una obra inidita, integra-
da por cr6nicas que empiezan en 1781 y Ilegan hasta el afio 1840, y en las que figu-
ran todos los sucesos de importancia acaecidos en La Habana. Ellas ban servido para
guardar memorial de hechos que hubieran desaparecido para siempre.
Nadie como Cervantes logr6 concebir entire nosotros, hace ciento veintiseis afios,
toda la sangrante red de nervios, de pasiones, de triunfos, de humanidad, en fin, que es
el periodismo en nuestros dias: por ello se puso al servicio del p6blico con esa humil-
dad constructive y heroic tan grata a los espiritus verdaderamente trabajadores, y la
cual constitute con much frecuencia el pequefio secret de las mis grandes obras.


V


Estratagema Afortunada

Habia vacado una plaza de reporter en el peri6dico. Era, en aquella ppoca, la em-
presa que mejor pagaba al personal, de todas las publicaciones locales, raz6n por la cuat,
los empleos en ella, eran muy solicitados.
Como suele ocurrir frecuentemente en no pocas empresas, en el peri6dico habia
dos mandos; por lo menos aparentemente; el Director y el Administrador. Esta situa-
cidn le resultaba a ambos, muy convenient, porque cada uno de ellos declinaba en ef
otro, las facultades y las atribuciones cuando no le convenia asumirlas o deseaba sus-
traerse a algLn compromise.
Conocedor de esta situaci6n, uno de los reporters mds hdbiles que he conocido, ya
fallecido, que aspiraba al cargo vacante, tom6 sus medidas para obtener dxito en la pre-
tensi6n que abrigaba; y planeando su program de ataque, se dirigi6 al Administrador,
formuldndole su aspiracidn al cargo vacant; pero este, luego de recibirlo con la maoor
cortesia, le dijo como contestaci6n a su aspiraci6n, que "la facultad de nombrar el per-
sonal radicaba en el Director", agregando que tenia entendido que ya habia sido cu-
bierto el cargo.
No se desanim6 el pretendiente por este aparente fracaso; y sin perder un instant
para evitar posibles complicaciones, se dirigi6 inmediatamente a la oficina del Director.
Logr6 que iste to recibiera, y sin mds predmbulos, le hizo present su pretension. En,
tonces, el Director, cual si tuviera aprendida la lecci6n, le dijo que "las facultades de
nombrar el personal, correspondian al Administrador".
Y fue entonces que el aspirante a reporter demostr6 su habilidad y su imaginaci6n,
mintiendo y expresdndose de este modo:
-Senor Director: acabo de visitar al senior Administrador para exponerle mi as-
piraci6n al cargo de reporter vacant y me ha dicho que por lo que respect a 1t, la plaza
es mia y que s6lo depend de que el candidate tenga el apoyo de usted para que se me
otorgue.
El Director, ante semejante respuesta--que sin duda no esparaba--acil6, se que-
d6 un moment perplejo; pero acab6 por decir:
-"Pues entonces, amigo mio, la plaza es de usted. .."
De ese modo, el reporter logr6 su aspiraci6n ..
Tomds MONTERO.














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EL PERIODISMO EN CUBA


La Colegiaci6n de la Clase Periodistica



Por Amado Diaz Silvera


"Yo velo cuando td duermes;
yo lloro cuando tu cantas;
yo me desmayo de ayuno cuando
t esats perezoso y desalentado
de puro harto".
Cervantes.-Don Quijote.
Capitulo LXVIII.


La raz6n de este articulo es netamente periodistica. Tratindose de un libro hecho
por diaristas, destinado al gran public, y que, ademis, revela aspects ignorados de
nuestra profesi6n, en el instance en que descorremos los velos del altar en que se oficia,
la inspiraci6n de estas lines no puede darnosla mis que la "actualidad": esa Diosa
laica. veleidosa y voraz, en cuya liturgia nos iniciamos, y a cuyo rito vivimos consa-
grados. La Ley del Retiro Periodistico esti hoy de moda: tiene la novedad de las vir-
genes. No se habla de otra cosa. En las plans de todos los peri6dicos se le alude. Peri6-
distas y profanos, ven con curiosidad, como va delineindose la celebraci6n de una efemi-
rides nueva en el calendario atiborrado y plet6rico de nuestros fastos nacionales. Y pro-
fanos y periodistas se preguntan: "iQue es eso del Retiro de los Periodistas?" ";Quiin
lo paga?" "iPor qui se hace?" "IQui otros pueblos tienen ese regalo y cuiles han si-
do la genesis y la raz6n de que ya exista entire nosotros?" Como el rosario de festejos
que hemos organizado para celebrar el DIA DEL PERIODISTA en toda la Repuibli-
ca no responderia de una manera atinada a estas preguntas, mis compafieros me han su-
gerido que trace algunas lines en torno a la magna idea, de la que he sido por espa-
cio de algunos afios. romintico mantenedor en los corrillos periodisticos y despues uno
de los mis tenaces y decididos colaboradores del doctor Rafael Maria Angulo, cuando
esta iniciativa apareci6 en el Consejo de Estado, viabilizindose hacia el camino de su
consagraci6n legal.
Digamos, plenos de orgullo, que esta Instituci6n marca un paso de advance en la
legislaci6n de nuestro pais. Es finica en las veintiuna rep6blicas americanas y tal vez tenga
pocos precedentes en los paises de Europa, en que el Estatuto del periodista suple y ga-
rantiza otros derechos y ampara con caracteres privados otras necesidades profesionales.
Jugoeslavia, con su Estatuto del periodista: Italia, con su Contrato del Trabajo, de Mu-
ssolini; Francia, con su Caja de Pensiones, no adelantan los lineamientos modernos de
esta iniciativa cubana. Mixico mismo, traza en su legislaci6n, de caricter socialist y a
base del Gremio comunizante otros lineamientos.- La de Chile, cuya organizaci6n es
tambien muy notable. La Ley del Retiro Periodistico. cubana, modestia aparte, tiene,
en un elevado sentido eclectico, cuanto de bueno, de bello y de human hay en esos
trabajos de la legislaci6n universal. Y un sentido prictico, atrevido y muy de estos dias,
y de esta oleada revolucionaria, aplicando en nuestro medio, las teorias mis recientes







EL PERIODISMO EN CUBA


sobre el tutelaje y en muchos casos, la enters responsabilidad que incumbe al Estado,
de velar por sus classes mas necesitadas. Teoria que tiene incremento y validez extra-
ordinaria ahora mismo en los Estados Unidos, y que acaso, sin llegar ni al comunismo,
ni al socialismo, no tardari en ser una norma que rija en todos los pueblos. En Cuba,
mas que en ningun pais y tratandose de los trabajadores de la pluma, esta necesidad
era evidence. Primero: porque aunque existen empresas de peri6dicos, no era possible
hacer descansar sobre ellas el gravamen de esta Ley. Todavia tienen dolorosa actua-
lidad las observaciones de Vicente Blasco Ibifiez, maravillado dp encontrar en La Ha-
bana peri6dicos de igual confecci6n costosa y tecnica a los principles de los Estados
Unidos. "-D6nde esti, decia el ilustre novelist, el nucleo de millones y millones de
lectores que debe suponerse detras de peri6dicos como los que se editan en La Habana?"
Y la pregunta esta aun sin contestar. Digamos mejor, que solamente el tiempo sera ca-
paz de hacerlo, cuando Cuba tenga, como ansiaba Enrique Josi Varona, de doce a ca-
torce millones de habitantes y el amor a la lecture se haya difundido tanto, que no con-
temos como ahora, con un porcentaje enorme de analfabetos, o de algo peor: de gente
que trazando los garabatos rudimentarioside su nombre y con derechos politicos bien
definidos y proclamados, no solamente no lee, sino tampoco piensa y sea a un tiempo,
menor nuestra clase "leida" ante la que el inolvidable Lanuza decia ir6nico y con sutil
penetraci6n: "Hay much ignorante entire nuestra gente que sabe".
El Retiro del Periodista no podia fundarse sobre la contribuci6n a las empresas
principalmente; ni tener como base tampoco, de modo casi exclusive, el descuento de
los salaries. Son tan limitadas en sus recursos pecuniarios las empresas cubanas y es tan
heroic su labor de hacer diaries, que no cubren el cost del peri6dico elaborado y tan
exigua la asignaci6n del periodista en nuestro pais, que hacerlo en esa forma hubiera
sido un disparate y una injusticia. Ademis, nosotros queriamos un retire para perio-
distas exclusivamente y no concebiamos la iniciativa que afios ha, tuvo el doctor Pastor
del Rio, englobando en una Ley y fundiendonos en una amalgam, al periodista como
pbrero intelectnal y a los obreros manuales de las artes graficas, boy tan varias, tan di-
veres tjan multiples, en un gesto de hermandad, que tanto lo enaltecia. El periodista,
en nuestro pais, como en Jugoeslavia ,en Italia, en Francia, en Espafa, en los Estados
Unidos, y en todos los paises de la Amirica mis cult, es un espicimen raro, "sui-gineris"
de la civilizaci6n. Ni mejor, ni mis malo, que todos los hombres; pero ademis, un
contribuyente tenaz, celoso, implacable, del progress de las ideas y de las sociedades,
cuya labor se encuentra incluida en "los imponderables", que tiene en su basamento
cada pueblo, cuando piensa en los factors de su iniciativa colectiva, o en las reserves
morales de que dispone. Y ese tipo nervioso. de sensibilidad hiperestisica, de generoso
desprendimiento, de valor a toda prueba, de heroics resoluciones y desplantes; de qui-
jotesco concept del honor y de la fama; ese tipo, mitad bohemio, como lo copiara
Murger, mitad idealista y fil6sofo; que es a un tiempo, poets fantasista y hombre prac-
tico, del que surge a veces el conductor de pueblos y de multitudes; ese tipo que puebla su
cabeza cada maiiana con los suefios de un mejoramiento colectivo y abandon el bienes-
tar propio. que muchos hombres, con menos capacidades logran, sin mis esfuerzos; ese
ente que hace de la cuartilla una tribune y de la tribune un pedestal de sus ideas y mue-
re a veces como Marti, tambien de cara al Sol, podri no ser exactamente el retrato del
periodista cubano, pero tiene much de su fisonomia y es el que corresponde al que es-
cribe en los peri6dicos latinos de todo el orbe y que adn en los peri6dicos modernos y
mercantiles echa de menos los tiempos idos, en que nuestra profesi6n era Tabernaculo y
los peri6dicos "las columns" en que se asentaba el Estado. Ese tipo no podria tener
jams una pension por invalidez en el trabajo, por ancianidad, por el agotamiento de








EL PERIODISMO EN CUBA


los afios si nuestra Ley del Retiro hubiera de estar sujeta a los lineamientos de las de-
mis leyes, en que el patr6n es quien subviene a esas necesidades. Continuarla el destile
trigico que a diario vemos de periodistas hambrientos, de families de hombres de pluma
en la indigencia; de virtuosas viudas carentes de hogar y de resguardo social y de hijos,
en quienes la muerte del padre periodista sume en el desamparo, de una orfandad mis
cruel que la del mis burdo trabajador manual. No. Para ello, habia que aquilatar y
nosotros, atrevidamente, lo hemos hecho, el bien social que la labor del periodista pro-
duce; los beneficios que el Estado obtiene con sus areas; la colaboraci6n constant que
el mantenimiento de las instituciones basicas de la libertad, el orden, la difusi6n de su
cultural y su exaltaci6n al valor del trabajo y las virtudes cristianas, obtienen las so-
ciedades a que el periodista sirve. Y en la puestra, donde su contribuci6n ha sido rele-
vante en el advenimiento de su Independencia y en el fomento de sus mas cars inte-
reses, morales y materiales, mis que en pueblo alguno, con una dedicaci6n constant,
honrada, de altos ideales y de materializaci6n de sus mejores empeiios. Ante estas con-
sideraciones, el mismo Estado es mis patron que las abnegadas empresas, cuyo capital
apenas rinde un interns industrial honest, sujeto a mil vicisitudes y vaivenes en la ma-
nufactura de peri6dicos, aunque aparezca la mas directamente interesada por una des-
viaci6n del poco eco visual con que se le mira. Y cuando expusimos estas ideas ante el
Consejo de Estado, triunfaron. Candita G6mez Calis (la ilustre nieta del libertador),
el doctor Angulo y el doctor Nicasio Silverio se plegaron a ellas. El Retiro debia ser
solamente para el periodista, con exclusion de los demas factors, que en la confecci6n
de un peri6dico intervienen y como complement, el dibujante y el artist, que inclu-
yen todas las legislaciones y el reporter grifico, que es nervio en los peri6dicos moder-
nos, y que tuvo entire nosotros precursores inolvidables, como Santa Coloma, Jose L6-
pez, y tiene ahora colaboradores tan valiosos como Emiio de Molina, Funcasta, Gilbert,
Lezcano, Pegudo y otros en la grifica de las noticias, para los mis sincere sinceros del pui-
blico, que confiesa humildemente y sin eufemismos, que s61o "leen" las visions que
ellos captain con las cimaras, en las fugaces instantineas del suceso. Eso explica, el Sor-
Eeo Extraordinario que nos concedi6 el Estado desde 1936; las recaudaciones del "Dia del
Periodista" que organizamos ahora; las otras contribuciones que todavia, con grandes
timideces, nos va dando el Gobierno. Las jubilaciones y las pensions, no seran ma-
yores de cien pesos; ni menores de cincuenta. Alcanza a todos los periodistas de la Re-
pfblica, ain a los que no ban leido la Ley y ya hacen ligeras afirmaciones, creyindose
preteridos en un derecho, que por igual hemos trazado para todos. Y la Ley, en si y
sin decirlo, realizari otro bien mis amplio: el de colegiar nuestra clase, el de hacerla
mis digna, y defender mejor a los que a sus absorbentes y agotantes trabajos se dedi-
quen. Lo explicaremos brevemente.
Cuando los periodistas actuales, en el primer afio que la Ley les otorga tramiten
su expediente y sus nombres sean inscriptos en los registros del Retiro, pasando por la
depuraci6n de sus afios de servicios y de los sueldos que ban devengado. el Directorio
les otorgara un Carnet. Ese carnett", por el que venimos luchando en nuestra clase,
desde hace treinta afios, no lo otorgan los peri6dicos, siempre pr6digos en este genero
de servicios a sus amigos: ni las Asociaciones de Prensa, por prestigiosas que ellas sean,
ni el Gobierno, que podria darlos a sus parciales; ni el Estado. Lo otorga el "Instituto",
creado por los mismos periodistas, para dar fehaciente respaldo al professional y ampa-
rarlo siempre. Eso, automiticamente, realize el afin de todos de cerrar nuestras filas:
de acreditar virtualmente al verdadero periodista, para distinguirlo del que explota nues-
ta profesi6n, sin pertenecer a ella y muchas veces la deshonra, y marca por primer vez,
la line divisoria que debe existir entire el periodista professional y el escritor adventicio,







EL PERIODISMO EN CUBA


el colaborador esporidico, el autor de cr6nicas volanderas, o el corresponsal gratuito,
que buscan en la divulgaci6n de sus nombres el gaje, el destinillo, la influencia political
o gubernativa; que se valen de los peri6dicos sin servirlos y sin comprender su misi6n,
ni contribuir a sus finalidades; que busca, de las llamas en que todos quemamos nues-
tra juventud y sus mejores ilusiones y sus esfuerzos, la luz que habri de destacarlos y
no el fuego que los consuma y que en paises como el nuestro, con nuestra vivaz imagi-
naci6n, nace de cada quisque un periodista en ciernes, como aquel que Lara delineaba
en su trabajo memorable. Este tipo curioso, asiste a los teatros y se exhibe, Ileno de
humo y necias vanidades, en todas las fiestas, mientras el verdadero periodista trabaja
y apenas lo conocerian los porteros de los teatros, ni los mozos del restaurant. El pro-
fesional tiene la preocupaci6n de pagar siempre sus entradas y no pedir de favor lo que
los demis solicitan en su nombre, con desenfado inaudito: ese tipo que trepa, y se en-
carama, mientras los demis, verdaderos periodistas, suefian con subir honestamente; ese
tipo que, a lo mejor, con un analfabetismo insufrible, alardea de escritor, porque al'
guna vez estuvo en algfn peri6dico de paso y en los menesteres menos gloriosos, ese
"ente" desaparecera de nuestra fauna, que en otro sentido, tiene ejemplares may dignos
de la curiosidad del pdblico, por su linaje, sus pieles o sus plumajea.

El doctor Angulo es el autor de este esforzado paso en nuestra legislaci6n y s6lo
a el debe corresponder la gloria del empefio. Antes que il, meses antes, yo habia pre-
sentado un proyecto sobre el mismo prop6sito en la "Asociaci6n de Rep6rters", bus-
cando las mejores voluntades para ayudarlo. Cuando el suyo avanz6 en el hemiciclo
del Consejo de Estado, los reporters lo aprovechamos, como 1l mismo queria: como la
oportunidad, que pocas veces podria presentarse en Cuba, de materializar nuestro an-
helo. El proyecto que redactamos, fundiendo el mio con el de 0l, se llev6 a efecto por
una comisi6n, en la que intervinieron Cisar Rodriguez, nuestro ilustre Presidente, Mar-
celino Blanco, Valdis de la Paz, Bonich, Virgilio Ferrer Gutifrrez, Arturo Alfonso Ro-
sell6, Juan Borotau y yo, teniendo despues la valiosa ayuda de los compafieros que ha-
cian la informaci6n del Consejo, sefiores Rey, L6pez Goldaris, Mariano Pirez Acevedo
y otros y lo hicimos veneer en sesiones memorables, brillantes, en que cada uno puso,
lealmente, cuanto supo, en un sentido de emulaci6n, que enaltece este empefio en que
el doctor Angulo fue alineando los caracteres de una Ley, que si no es perfect, refleja
muchas de las modalidades tipicas de nuestra profesi6n, tiende a satisfacer sus necesida-
des y crea, efectivamente, un amparo social para nuestra clase, en que el mayor mal-
trato lo recibe siempre el periodista de su propio abandon, de su apitica desidia, de sus
sinceras convicciones abflicas, en la inutilidad de todo esfuerzo que haya de mejorarlo
o redimirlo. Angulo, como yo. como todos los demis compafieros que abordamos el pro-
blema y le dimos cima, esti satisfecho. Los periodistas. (honrar, honra) lo hemos he-
cho el Presidente del Primer Directorio, en homenaje a que es un rasgo sincere y gentil
de nuestro agradecimiento y ahora, que alcanzamos los bienes que nos trae el "Dia
del Periodista", con las simpatias que de toda la Repiblica nos llegan, creemos que no
todo ha sido en vano y que dentro de tres afios, cuando hayan de pagarse las primeras
pensions. en muchos hogares habri un recuerdo para este grupo de periodistas, que ban
refiido una batalla mas-por un ideal alto y noble, en la defense de nuestra clase, propi-
ciando con esta legislaci6n y estos actos, de los que habri de derivarse un robustecimien-
to de nuestros prestigious, multiples beneficios para todos.






COLABORAN EN ESTE LIBRO














Armando Leyva.
Gustavo E. Urrutia.
F. de Ibarz�7bal.

Rodolfo Arango.
F Hurtado de Mcndoza.

Manuel Pin6s.
Arturo A. Rosell6.
SCsar Rodriguez.


Emilio Roig de L.
Arturo Carricarte.


L-







INEVITABLEE. Por Her-Car


- ;Esto cs el colmo; con esta ya van catorce veces que
me Ilevan el 1piz...!!!






COLABORAN EN


Luis J. Wanghuemer.
Miguel Roldan.
Francisco Ichazo.
Andres Nuniez-Olano.
Felix Soloni.
H. Portell-Vila.
Jose I. Rivcro.
Nicolas Guillen.
F. Moreno de Ayala.
! uis de J. Punal.


'II
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ESTE LIBRO














LA "PALMA" DE LA GLORIA


- Abajo, en una piragua sin chapa, lo buscan unos
desconocidos.




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